Entre la solidaridad y la eficiencia
La presencia de una delegación uruguaya en Cuba, enviada por UTE en febrero, encargada de levantar el tendido eléctrico entre Mariel y Pinar del Río, fue saludada ayer en un cálido acto desarrollado en el Palacio de la Luz, en el que destacaron la experiencia y anécdotas del heterogéneo grupo de uruguayos.
Llegados de diferentes puntos del país, de diferentes edades, lograron articularse en un equipo que trabajó bien y rápido, con muchas ganas de ayudar a la gente de aquel país y que se sintió en su propia casa, tal como varios de ellos lo relataron a LA REPUBLICA.
Lo concreto es que al cabo de seis semanas de trabajo, de mediados de febrero a primeros días de abril, el equipo uruguayo logró restablecer el tendido eléctrico en el área asignada. Un trabajo duro y exigente que demandó el restablecimiento de 25 torres completas y de centenares de kilómetros de cables.
La necesidad de esta tarea de ayuda se planteó después que los huracanes Gustav e Ike devastaran buena parte del territorio cubano, entre agosto y setiembre del año pasado.
Edison Migues es el más veterano (57) de la expedición, y su desempeño fue especialmente destacado cuando en la ceremonia se habló de su actitud temeraria, trepado en una torre a 30 metros de altura. «Para mí es un orgullo», confió un poco más tarde a LA REPUBLICA.
Rodeado de familiares, explicó que «este es un tipo de recompensa que no pasa por lo material, pero que hace que uno se sienta muy bien».
La foto de Migues, trabajando allá a lo alto fue especialmente solicitada por la embajadora cubana en Montevideo, María Elena Ruiz Capote, quien adelantó que será colgada en el ingreso a la sede diplomática y permanecerá allí «para siempre», desde el momento en que se convirtió en un ícono a ese trabajo llevado a cabo, con tanta eficiencia y espíritu solidario.
Migues destacó que tomaba ese gesto como una verdadera distinción, y en referencia a diferentes aspectos de su actividad en la isla, indicó que había cumplido allí sus 57 años. «La gente de la zona se portó increíblemente bien conmigo, al punto que hasta me organizaron una fiesta».
Llegado de Paso de los Toros y acompañado por su señora y dos hijos, Héctor Ripoll indicó que se trató de una experiencia formidable, en lo personal y en lo humano. Para él se hicieron largas las seis semanas, pero resulta muy gratificante volver con la satisfacción del deber cumplido.
Relató a LA REPUBLICA que no conocía a la totalidad de sus compañeros, pero sí a muchos de ellos, justamente por haber trabajado en instancias más o menos parecidas en nuestro medio, aunque de menor porte.
Javier Medina, otro de los veteranos del grupo, confió que la experiencia resultó interesantísima, en muchos aspectos, pero que en su valoración personal lo más importante había sido la de «conocer Cuba».
Explicó que «no es lo mismo que ir de turista», y también que resulta muy importante conocer a gente de distintos sectores, por imperio del trabajo que había que llevar a cabo: universitarios, funcionarios, gente del pueblo, campesinos.
Medina se mostró muy satisfecho con el trato recibido y destacó el sentido de solidaridad con el que llevó a cabo la tarea. Dio a entender que cuando su desempeño se veía reflejado en rostros concretos, en sonrisas y demostraciones de agradecimiento, todavía se sentía más estimulado.
«Pero hubo que trabajar, duro y parejo», sostuvo. «Fueron seis semanas durísimas», porque «es lo que pasa siempre que se trabaja en una emergencia: se sabe cuándo se empieza, pero uno no tiene ni idea de hasta cuándo va a tener que estar a la orden».
«Teníamos jornadas largas, de las siete de la mañana a las seis o siete de la tarde, sólo parábamos para almorzar en los mismos puestos en los que estábamos trabajando», recordó. «Además el calor era muy bravo, y con una humedad altísima, pero creo que es un esfuerzo que bien valió la pena».
Responsabilidad social
El presidente de UTE, Beno Ruchansky, fue el encargado de abrir oficialmente el acto, oportunidad en la que destacó «tres recientes hitos de gran significación, en las últimas dos semanas», vinculados a la empresa.
Se refirió así a la instrumentación de políticas preventivas en materia de uso de drogas, junto con otras tres empresas estatales (Antel, BROU y BPS), así como a las recientes visitas del presidente de la República, Tabaré Vázquez a la central de Punta del Tigre y a la inauguración del parque eólico.
Todas esas acciones, destacó, encuadran en un esquema de responsabilidad de empresa eléctrica, y también de empresa pública. Es así que en la misma línea se puede incluir el envío a Cuba de esta delegación de funcionarios, encargados de llevar ayuda a ese país, que pasó por circunstancias tan dramáticas.
Ruchansky estaba en el estrado acompañado por el resto de integrantes del Directorio de UTE: Pedro De Aurrecoechea, Gerardo Rey, Fernando Boions y Rafael Laureiro; también se encontraban presente la embajadora de Cuba en Uruguay, María Elena Ruiz Capote; el prosecretario de la Presidencia de la República, Jorge Vázquez; el subsecretario de Defensa Nacional, Jorge Menéndez y los integrantes de la Mesa Directiva de AUTE.
El homenaje fue dado a los ingenieros Mariano Brufao (jefe de misión) y Gabriel Sardi (coordinador), y a los operarios José Araújo, Daniel Bargueño, Manuel Barragán, Fredy Doglio, Marcelo Harriet, Javier Medina, Manuel Román Mesones, Edison Migues, Daniel Molinari, Daniel Peraza, Jesús Pereira, Alvaro Ramírez, Elbio Reyes, Héctor Ripoll, Hugo Rosano, Carlos Salinas, Andrés Sención y William Silveira.
Por su parte la embajadora Ruiz destacó el «altísimo valor del aporte» y dijo también que «hubiese querido que estuvieran aquí los miembros de la brigada médica, pero están trabajando».
Reconoció «el gesto altruista de cada uno de ustedes, de sus familiares, de los que los cubrieron en cada puesto que ustedes dejaban acá», así como destacó las «muchas expresiones de solidaridad» recibidas de distintos ámbitos de la sociedad uruguaya ante lo que significó una catástrofe que dejó un impacto económico del orden de los 10.000 millones de dólares en pérdidas, equivalentes al 30% del PIB de ese país.
El prosecretario Vázquez, finalmente, dio cuenta de la satisfacción que sentía por participar de un acto como el realizado ayer, subrayó la «capacidad y el compromiso» demostrados por los funcionarios de UTE y se detuvo en especial a considerar la demostración de solidaridad que ello representa.
«Necesitamos gestos de este tipo», agregó, del mismo modo que en otros tiempos «recibimos de otros pueblos demostraciones de solidaridad desinteresada».
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