TIENE LA PALABRA
De inseguridades e imputabilidades
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por un lado tenemos a los medios de comunicación masivos, que en sus informativos centrales dedican no menos de 20 minutos a un detallado y estratégico desarrollo de noticias referidas a la inseguridad que impera en nuestra sociedad, que llega a lo morboso, haciendo una clara apología del delito, a una juventud enferma de droga y con una carencia cada vez más marcada de valores, induce claramente a toda una generación desvalida de enseñanzas, a tratar de igualar e inclusive superar lo que ve en los medios.
Por otro lado, tenemos un informe con conclusiones terminantes, de un asesor internacional sobre la aberrante situación de hacinamiento de nuestras cárceles, con flagrantes violaciones a los derechos humanos de los reclusos, que nos golpea duramente como país y nos degrada como sociedad.
Pero, también tenemos una clase política que usa, de una manera absolutamente inescrupulosa, estas situaciones y se desgarra las vestiduras pidiendo una rebaja en la edad de imputabilidad de nuestros ciudadanos.
Pregunto, estimado señor, estos mismos políticos que acusan al gobierno por la falta de políticas de reclusión, ¿qué van a hacer si bajamos la edad de imputabilidad para condenar a nuestros ciudadanos?, ¿dónde los colocamos a los nuevos condenados? Abrir la boca es fácil, plantear soluciones posibles, ya no lo es tanto.
A nadie se le ocurre por estos días, que la cosa no pasa por bajar la edad de imputabilidad, que se deberían aplicar a rajatabla los deberes y obligaciones de la patria potestad.
Que es la familia, la primera y única barrera de contención que debemos recomponer para detener esta oleada enfermiza de desbordes juveniles.
Que si los chicos cometen «errores» y no son imputables, sí lo pueden ser sus padres.
Que ante la primera falta de un joven, se le impongan tareas comunitarias al jefe de familia de ese chico, para tratar de que se prenda una luz amarilla de atención en el seno de la familia, y que esta reaccione para tratar de contener una nueva falta de dicho joven.
Que ante una reincidencia, la ley penalice y le aplique la condena pertinente al nuevo delito cometido por el joven al jefe de familia que detenta esa patria potestad.
Creo que debemos recomponer la célula familiar como eje central, de formación primero y de contención después de nuestros hijos, si no logramos ganar esa pulseada, estimo que todo lo que se haga caerá en saco roto….
es mi modesta opinión….
Gracias por el espacio
HECTOR MACARI – C.I. 1.228.168-2
Gracias al pueblo uruguayo
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Es una vergüenza que no se haya hecho antes, en eso estoy de acuerdo hasta cierto punto.
El Presidente lo podría haber hecho de un solo plumazo y quedar como un «crac», no le hubiera costado nada. Pero el problema es mucho más profundo.
Yo como hijo sé que no tengo otra vida para vivir y todos esos años en los que odié porque así me enseñaron los milicos, cada allanamiento, cada custodia que tuvimos, cada persecución escolar, liceal, cada mentira, cada visita suspendida, cada vez que se llevaron a mis padres a la tortura etc., etc., etc., todo eso estuvo de más.
Digámoslo así, si mis padres fueron criminales lo único legal hubiera sido: ellos presos y punto.
Pero no fue así, estuvo muy lejos de ser así. Tenían que crear el terror y para eso los hijos y en especial los niños viviendo con sus abuelos fuimos víctimas de ese terrorismo de Estado, de esa guerra sicológica que tantos años de terapia me ha costado. ¿Quién estuvo en la puerta de la casa donde estaban torturando a tu madre y a tu padre? Yo sí, y algunos de mis hermanos también, es solo una de tantas. O a ver quién no tiene donde ir a dejar una flor a un familiar desaparecido porque un canalla sigue escondiendo la mano que tiró la piedra.
Mis padres no lucharon contra una dictadura, ni siquiera la había cuando cayeron presos. Lucharon porque tuvieron visión de futuro, sabían de dónde veníamos y a dónde íbamos. Aun así fueron muy incrédulos. Su error fue haber creído más en la Justicia que en un golpe de Estado.
Después de todo, si el Frente hubiera tomado el poder ¿dónde quedaban los tupas?
No existe plata que me sane las heridas, aunque reconozco y sé que cuanto más me recompense el gobierno más podrán disfrutar mis hijos de la vida. Sí porque mi vida o lo que pudo ser ya fue. La casa la «quemé» en un intento de regreso, no fue más que un intento de recuperar la memoria perdida y en parte funcionó. Mi sueño fue estar allá con todos mis hijos y en ese viaje nos empeñamos durante largo tiempo, que bien la pasamos y como me reconforta el saber que no es el gobierno sino el pueblo uruguayo quien votó para que se haga justicia. Quien los juzga es el pueblo como a cualquier lumpen retorcido, por psicópata vendepatria: te llegó la hora y te la marca el pueblo. Ya nadie les tiene miedo. La verdad triunfará desenmascarando cada una de sus burdas mentiras y llévense las botas puestas, las van a precisar para caminar en el infierno.
Esto si me reconforta, esto si no tiene precio. Como tampoco lo tienen las heridas que llevo por dentro.
Ahora tengo otros sueños, otras metas que cumplir. Se que un día mis padres se irán y yo no estaré allí y eso duele y mucho y será como siempre, una llamada por teléfono y a tirar una flor al mar, por los que están allá en la otra orilla. ¿Todo esto como se compensa? el saber que el Partido Colorado tiende a desaparecer me reanima, es el pueblo quien lo castiga porque quienes lo votaron en los 70 no lo votaron para que le dieran el poder a los militares, y si los pocos colorados que quedan aún creen en lo que alguna vez fue, tengan un poco de dignidad y cámbiense el nombre al igual que muchos de los políticos de esa época se tendrían que retirar. Mientras puedan llevar su bandera en alto. Después de todo si un grupo de izquierdosos revolucionarios lograron levantar el país en plena crisis mundial, ¿qué hubiera sido de Uruguay si no nos hubieran estafado la historia con ese maldito golpe de Estado? Y quienes estuvimos allí para sufrirla ya sea de forma consciente o como inocentes almas. Desde ya muchas gracias a todos los que votan para que se sepa la verdad, desde ya muchas gracias al gobierno por reconocerse como único culpable, desde ya muchas gracias a quienes ayudaron y ayudan a crear un país mejor.
JUAN PABLO GIL
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