Diferencia. De cercanías ideológicas a conductas obsecuentes

Nuevo presidente del SMU se prepara para evitar "corporativismo" gremial

El recientemente electo presidente del SMU tiene 38 años, es cirujano, su labor diaria se concentra en el Hospital Maciel y tiene una militancia gremial de casi 7 años. Pero su interés empezó antes en la Facultad de Medicina como consejero estudiantil de la Asociación de Estudiantes de Medicina (AEM).

 

– ¿Cuál es su evaluación primaria después de las elecciones?

– Es fundamental haber recuperado la conducción del SMU. Volver a dar a este sindicato una conducción progresista, que defienda la profesión médica y el ejercicio profesional, en base a los valores esenciales que constituyen el pilar de la profesión. Uno de ellos es el compromiso del médico con la sociedad, un profesional que actúa en base a valores y de acuerdo al saber y entender de lo que es el conocimiento. Una visión de la medicina que evite la aparición de los corporativismos dentro del gremio.

 

-El SMU se separó del Casmu y sus objetivos se centran en la defensa de la profesión médica. Pero ahora son agrupaciones distintan las que gobiernan ambas instituciones ¿Cómo va a ser la relación con el centro asistencial?

-Antes de contestar ese punto es bueno aclarar que este proceso comenzó hace dos años en un proceso de renovación generacional e ideológica. La votación del jueves demuestra, en comparación con las elecciones pasadas, que la única agrupación que no perdió votos fue la nuestra.

Propusimos transitar la separación entre el SMU y el Casmu, eso permitiría que la institución se sustentara en el tiempo. Y que este SMU pueda, a través de las transformaciones que pensamos realizar a lo largo de estos años, aumentar su representatividad entre los médicos.

Estos cambios se enmarcan en las transformaciones profundas que vive el país. Hay hechos y reformas que se estan dando que profundizan los cambios dentro de lo que es la estructura general y sanitaria de nuestro país.

Volviendo a la pregunta, la relación con el Casmu va a ser la misma que tendremos con cualquier institución. Finalmente se acaban las contradicciones, velaremos por los intereses de nuestros socios y el desempeño de nuestra profesión.

Esperamos que esta transición o separación permita que aquellos ideales que forjaron la construcción y la fundación del Casmu se mantengan. Esperamos que haya una reorganización y una dirección que permita hacer sustentable a la institución y por ende mantener la estabilidad laboral de todos los médicos.

Como sindicato esperamos que los médicos se vean reflejados y que sus problemas lleguen y que no se diluyan en una burocracia sindical que impidan que se tomen las decisiones.

Es preciso relativizar el poder de las agrupaciones y compartirlas con los médicos que se agrupan bajo otras formas, como pueden ser los núcleos de base de los distintos ámbitos de trabajo.

Además hay que volver a insertar al médico en la sociedad, ubicándolo en lo que es la medicina moderna. Un médico con fuertes valores éticos y de compromiso con el colectivo, sin injerencia de lo corporativo.

 

-Como sindicato ¿no han pensado en establecer un contacto más fluido con los usuarios?

– Sí, puede ser un camino, tenemos que encontrarnos con nuestros pacientes bajo esa forma de asociación como son los movimientos de usuarios.

Seguramente podamos en conjunto lograr cosas como aumentar el tiempo de consulta por paciente. Es en ese momento tan íntimo entre el médico y el paciente cuando comienza a desarrollarse todos aquellos aspectos vinculados a la salud.

Otros temas son que el médico este actualizado, en condiciones de atender, descansado y que paulatinamente vaya abandonando el mutiempleo.

Estos son los temas que el SMU va a tratar de introducir en las agendas del sistema político actual y futuro.

 

– ¿Va a cambiar la relación con el gobierno a partir de esta nueva presidencia?

– A veces los que se desvían son las personas y no las agrupaciones e instituciones. Esta agrupación ha sido muy crítica con esta administración. No solamente durante estos dos años, sino en el período anterior cuando Fosalba dirigía este sindicato.

El progresismo de por sí implica tener una visión crítica de las cosas y no se pueden confundir cercanías ideológicas con conductas obsecuentes. Este sindicato puede alzar la voz para decir las cosas que entiende que no son adecuadas.

Obviamente que después hay personas que tienen otro tipo de conducta, con una mayor injerencia de lo político-partidario. Y muchas veces se confunde la visión crítica con una oposición sistemática en la búsqueda de lo personal, para luego poder lanzarse a la política.

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