Dengue, todavía controlado, y la fiebre amarilla tiene vacuna
Sobre dos puntos descansa la estrategia de las autoridades sanitarias uruguayas para hacer frente a un eventual ingreso de la epidemia de dengue que recorre buena parte de la República Argentina y que registra casos en todas las provincias, con excepción de Tierra del Fuego.
Uno de esos puntos es la fumigación de todos los buses y camiones que lleguen desde el otro lado de la frontera, a efectos de evitar el ingreso de mosquitos infectados del tipo Aedes aegiptii; el otro, en haber puesto en alerta a todo el cuerpo médico del país, de tal manera que ante la posibilidad de una sospecha, realicen un diagnóstico preventivo y den de inmediato el aviso correspondiente.
«En el caso de que se confirmase que se trata de un caso de dengue es muy importante el aislamiento del paciente para evitar que pueda ser picado por otro mosquito Aedes aegyptii y que se siga propagando la enfermedad», explicó a LA REPUBLICA el subdirector de Salud, Gilberto Ríos.
Agregó que «seguimos en fase cero», lo que implica que «tenemos el vector, pero no casos autóctonos» y ahora hay que evitar que el mosquito transmisor se multiplique en nuestro territorio, por eso es tan importante la colaboración de la población en evitar la acumulación de agua en cacharros.
Ayer de mañana en Fray Bentos se reunió el comité de emergencia departamental para evaluar la situación frente a la confirmación de algunos casos de dengue «autóctono» en la vecina Gualeguaychú. Nuestra corresponsal Sandra Dodera informa que el director departamental de Salud Pública, Alfredo Orellano, dijo que la situación «es de mucho riesgo» y que «se están tomando las medidas que ha recomendado el MSP, pero nosotros queremos poner en énfasis que esto más que un problema de salud pública es un problema de cada uno de nosotros, de la población».
«Va a ser muy difícil que el dengue no entre en nuestro país», admitió, por eso, y en convergencia con Ríos, señaló que es fundamental «disminuir la población del mosquito de tal forma que de llegar a entrar, no se convierta en una epidemia masiva» por eso «la acción más importante, es la que hacemos cada uno desde nuestros domicilios secando al mosquito, sacándole los recipientes con agua donde pueden estar».
Ríos fue también consultado acerca de la posibilidad de que se expanda a nuestro país la epidemia de fiebre amarilla que este verano llegó al norte del vecino estado de Rio Grande do Sul (Brasil), y precisó que «estamos muy al tanto de la evolución de esa enfermedad».
La información viene por el sistema de vigilancia regional, a nivel del Mercosur, y la Organización Panamericana de la Salud. Indicó que en Brasil la fiebre amarilla «es endémica en verano» y que «a diferencia del dengue hay una vacuna, que es 100% efectiva» de manera a que todos quienes viajaron a esa zona, especialmente aficionados al turismo aventura, se les recomendó que se vacunaran.
La enfermedad se transmite por «un mosquito de la selva, que no tenemos» y «el intermediario es el mono», de modo que cuando se produce una embestida de la enfermedad, es precedida por una gran mortandad de monos».
Ríos dijo que existe también una variante de fiebre amarilla urbana, que se transmite también por el Aedes aegyptii, pero de la que no se registran casos desde los años ’40 del siglo pasado, además la vacuna es también efectiva.
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