"La hoja en blanco" sigue desplegando talento
Una sátira política de Daniel Tricánico. He aquí el texto.
Año de (E)lecciones
Por dicha razón, la clase más observada de la escuela es la clase política, debido a que son los que siempre se postulan para ser abanderados aunque los méritos de algunos para esa postulación son bastante dudosos.
La maestra, la veterana Zoila Democracia quien siempre se encargó de esta clase, salvo cuando una rara enfermedad la hizo retirarse momentáneamente debido a que le empezaron a salir canas verdes que le impedían trabajar, deja que los alumnos se dividan en grupos según las simpatías aunque después, dentro de esos conjuntos nacen (o siempre estuvieron) las antipatías, los celos y los rencores; en fin son solo niños.
Lo cierto que esta forma de trabajo llevará a que en cada grupo se deba elegir un representante para mostrarlo como candidato a abanderado por ese grupo y presentarlo a todos los alumnos de la escuela que son los que deben elegir al nuevo abanderado.
El primer grupo se llaman los «progre» y todos pensaron que había dos candidatos, «Pepito» y Danilo, y como ninguno quiere ser segundo andan buscando a sus compañeros de grupo para que lo apoyen. Cuando Danilo dijo que era el mejor, más lindo y más joven, Pepito se calentó y le dijo: «pero yo soy más popular botija, así que te voy a ganar». Esto le cayó como un balde de agua fría a Danilo que pensó que con el apoyo de Tabaré, el abanderado actual, le alcanzaba y sobraba por lo menos para representar a los «progre». Pero la cosa no terminó ahí porque sorpresivamente Marquitos se anotó diciendo, vengo a completar la terna, a lo que los otros dos le dijeron ¿qué terna?, la terna que se necesitaba para la elección. Nooo, le gritaron Pepito y Danilo, era una interna!!!
Caramba dijo Marquitos Carámbula, ahora ya que estoy me quedo, y a lo mejor se les da, ninguno es segundo; uno gana y el otro queda tercero, o si yo gano me llevo de segundo a una nena y ustedes se quedan como los que comen de noche. ¿Y eso qué es preguntaron los otros dos? A lo que Marquitos pícaramente respondió: Senadores.
Mientras tanto saltó Alvarito Pérez que gritaba: Yo quiero que siga Tabaré, y le trataron de explicar que no se podía pero él seguía, yo quiero, quiero y quiero. Pero él no quiere, le dijeron; a lo que Alvarito convencido contestó: yo creo que el no sabe que quiere, pero en realidad si le damos un empujoncito diciéndole entre todos que siga, el va a querer seguir aunque no quiera.
Acto seguido se hizo un profundo silencio y la maestra le dijo: Alvarito, por última vez te digo, las reglas no dejan que Tabaré siga, ta’ claro?
En el segundo grupo, los coloraditos, hay tres candidatos que dicen querer ser abanderados aunque no son muy populares en la escuela Uruguay. Los coloraditos llevaron la bandera muchos años y no la trataron muy bien, lo que fue castigado por la mayoría de los alumnos. Luisito le da con un Hierro a todo a ver si puede captar algún voto, sufriendo un severo ataque de memoria que no le permita ni recordar quien era el anterior escolta del abanderado. A Josesito «amorir» Batlle (siempre tiene que haber un Batlle) lo pusieron ahí y le dijeron, andá a pelear con este escarbadientes roto ya que representas la gestión del tío Jorge (el anterior abanderado, un jodón bárbaro que se enfermó de aftosa y entró en crisis en 2002).
Finalmente, Pedrito, quien no quiere que le digan el apellido porque su papá se portó muy mal con al maestra, parece que a pesar de eso, se va a quedar con la representación de los coloraditos. Sin duda que esto no va a ser del agrado del abuelo Julio María quien supo ser dos veces abanderado pero que no se presenta más sabiendo que no tiene posibilidades.
