CALENDIARIO
1972. – En el día anterior había corrido mucha sangre por los puentes de militares y sediciosos. Un total de 12 muertes, por lo que hubo preocupación en todos los niveles. Así en la Presidencia de la República, Juan María Bordaberry se reúne con el Consejo de Ministros y con los Comandantes en Jefe de las tres armas. La idea es seguir pegando fuerte hasta exterminar con los tupamaros, que en realidad ya estaban en sus últimas peleas. Se propone por el gobierno crear el Estado de Guerra Interno y suspender las libertades individuales por tiempo indeterminado.
El Poder Legislativo, que veía venir algo gordo, abre una sesión especial en el día de ayer pero con cuarto intermedio hasta hoy, y lleva 24 horas de intervenciones de políticos deseosos de hablar y a las cuatro de la tarde, con los votos de los legisladores blancos y colorados aprueba dicha declaración. La suspensión de los derechos individuales, con un pequeño cambio, no será indefinida sino que se limitará a 30 días.
Ahora, la Justicia Militar comienza a tener jurisdicción dejando fuera a la Justicia ordinaria, acusada de inoperancia, debilidades notorias, descoordinación en los procedimientos, temor, pusilanimidad, violación del secreto judicial (Ref: El Proceso Político. Las Fuerzas Armadas al Pueblo Oriental, publicado por la Junta de Comandantes en Jefe.)
En la larga sesión, el diputado Vladimir Turiansky señala que decretar «el estado de guerra interno» es una figura desconocida en nuestras normas al colocar a todos los habitantes del país bajo la jurisdicción militar «en un paso más en el proceso de militarización del país». Lo fue.
1984. – Es el último tramo. La confianza comienza a volver pero siempre hay quien ensucia más el chiquero. Los que no se quieren ir andan buscando excusas para perpetuarse y miran bajo la lupa a todo posible sospechoso. Y en esas especulaciones sobre quien sí y quien no encuentran que hay un pueblito casi muerto, San Javier, una pobre colonia de rusos que, en su momento, buscaron refugio en Uruguay y Batlle los envió bien lejos, al norte, para que no molestasen.
Ese especial origen de la migración rusa y su inserción en nuestro país hizo sospechar a alguien que allí podría haber un centro de terroristas y comunistas.
En ese pueblo, uno de sus principales cimientos era el médico, Vladimir Roslik. Le bastará llamarse así para que un comando de la Brigada de Infantería Nº 3 de Salto decida arrestarlo y luego, como para lavarse las manos, lo envían al Batallón de Infantería Nº 9 de Fray Bentos.
Los soldados, acostumbrados como estaban, aunque perdiendo el entrenamiento, encuentran una buena razón para torturar a Roslik. Tanto dan que también le obsequian con la muerte.
Ya nadie sospechaba que algo así podía suceder. Pero así fue y se transformó en una sucia mentira, una más, de los militares de la dictadura, en la que hasta se involucraron médicos con nula ética. Esto lo veremos mañana.
FELIZ DIARIO
*** Nace Carlos Soto, periodista conocido también como «Doble filo». El deporte es una de sus pasiones y la regó en varios diarios capitalinos. Un escritor con buena dosis de crítica y humor. Con mucha alma murguera, en muchos carnavales, lleno de primeros premios como letrista. Pero también subiendo a los tablados, protagonizando su emoción carnavalera.
*** Nace Leonardo Rossiello, escritor con cuentos, poemas, novelas, ensayos y títulos ganadores de premios importantes como el Juan Rulfo, de Casa de América Latina, por «Bicicletas románticas» o la distinción del Ministerio de Educación y Cultura por «Incertidumbre en la proa» y «La mercadera» por la que ganó el «Bartolomé Hidalgo». Entre su última producción se encuentran «Aimarte» y «Gente rara».
LO PIENSO, LO DIGO
» Nos dijeron que si no votábamos se venía un golpe de Estado. Y las votamos y también se vino un golpe de Estado». Carlos Julio Pereyra comentando la aprobación de la suspensión de los derechos individuales y el Estado de Guerra Interno.
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