TERAPIA SEXUAL
Sra. Soledad Márquez escribo para consultar por un problema que me está matando. Siempre estoy con ganas de tener sexo y, cuando lo hago, no duro ni dos minutos.
Ya hice los ejercicios para controlar el pc pero me parece que es más psicológico.
No quiero tomar antidepresivos, aunque vi que el mejor es seralina.
Tengo pareja estable pero a la pobre la persigo para tener sexo y después la dejo con las ganas. Agradecería algún consejo que me ayude. Desde ya muchas gracias.
Existen técnicas y ejercicios para aprender el autocontrol de la eyaculación que se pueden aprender en pocas sesiones de terapia. No sé a qué te refieres con los que me dices que ya hiciste (¿controlar el pc?). El tema es que no hay una solución mágica, la que yo puedo brindarte exige esfuerzo y constancia y no sólo aprenderla. Es necesario seguir practicando hasta tanto no lo superes y eso puede llevarte tiempo.
El consejo que puedo darte es que nunca dejes a tu pareja con las ganas, porque, con el tiempo, eso le hará perder el deseo de un nuevo encuentro.
Hace un tiempo te escribí con una consulta y tú me la respondiste, gracias. Ahora queríaa saber algo… creo (no estoy seguro) que tengo algo como eyaculación precoz, o sea no duro mucho en eyacular en plena relación. Me gustaría saber si hay alguna forma de mejorar, durar más…
Decimos que alguien tiene eyaculación precoz cuando no puede controlarla, sin importar tanto el tiempo que dura en la relación, sino el sedntirse dueño de decidir el momento en que desea tenerla. Existen ejercicios y técnicas para lograr esto, que se pueden aprender en pocas sesiones de terapia, pero no es mágico, hay que trabajar y tener constancia en su práctica.
Por lo general, el origen de la eyaculación precoz radica en un mal aprendizaje y se puede revertir de esta forma pero, hay personas en que también hay algún elemento psicológico y, en ese caso, puede llevar más tiempo el resolverlo
¿Dónde se ubica el punto G en la mujer?¿en qué posiciones se logra estimularlo? ¿y en el varón?
El punto G, por Grafemberg, que fue quien lo describió en 1927, coincide con la «próstata femenina» de que habló Reinier de Graaf en 1672 y que, recientemente se volviera a estudiar como tal.
Se encontraría aproximadamente 5-7 cms de la entrada de la vagina, sobre la pared anterior de la misma.
Gracias a las nuevas posibilidades de investigación, con ecógrafos y otros sofisticados aparatos, dos mujeres permitieron se las estudiara mientras se autoestimulaban y se ha demostrado su existencia e integrado a los libros de medicina, en el área de histología.
La próstata femenina tiene un peso de 5 gr y un volumen aproximado a la quinta parte del volumen de la próstata masculina. Tiene la misma estructura histológica (glándulas, canales y músculos lisos), las mismas secreciones (el antígeno prostático o PSA) la posibilidad de adquirir las mismas patologías (ej: la inflamación y el cáncer ), que la del hombre. Estaría situada a lo largo de la uretra (correspondiendo al mencionado antes punto G), en muchos casos en estado rudimentario o «atrofiado». Esta próstata se comunicaría con el exterior, por canales muy finos cerca del meato urinario, por donde sale la orina y tendría un papel importante en el momento del orgasmo femenino durante la penetración y mientras se hacen los movimientos de presión (del pene, los dedos u otros objetos) hacia la pared anterior de la vagina provocando un orgasmo y eyaculación de un líquido en el que se ha encontrado antígeno prostático.
No hay una posición coital que sirva por igual para que todas las parejas logren estimular esta próstata femenina, depende del tamaño de los cuerpos y sus formas el para unos resulte mejor en posiciones frente a frente sentados ambos o la mujer acostada pero levantando una pierna, mientras que otras dicen que en la posición a tergo (penetración vaginal que se realiza de espaldas) es la mejor. Es decir, no hay reglas generales.
Se ha llamado punto G en el varón, también al punto de la próstata que se puede estimular vía anal con un dedo u objeto similar, haciéndole masajes y que redundaría en un gran placer y orgasmo para el mismo.
Porque existe la errada creencia popular de que quien tiene placer en la penetración anal es homosexual, o tiene tendencias a serlo, la mayoría de los varones no permiten que se los penetre analmente para descubrir ese punto G, creyendo así conservar su masculinidad. No tiene nada que ver. Muchos homosexuales no llegan al orgasmo con la penetración anal e incluso no basan su relación sexual en esa práctica y, según ha dicho públicamente una conocida dueña de un prostíbulo, en su casa hay un consolador por pieza y a veces no son suficientes, lo que estaría indicando que hay parejas heterosexuales que sí lo usan.
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