Gripe chancha. Que no cunda el pánico

El otro negocio de la gripe

Aunque no hay datos precisos sobre la cantidad total de muertos por la gripe porcina o virus gripal A(H1N1), ya se dio a conocer que la epidemia está en fase de descenso en el país donde aparentemente se originó. Lo cierto es que alrededor de esta pandemia existe un gran negocio.

Después de un mes y algunos días, el secretario de Salud de México, José Angel Córdova, afirmó que la epidemia por infección del virus H1N1 ha entrado en «fase de descenso». El secretario de Salud dijo que se han detectado 506 casos positivos por infección del virus, de los cuales sólo 19 resultaron mortales en México.

En Ginebra la Organización Mundial de la Salud (OMS) elevó el número de casos confirmados de la influenza A(H1N1) a 1.490 en 21 países. La cantidad de muertos llegaba a 30, todos en México, y dos en Estados Unidos, indicó la entidad. La población mundial actual es de 6.800 millones.

El primer caso detectado en 2009 data del 28 de marzo, según la conferencia de prensa ofrecida el 23 de abril de 2009 por la doctora Nancy Cox.

Día tras día los medios informan de la extensión de la pandemia y calculan cuántos millones de muertos podría haber en el futuro. Aunque la memoria sea débil, pocos recuerdan la gripe aviar, que tuvo su punto alto de crisis en 2005. Según la ONU, los muertos podían haber sido, como mínimo, entre 2 y 7,4 millones. Pero según el propio organismo, sólo algo más de un centenar de personas murieron al principio y los pronósticos se cayeron. También en aquel momento los dos gigantes farmacéuticos suizos Roche y Glaxo Smith Kline hicieron pingües ganancias vendiendo los medicamentos Relenza y Tamiflú, que ni siquiera se podía decir que fueran efectivos. Son los mismos que ahora se indican para la gripe A(H1N1). La gripe aviar, como la enfermedad de la «vaca loca» o la amenaza del ántrax se diluyeron. Glaxo y Roche son la segunda y cuarta empresas farmacéuticas a escala mundial y, al igual que con el resto de sus fármacos, las epidemias son sus mejores oportunidades de negocio.

El 5 de febrero de 1976 un soldado recluta en Fort Dix se sintió agotado y débil. Murió al día siguiente y cuatro de sus compañeros fueron hospitalizados. Dos semanas luego de su muerte, las autoridades de salud anunciaron que la causa de muerte fue un virus de gripe porcina y que esa cepa específica parecía estar estrechamente relacionada con la cepa involucrada en la pandemia de gripe de 1918, conocida como gripe española. El departamento de salud pública decidió tomar medidas para evitar otra pandemia de iguales proporciones y se le notificó al presidente Gerald Ford que debía hacer que cada ciudadano de Estados Unidos recibiera la vacuna contra la enfermedad. Aunque el programa de vacunación estuvo plagado de problemas de relaciones públicas y todo tipo de retrasos, logró vacunarse, hasta el momento de su cancelación, tan sólo a un 24 por ciento de la población.

Según la la revista «Dsalud » Nº 81 (abril de 2006), el virus de la gripe aviar fue descubierto hace 9 años en Vietnam. Fueron los norteamericanos quienes alertaron de la eficacia del Tamiflu (antiviral humano) como preventivo, aunque su eficacia ante la gripe común es cuestionada por gran parte de la comunidad científica.

El laboratorio Roche, que comercializa el Tamiflu, adquirió la patente a la empresa estadounidense Gilead Sciences, Inc en 1996, cuyo presidente era el secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld. Aún hoy sigue siendo su principal accionista y no es improbable que vaya prendido a las ganancias por las ventas del medicamento. El miedo y el negocio volvieron desde fines de marzo de este año.

Todos los países del mundo están ahora comprando preventivamente grandes cantidades de Tamiflu, cuyos principales consumidores han sido los soldados de Estados Unidos, que lo utilizan obligatoriamente desde que Rumsfeld fue el jefe del Pentágono. Desde entonces, las ganancias de Roche y Gilead Sciences Inc aumentaron en varios miles de millones de dólares. El precio normal del Tamiflu bordea los 10 dólares, pero en nuestro país, por ejemplo, cuesta más de U$S 44 en farmacia.

La base del Tamiflu es el anís estrellado, cuya producción mundial está en manos del Laboratorio Roche en un 90%. Entre 2006 y 2007 Roche vendió unos U$S 3.400 millones de Tamiflu a distintos gobiernos. El laboratorio anunció que disponía inmediatamente de suficiente Tamiflu para 220 millones de tratamientos.

Las acciones de Roche subieron en flecha un 18,55% desde el 2 de marzo hasta ahora.

Si el pánico creado o difundido por los medios no era suficiente, apareció la doctora Anne Schuchat, del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), afirmando que «no podemos contener la expansión de este virus». Se dice que la nueva enfermedad es una mezcla de tres gripes: la aviar norteamericana, gripe humana y gripe porcina asiática y europea, pero nadie ha explicado hasta ahora el origen del virus. La gripe aviar, curiosamente, sólo afectaba a los que vivían con los pollos en casa (el contagio no era nada fácil), pero la mutación, al parecer, no se ha producido en una granja rodeada de basura sino que se gestó en las entrañas de la hoy difunta Adela María Gutiérrez Cruz, una encuestadora del Servicio de Administración Tributaria.

Las cepas del virus de la actual pandemia se envían para su secuenciación genómica a científicos como Craig Venter, que se ha enriquecido con la privatización de la investigación y sus resultados (secuenciación que, por cierto, ya fue hecha por investigadores públicos del Centro de Prevención de Enfermedades en Atlanta, Estados Unidos).

El 26 de abril la farmacéutica Baxter International Inc anunció que trabajará con la Organización Mundial de la Salud para crear una vacuna que combata el brote de una cepa mortal de gripe. El vocero de Baxter, Christopher Bona, dijo el sábado que la compañía con sede en Deerfield, Illinois, solicitó a la OMS una muestra de la cepa del virus causante de la gripe. Lo que no dijo el vocero es que en febrero de este mismo año la farmacéutica Baxter reconoció haber mezclado de manera accidental fármacos contra la gripe común con gripe aviar (H5N1) en una de sus medicinas y de haberlas distribuido en Alemania, República Checa y Eslovenia. Ahora, asegura tener la vacuna milagrosa contra una enfermedad que, curiosamente, sólo está causando muertos en México. Simultáneamente, en el laboratorio de Fort Detrick, Maryland (sede del Instituto de Investigación Médica y Enfermedades Infecciosas del Ejército) están investigando la desaparición de armas bacteriológicas (entre ellas, algunas relacionadas con la gripe). La noticia sería conocer cuántas personas habrían participado en tal robo y qué hicieron con el material, dada la seguridad imperante en Fort Detrick.

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