Marcelo Acquistapace. Colaboró con la Policía en más de 100 casos

Vidente entregó "identikit" de asesino de Pamela hace un año

El 4 de mayo de 2008, a Marcelo Acquistapace lo sorprendió una visión: un hombre barbado, mayor de 50 años, con la cabeza cubierta, un carro y un caballo con una mancha en el anca izquierda. No tuvo dudas y mandó el dibujo a la Policía de Maldonado. Horas antes, lo había sorprendido una noticia: la terrible muerte de Pamela Silva, de 11 años de edad. Impactado por el hecho, llegó a él, como en otras ocasiones desde que tenía 17 años, una nítida imagen relacionada con el crimen.

Acquistapace estaba acostumbrado. Pocos años después de descubrir su potencial comenzó a colaborar con la Policía. La primera vez fue en 1991, en la recordada desaparición del niño Jonathan Viera, en Salinas. Su visión del hecho fue sumamente certera, e incluso describió con precisión el sitio en que el niño aparecería, ya sin vida, pocos días después.

 

El caso Pamela

En otras ocasiones, el publicista y pintor ­porque a eso se dedica; sus cientos de participaciones junto a la Policía siempre fueron honorarias- tuvo contacto con prendas o fotografías de las personas desaparecidas, o aun con pruebas vinculadas al caso. Esta vez, la visión acudió a él a más de 100 kilómetros de distancia del hecho.

Acquistapace veía a un hombre con barba, que usaba gorra, de 50 años o mayor, con un carro y un caballo. Mirar el dibujo y compararlo con el asesino de Pamela, que recorrió las pantallas de televisión y las páginas de los diarios esta semana, no deja de producir un inmediato escalofrío.

El comisario César Alvez, que ya conocía los antecedentes de Acquistapace (sin ir más lejos, tuvo una certerísima visión en el caso Natalia Martínez), lo escuchó y recibió el «identikit», pero le explicó que la investigación apuntaba al padrastro de Pamela. «Cuando surjan datos sobre esta persona, acordate de mí», le respondió Acquistapace. Los meses transcurrieron y el tiempo le dio la razón. Cuando tres mujeres llamaron a Alvez para contarle que el que fue su padrastro, vecino de Pamela, había abusado de ellas años atrás, el comisario recordó el dibujo y comprobó que el retrato coincidía con la descripción que le aportaban. Eso lo impulsó a citarlas para conversar personalmente.

«Me sorprendí, como me he sorprendido en otros casos. La Policía me ha llamado muchas veces, pero siempre cuando el camino de la investigación científica parece cerrarse», dijo Acquistapace a LA REPUBLICA. La relativización del éxito tiene su explicación. El hombre, de 42 años, predijo, además de la aparición del niño Jonathan Silva, la de María Victoria Williams, ultimada por Pablo Goncálvez en 1993.

El relato del caso Jonathan produce verdadero asombro. «Me sentí acercándome a cinco niños jugando en una calle de tierra colorada. Habían hecho un arco con ropa. Un niño descalzo cruzaba la calle y entraba a una casa con una virgencita. Después me vi detrás de un hombre de pelo castaño claro y percibí lo que él percibía: los miraba con maldad. Días más tarde visualicé un lago y dos tanques de OSE, en medio de una sensación de gran amargura. La imagen me llamó la atención porque estaba invertida», contó. Cuarenta y ocho horas después una pareja descubrió, en la Laguna del Cisne, el cuerpo de Jonathan. Estaba de cabeza. El resto de los datos descriptos por Acquistapace fueron verificados escrupulosamente por la investigación policial.

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