Exitos y fracasos
Aunque se trata de una gran idea, no ha sido fácil masificarla. En parte porque cuesta organizar a pescadores y pequeños mineros (pirquineros) para que hagan el mantenimiento de los equipos. Pasó en Chungungo, 60 kilómetros al norte de la ciudad de La Serena, donde gracias al apoyo del gobierno canadiense y de otras instituciones, entre ellas la Universidad Católica, la caleta alcanzó a tener 100 atrapanieblas, que abastecieron de agua a 100 casas, pero luego los equipos quedaron abandonados, tras la incorporación de una planta desalinizadora de agua marina.
«Les encanta la tecnología, pero alguien tiene que hacerlo. Y alguien tiene que mantenerlo», señala Pilar Cereceda.
Otras veces los pobladores no tienen los recursos necesarios para pagar la inversión inicial.
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