Clínicas: reconocen dificultades pero el gremio ratifica protesta
Las autoridades reconocen «dificultades que han afectado el funcionamiento», pero aclaran que el centro universitario mantiene su actividad. En pleno conflicto, el Ministerio de Salud Pública realizó una inspección sorpresa, en la que constató falta de personal.
Incremento universitario
La dirección indicó que en los últimos 5 años la «Universidad ha destinado el 24% de su presupuesto total al Hospital de Clínicas». Más adelante aclara que el presupuesto universitario se incrementó en más del 50%. En el comunicado, las autoridades insisten en la necesidad de un avance en el marco del Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS), para cubrir «nuevas necesidades», vinculadas a los avances tecnológicos y la atención sanitaria.
Además indican que ha mejorado la coordinación con ASSE para la inserción del centro en el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).
«Toda modificación de los servicios del Hospital Universitario será trasmitida por sus autoridades», finaliza el comunicado, que no hace referencia a las críticas de «mala gestión» que se divulgaron en los últimos días por los funcionarios médicos y no médicos.
La Unión de Trabajadores del Hospital de Clínicas (UTHC), resolvió por su parte varias medidas. La más importante es la extensión al resto del hospital universitario de la disminución de los servicios de acuerdo al personal que se disponga, como se adoptó en Emergencia.
Menos camas
Por ejemplo, redujeron el número de camas de internación a la mitad, porque no tienen enfermeros para atender a los pacientes. Entre el 26, 27 y 28 de mayo realizarán un paro.
Mientras tanto los médicos de emergencia le pidieron a la población que concurra a otros servicios de salud del Estado porque están saturados. Denunciaron carencias básicas, entre otras cosas falta de analgésicos, placas para radiografías y personal de enfermería.
Cuando LA REPUBLICA traspasó las puertas de la Emergencia se podía apreciar un cambio importante en la infraestructura, más prolijo y amigable, además de bien calefaccionado. Punto importante cuando se tiene en cuenta el gran frío y la humedad que instaló en nuestro país.
Un gran contraste con la fachada y la mayor parte de un hospital helado e inhóspito. Una mole que parece caerse a pedazos, mientras miles de personas circulan por sus pasillos. Casi en el medio del pasillo principal un cartel informaba sobre una asamblea de funcionarios no médicos, testigo silencioso de las dificultades que atraviesa el hospital universitario.
Emergencia real
Manuela tiene 60 años y mientras esperaba en la emergencia almorzaba tranquilamente sentada en la sala de espera, aguardando a que le dieran noticias de su marido. «No me quejo, los doctores son muy buenos», indicó a LA REPUBLICA, «hay que tener paciencia», agregó con una sonrisa resignada.
Una joven esperaba también para ser atendida, «es raro que esté tan vacío», comentó a este matutino. «No es la primera vez que vengo, hace como un año vine con mi hermana y estaba repleto, impresionante. Demoraron mucho en atenderla, pero por suerte todo salió bien», agregó.
En medio de todo esto, el médico internista y docente Grado 2 José María Carissi conversó con LA REPUBLICA, e indicó que los pacientes por suerte tomaron en cuenta el pedido de los médicos y estaban asistiendo en menor cantidad.
«La atención que estamos brindando no es la adecuada», afirmó con rostro cansado. «Son carencias de toda la vida, que se han visto agravadas por una mala gestión».
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