TIENE LA PALABRA
La nueva ley de defensa entre la construcción de viviendas y el combate de incendios
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Finalizando el pasado año 2008, el Senado aprobó el Proyecto de ley Marco de Defensa Nacional a considerarse posteriormente en Diputados.
Este proyecto concibe y trasmite a la ciudadanía que el asunto ocupa a toda la nación más allá de su carácter militar.
El camino transitado para su aprobación se compuso de una serie de debates sobre Defensa, luego le siguieron mesas redondas para análisis y discusión de tareas componentes, en las que participaron especialistas directamente relacionados en el tema, representantes de los partidos políticos, organizaciones culturales y sociales, además del Poder Ejecutivo
con sus asesores y conferencistas extranjeros invitados.
Luego, las propuestas fueron consolidadas en un proyecto de ley que el Ejecutivo remitió al Senado y, siendo analizado por la Comisión respectiva, fue finalmente aprobado con observaciones por el Partido Nacional; lo que indica la rigurosidad de su estudio.
Sin embargo, últimamente he leído y escuchado declaraciones de dirigentes y partidarios de la coalición gobernante expresar que nunca en la historia del país se había arribado a una Ley Marco de Defensa Nacional, induciendo a pensar que esta ha sido un logro suyo ante la inacción de aquellos gobiernos precedentes.
El juicio no lo comparto, pues no diferencia protagonistas, actitudes, espacios, ni tiempos.
Desconoce el esfuerzo de todos aquellos que durante tres años asistieron y participaron a los mencionados debates y mesas redondas, desde los propios representantes y asesores del Poder Ejecutivo, los partidos políticos, conferencistas extranjeros y organizaciones culturales y sociales realizando sus aportes.
Corresponde al Poder Ejecutivo la iniciativa de la convocatoria y la sintetización del proyecto, pero la participación de Poder Legislativo y asesores en la discusión y aprobación del mismo en general es determinante.
Si bien es cierto que Uruguay carecía de esta Ley Marco hay que preguntarse las razones.
Allí encuentro que quienes se autoproclaman gestores indiscutibles del proyecto aprobado, desde cuarenta años a hoy, la sola citación de los términos «militar, Fuerzas Armadas, etcétera» y su asociación a misiones, operaciones y planes, les resultó útil para evitar tratar estos temas y rechazarlos sistemáticamente.
Sin embargo, los únicos acercamientos oficiales que indirectamente relacionan al Frente Amplio con las Fuerzas Armadas, son el apoyo al golpe de Estado en febrero de 1973 y la participación en el Pacto del Club Naval en agosto de 1984, en el que lograron un entendimiento para concurrir a elecciones sin considerar el problema de los derechos humanos en la dictadura.
Imagínese el lector, si la convocatoria al debate sobre Defensa Nacional se hubiera propuesto desde los gobiernos anteriores.
¿Aun así, se efectuaron y autorizaron modificaciones a la Ley Orgánica Militar, misiones y operaciones? ¿Así que en la oposición no permitían ni proponían ninguna tratativa sobre Defensa Nacional, pero ahora desde el gobierno sí es necesario?
Para disimular esta dualidad de criterios según la posición política y no por la evolución de los temas, han lanzado ideas múltiples y sucesivas en el tiempo, desde la eliminación de las Fuerzas Armadas, adopción de milicias populares, guardia nacional y hasta la instrucción militar obligatoria en la Enseñanza.
A esta secuencia, ya inagotable, y cortando todo el trayecto de la Ley Marco de Defensa Nacional, el ex ministro de Estado y actual senador José Mujica plantea «que los milicos deben construir casas para los pobres», cuando visitaba un asentamiento en Maldonado y luego almorzaba en el Conrad.
El actual senador Mujica dispuso como ministro y dispone ahora de los mecanismos para hacer efectiva su propuesta.
Parece que nunca hubiese participado del gobierno y así está evidenciando el rotundo fracaso del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, a cuyos integrantes, supongo, debió advertir su idea en los Consejos de Ministros.
Lo secundó el diputado de su mismo sector político, Víctor Semproni, con la propuesta entregada a los subsecretarios de Defensa e Interior de que el Ministerio de Defensa debe capacitar a los soldados como bomberos para contribuir a combatir los incendios.
Al menos, el diputado formuló su pedido a los respectivos ministerios, pero revela las carencias de previsión y planes existentes al respecto.
A ambos legisladores les asiste la responsabilidad de solicitar informes, llamar a Sala o Comisión a los ministros de quienes ellos denuncian carencias.
También merece una reflexión la situación de haber estado tres años en discusión la Defensa Nacional y luego aprobarse el proyecto, para atender este tipo de propuestas que excluye de la Defensa Nacional a sus principales protagonistas.
Al proyecto de ley, le sigue la reglamentación y el análisis de la posibilidad de modificaciones en la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas, las leyes orgánicas de cada fuerza, la organización del Ministerio de Defensa, del Estado Mayor de la Defensa y demás ministerios integrantes del Consejo de Defensa Nacional.
Como para dedicarse a continuar proponiendo superficialidades («al que no quiere sopa, dos platos») y hasta en alguna oportunidad en forma despectiva, olvidándose que el militar y su familia integran la comunidad espiritual de nuestro país.
FERNANDO PATRON C.I: 1.445.998-2
Recolección de residuos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La aceptación de los propios errores puede conducir a evitarlos en el futuro.
El sistema de recolección de residuos de Montevideo ha estado errado: hay dos recolecciones en paralelo, y una de ellas es insoportable.
Esto no debe ser excusa para decir, como parece ser que se dijo, que «…los comerciantes tenemos la obligación de no generar residuos».
En fin… que se puede decir.
Sin embargo, la Intendencia no está innovando en este aspecto. Si está accesible pueden consultarse las reglamentaciones. Y lo digo porque desde 1990 a 2003 pagué por la recolección de residuos especiales de un taller que estuvo abierto hasta el año 2000. Digo con dolor que el camión de residuos especiales nunca pasó a recoger una brizna de los residuos que producíamos. Nuestra falta: debimos haber reclamado (?). Para resolver el problema dábamos una propina a los recolectores regulares para que nos recogieran esos restos.
El taller estuvo abierto hasta el año 2000, y luego el local estuvo cerrado y vacío. Traté de que le quitaran la calificación de local comercial, pues ya no lo era, pero eso dependía de una inspección que no logré. No era posible predecir cuándo iban a venir, y no me era posible estar todo el día en el local.
Así que, si hasta ahora, erradamente no se ha impuesto el cumplimiento del reglamento de los residuos «especiales», es bueno que se comience.
Hay además otras facetas en estos problemas. Por ejemplo, las empresas que cuidan de las personas ancianas, tiran alegremente en los contenedores de residuos domiciliarios, los pañales geriátricos usados. Claro está que nadie controla esto. Dónde irán a parar el resto de los insumos (jeringas, agujas) queda para imaginarse. ¿Son esos residuos biológicos? Si es así deberían tener el tratamiento adecuado.
No le tomo más tiempo, porque si empiezo a escribir sobre todo lo que no me hace feliz… Conste que casi diariamente recojo con pala y escoba los restos que alrededor del contenedor que está frente a mi puerta, quedan desparramados. Creo que adrede.
JORGE VIRDO
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