TERAPIA SEXUAL

Estimada Soledad, le escribo porque estoy confundida. Todo lo que yo pensaba que era una aberración o por lo menos algo inmoral, resulta que es validado por la naturaleza. Por ejemplo la homosexualidad y el incesto son normales entre los animales. Incluso, según los antropólogos, la humanidad comenzó con tribus de familias de cazadores y recolectores que practicaban el incesto y rechazaban la presencia de extraños en su territorio, porque no querían otras familias compitiendo por los alimentos.

Cuando surge la agricultura y se hace forzoso unirse a otra familias en la tarea de producir alimentos -y pasan de la endogamia a la exogamia-, van abandonando la práctica del incesto, que desaparece con el tiempo. O sea que, a raíz de una necesidad económica, se ven obligados a tolerarse y unirse para producir, dejan de vivir aislados y surge el tabú, que es común a todas las culturas de la tierra, creo, mientras que la homosexualidad ha dejado de considerarse tabú en muchas culturas incluida la nuestra que la acepta como normal.

¿Qué adjetivo emplearía un sexólogo para calificar la conducta de dos personas adultas que en uso de razón y de mutuo acuerdo cometieran incesto? Siempre pensé que era una práctica nociva para el buen desarrollo de la especie humana dado que, a mi entender, se podían heredar las enfermedades por partida doble, pero resulta que ahora los biólogos están de acuerdo en que no perjudica a la descendencia. Mi confusión viene de observar que todo lo que es natural en el reino animal es considerado inadecuado en la especie humana. Para la naturaleza no es raro un animal homosexual o incestuoso. ¿Por qué el ser humano va de contrapunto con la naturaleza? ¿Metió el diablo la pata y pervirtió a los animales? ¿Qué argumento racional se puede esgrimir además de los morales y religiosos para rechazar el incesto entre dos personas mayores que lo cometan de mutuo acuerdo? Digamos que no es lo más frecuente y que la mayoría de las personas sentimos una repugnancia natural por el incesto y que aún hoy en día existe bastante discriminación hacia los homosexuales. Quisiera saber que dice la Sexología al respecto.

Para vivir en sociedad son necesarias las leyes, las normas, las reglamentaciones, los límites… y eso es lo que ha ido haciendo el Hombre y es parte de lo que denominamos «cultura». Y en la nuestra, la homofobia y el tabú del incesto están incluidos.

Si leemos diferentes autores, este tabú pudo tener muchos orígenes, según desde qué punto de vista se analice y una de ellas es que la relación endogámica provocaba peleas, asesinatos y rupturas dentro de una misma tribu, debido a los celos y/o deseos sexuales por una misma persona.

Sin embargo, no todas las culturas lo han asumido. Es sabido que en Egipto, los faraones se casaban entre hermanos para mantener el poder y la estirpe dentro de una misma familia. Y como ese tenemos muchos ejemplos en la historia y la literatura.

La Sexología intenta evitar que se la confunda con la Axiología (estudio de los valores humanos) y para nuestra disciplina: todo lo que hagan personas adultas, en la intimidad, de común acuerdo y que no cause lesiones ni físicas ni psíquicas a ninguna de ellas, es exclusivamente su responsabilidad. O sea, no se juzga negativamente el incesto cuando es en estas condiciones.

Con respecto a la homosexualidad, ha habido muchas formas de verla a través de la historia. Sabemos que en muchas culturas era completamente normal (la bisexualidad también). En los últimos años se la ha ido catalogando de distinta forma y, de ser una patología psiquiátrica en todos los casos, pasó a ser considera enfermedad únicamente cuando causaba angustia en la persona que sentía esa orientación sexual (egodistonía). En otro momento posterior, se resolvió considerarla una opción más en la forma de vivir la sexualidad, pero, en la actualidad, se sabe que no es una opción, que la orientación sexual no se elige ni decide, que hay elementos que la determinan incluso desde el vientre de la madre (tanto físicos como psicológicos).

Al definir la homosexualidad de esta manera, no se puede culpar ni considerar responsables a quienes se dan cuenta que se sienten atraídos sexualmente por sus iguales. Por lo mismo, no puede llamársele «pecado» ni falta ni delito ni siquiera que «está mal». El que se los rechace por no ser como la mayoría, es y ha sido causa de muchísimos suicidios. En nuestro país se ha incluido a la homosexualidad dentro de la ley que prohíbe todo tipo de discriminación y debería castigarse a quien, públicamente, lo hace, en especial desde cargos jerárquicos.

Lo único que el o la homosexual puede decidir es si va a vivir eso que siente o si lo va a reprimir (frenar) o sublimar (derivarlo hacia otra actividad), y no siempre se tiene la fuerza como para esa «autocastración» que suele ser causa de grandes depresiones, además del enorme desgaste que supone luchar contra de las propias necesidades afectivo-sexuales.

Los animales también tienen sus «reglas» o hábitos instintivos dentro de sus majadas, grupos, gallineros o lo que sea pero ése no es mi tema; y no debemos olvidar que de ellos descendemos. Que si el diablo hubiera metido la pata, no sería entre ellos sino entre los seres humanos.

Pienso que uno de los motivos por los que la homosexualidad comenzó a ser perseguida fue que las pestes diezmaban a las poblaciones y grupos humanos y que se deseaba que la procreación fuera el único motivo de la sexualidad; de ahí que también se considerara mala, nociva, pecado, etc, la autoestimulación y que se la llamara «masturbación» que etimológicamente significa: profanar con las manos.

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