Igual, es el líder de su grupo y su palabra casi santa, tanto que decidió sacar del concurso al soldado «turquito» que quedó calentito y solo. Se fue pero ya volvió porque no puede vivir sin sus compañeritos.
El tercer grupo son los blanquitos. Ellos dicen que se quieren, hacen comidas juntos, se reúnen atrás de los escritorios, pero en realidad cuando se separan se dan como adentro de un gorro entre ellos.
Jorgito va por su segundo intento por alcanzar la bandera. Dice ser guapo para pelearla aunque quedó un poco decepcionado cuando se enteró que esto no se arreglaba a las piñas. cuando todos pensaban que iba cómodo a representar a su grupo, le salió al cruce Luisito Cuqui que va por la-calle diciéndole a todo el mundo que quiere volver a ser abanderado y que esta vez va a hacerlo mejor. Claro, la otra vez cuando tuvo la bandera quiso vender hasta el asta y en la escuela no lo dejaron. Además, mientras él llevaba la bandera sus amigotes abusaron de la señora Función Pública quien hizo la denuncia que llevó a varios a la dirección de la escuela en penitencia. Igual Luisito los defiende y se defiende: «Yo no hice nada» dice junto a Julita y Junior sentados bajo los bosques forestales de su propiedad.
Mientras tanto Carmelo deshojaba la margarita: «quiero ser abanderado, no, no quiero ser, sí, sí quiero ser, no mejor no» y así fue como tal cual muchos preveían, se quedó con la sombrita de los árboles de Luisito, lo que hizo calentar a Jorgito que ve como se empareja la interna de los blanquitos que son con los «progre» los dos grupos que tienen posibilidades de quedarse con la bandera.
Aldo con su andar tranquilo y sereno le dijo «no te preocupes Jorge, yo te apoyo y te voy a juntar como tres votos, tengo que convencer a tres italianos que son nuevos en la escuela Uruguay y no entienden nada. Cuando yo iba a la escuela Italia me votaron y todo.
Igualmente, siempre hay niños que no se juntan con ninguno y hacen su trabajo solos. Ahí tenemos el caso de Pablito que dice «yo soy independiente, y como tal, no estoy con ningún grupo por lo que me presento para abanderado» mientras nadie lo escuchaba, y lo que era más grave, casi era ignorado en los recreos de la escuela Uruguay.
A todo esto y mientras la maestra trataba de organizar el trabajo, el niño «rubio» cuyo nombre nunca era recordado se portaba mal y nunca estaba de acuerdo con sus compañeros. «Lo que yo propongo es una lucha en la clase dijo» sin darse cuenta que todos ya se habían ido, y seguía, «todos ustedes deberían irse a la escuela EE.UU. porque ahí se sentirían cómodos», mientras ya le habían apagado la luz, al mismo tiempo que su amiga Irma le tiraba con una piedra al vidrio de la cantina gritando «vamo’ a tener un poco de memoria che». Terminó en la dirección como siempre, de donde salió gritando sobre las injusticias de la vida.
A todo esto, Tabaré agarra fuerte la bandera que tanto le costó conseguir, la acaricia y le dice, «a lo mejor vuelvo dentro de 5 años, dejame conversarme a María Auxiliadora», llama a Alvarito y le pregunta: ¿cuántos votos me juntaste? Ah sí che, anótalos para el futuro. Llama a Danilo y le dice «yo creo que vas a ser un gran abanderado si sigues por mi camino». Llama a Pepito y le dice «yo creo que vas a ser un gran abanderado porque sos un luchador». Llama a Marquitos y le dice «yo creo que vas a ser un gran abanderado porque sos mesurado, tranquilo y equilibrado. Se mira al espejo y dice «sin duda, sos un gran abanderado, por eso los demás se calientan. Cuando sea grande voy a ser oncólogo porque en esta escuela hay que extirpar varios cánceres que nos hacen mal a todos».
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