De la Florida colonial a la digital
Aparcerías criollas y clubes de abuelos; los Bomberos y los centros Caifs; liceos y escuelas, actores y dirigentes barriales; músicos adolescentes, la primera cachila del Automóvil Club y muchos más. Pocos se perdieron de participar de un desfile que duró dos horas y fue el epicentro de los festejos de los 200 años de la ciudad de Florida. Hasta una luna de Cúneo se sumó, con sus nubes y dormilones merodeando.
El día del bicentenario comenzó con el hermanamiento entre Florida y la ciudad argentina del Puerto de San Julián, en Santa Cruz, y la presentación de una edición postal en homenaje a la ciudad.
A la tarde, el desfile fue el foco central de la celebración. Pocos minutos antes, en la Plaza Asamblea, donde se trazó el mojón inicial para comenzar a construir Florida hace 200 años (uno de los primeros ranchos, en esa misma esquina, fue el que albergó a los asambleístas de la Declaratoria de la Independencia en 1825), tuvo lugar el acto protocolar con la oratoria del presidente de la Comisión Departamental de Patrimonio, Prof. Alberto Cruz, y del intendente Juan Francisco Giachetto.
El jefe comunal, que destacó «el esfuerzo» y la «ilusión» con la que los primeros pobladores forjaron la villa, llamó a seguir construyendo la sociedad floridense pero luchando contra la fragmentación. «Desde aquella Florida colonial a la actual Florida digital, vaya si hemos experimentado cambios y progresos», dijo Giachetto, asegurando que «seguir creciendo es y será» su compromiso «y seguramente el de las futuras generaciones».
«Es la de Florida una historia inconclusa que gracias al progreso de la ciencia, la tecnología y a los desafíos del hombre, se perfecciona permanentemente», agregó.
Enfatizó el dinamismo que varía en las comunidades, «donde la palabra cambio, ni bien terminamos de pronunciarla ya no tiene sentido».
Compartí tu opinión con toda la comunidad