Ofrecen dinero a la madre por fotos de su hija en el CTI
Si bien los Filippini son gente abierta, también expresan cierta desconfianza cuando se les aproxima gente que no conocen. Es que la peripecia vivida junto a su hija al cabo de estas últimas semanas les ha servido de todo, también para conocer cuánto puede llegar a haber de grandeza y entrega, así como de la peor bajeza en los seres humanos.
«Son varios los que se me han acercado, no los conozco, no sé de qué medios son, pero me ofrecen prestarme un celular y darme dinero, a cambio de una foto de Blanquita en el CTI», dijo ayer la madre, Ana Lafuente a LA REPUBLICA.
«Por supuesto que en todos los casos les decimos que no, que de ninguna manera», comentó el padre, quien agregó que «de todos modos sabemos que un canal de televisión se metió en el CTI y sacó imágenes de la nena».
«Yo los vi en el momento en que se iban, uno con la cámara y otro que le llevaba el aparato ese de tres patas», dijo, y comentó que «por lo que me han dicho, esas imágenes salieron en un canal de televisión, hemos recibido comentarios en tal sentido, de gente de acá (Montevideo), como de Salto».
«Es un asunto que ya lo hablamos con la directora del hospital, no sabemos qué va a pasar, lo que sí está claro es que las autoridades están al tanto», dijo.
Comentó además que «una cosa muy diferente son las fotos que se le sacaron a la nena cuando fue trasladada a Montevideo, que yo mismo autoricé, porque fueron tomadas en un lugar abierto», una de las cuales ilustra esta misma nota y que se reproduce por cortesía del diario Cambio, de Salto.
Con la ministra
Filippini confirmó que días pasados recibió la visita de la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz. «De lo que conversamos no voy a hablar», advirtió, aunque después comentó que había quedado «satisfecho» con la conversación con Muñoz, así como «se mostró como un excelente ser humano».
Mientras, fuentes próximas a la secretaria de Estado confirmaron ayer a LA REPUBLICA que efectivamente la ministra concurrió al Pereira Rossell, a hablar con el padre de la niña, «a llevarle su apoyo, como ser humano», ni como ministra, ni como médica, puesto que tiene muy claro que la niña está ahora «en las mejores manos».
«En la mano derecha le cortaron apenas un dedito y un poco de otro, la nena va a poder escribir, le gusta mucho dibujar», comentó por su parte la mamá, quien agregó que «de alguna de esas cosas también habló mi marido con la ministra».
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