Estudiantes marcharon en reclamo de seguridad
Ayer por la mañana, los estudiantes del Liceo número 6 Francisco Bauzá, de la zona del Prado, cortaron la Avenida Agraciada. El motivo fue en reclamo de mayor seguridad en el centro de estudio. «Queremos que no entre gente de afuera, para poder estudiar en tranquilidad».
«Somos el futuro del país, somos estudiantes», gritaban algunos mientras las bocinas de un 468 algo intolerante, se hacía sentir entre el grito de una señora que expresaba «guachos podridos, no tienen nada que hacer».
«Ves, ves, no podemos hablar ahora», decía Mariana, estudiante del Liceo Bauzá.
Decenas, cientos de estudiantes se movilizaron. Una parte fundamental del quehacer educativo, los estudiantes de Secundaria, que en total completan los 250 mil en todo el país, tuvieron ayer una jornada de reclamo. Gozando de su derecho a movilizarse, los alumnos del Liceo Bauzá se encontraron en la avenida Agraciada a pocos metros del Viaducto del Paso Molino.
«Ahora vamos a ir y nos vamos a quedar ahí, ya que nadie nos escucha», explicó T.E. un adolescente que se mostró preocupado, entre otras cosas, «porque ustedes (los medios), siempre dicen que hay violencia, que es porque los estudiantes nos portamos mal y queremos demostrarles que también podemos lucharla».
Los estudiantes del Liceo Bauzá del Prado se quejan de que en el Liceo ubicado sobre Lucas Obes, «siempre hay caras raras» explicó Luciana. A veces «entran y se arma lío y no es por culpa nuestra». Días atrás, un episodio de violencia se registró dentro del liceo. «En la tele dijeron que fueron los estudiantes y en realidad no lo eran», agregó.
«Gente de afuera»
Ayer, durante la manifestación pacífica con el corte de la avenida Agraciada, los estudiantes pidieron al Consejo de Secundaria guardias que cuiden la entrada. «Los docentes reclaman y está bien. Pero nosotros somos los que más sufrimos porque nos pegan, nos molestan y es gente de afuera. Queremos estudiar bien», agregó Martín, que no concurre al Liceo Bauzá pero se solidarizó con sus compañeros. «Yo voy al 54, acá en Agraciada, y me calienta esto» explicó consternado.
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