CALENDIARIO
1831- Es un día trágico para los charrúas, el de la masacre de Salsipuedes, en las Puntas del Queguay. Exterminio casi total de los pocos que quedaban y que, como buenos indios, andaban molestando a los grandes hacendados. Eran apenas medio millar, con el salvajismo propio de indígenas abandonados a la buena de Dios, ubicados casi todos en el litoral oeste del río Uruguay, muy lejos de Montevideo.
Las quejas de los terratenientes produjeron su resultado y el gobernador provisorio, Rondeau, ordenó solucionar esa difícil situación. Entregó su orden a Lavalleja y éste la pasó a Rivera.
«Don Frutos» esperó y luego, ya como Presidente de la República, salió a perseguir a esos salteadores junto a su sobrino Bernabé y un millar de soldados.
Se cuenta que Rivera usó una estrategia fulera. Como era conocido por los caciques los llamó a todos, a Polidoro, Venado, Rondó, Brown, Juan Pedro. Como excusa se habría dicho que era necesaria una alianza para la defensa de nuestras fronteras.
Cuando todos estuvieron juntos, las tropas con los indios comiendo y bebiendo, el Presidente, a caballo, junto al cacique Venado, allí hablando de amistades y fidelidades, le pidió su cuchillo para cortar el tabaco.
El cacique, muy confiado, le entregó el arma y «don Frutos» aprovechó y le pegó un balazo a Venado. Esa fue la señal para que las tropas aniquilaran a los charrúas.
Sobre cuantos murieron hay diferencias. No fueron pocos, quizás 40 o más pero nunca miles como se dice por otros ya que «charrúas» eran menos, mucho menos. Hubo unos 300 prisioneros, que fueron traídos a Montevideo.
Se dice que venían rematando, al mejor postor, a las muchachas charrúas para » servicios sexuales de la tropa en Durazno», y luego distribuyéndolos entre familias montevideanas pero también regalaron » cinco charrúas encadenados a los ingleses como homenaje por haber ocupado éstos las Malvinas, entrega de un charrúa prisionero a los franceses para «investigaciones científicas» y de otros cuatro charrúas encadenados, entre ellos una muchacha embarazada, para un circo francés». Estos cuatro indígenas fueron el cacique Vaimaca-Perú y los indios Tacuabé, Sanaqué y Guyunusa, mujer de Tacuabé, comprados por un francés llamado François de Curel. Este negociante de circo los llevó a París para ser exhibidos como ejemplares exóticos de estas tierras. Todos murieron en cautiverio con la excepción de Tacuabé que huyó con su hijo perdiéndose todo rastro.
Daniel Vidart, en su libro «El mundo de los charrúas», al referirse a Salsipuedes señala : Los hechos de aquel entonces han sido interpretados, ya como una cruel necesidad, ya como una inútil carnicería(…) Algunos caciques, desconfiados, no acudieron a la cita. Otros indios, muy pocos, pudieron escapar. Los muertos no fueron los cuarenta que consigna el parte de Rivera ni los miles que los charruistas endilgan a las malas artes del General».
El mismo historiador, en la revista «Dos mil 30″, afirmaba que » La matanza de Salsipuedes y el posterior etnocidio de los charrúas sobrevivientes, humillados y deculturados a más no poder, no fue objeto de censura por los contemporáneos a la masacre. El paisanaje ganadero y las elites urbanas creían por entonces que el indio bueno era el indio muerto».
FELIZ DIARIO
*** Nace Socorro Villegas, » Socorrito», soprano, que puso su voz a lo clásico y el mundo la oye por su calidad. Por supuesto, que además es docente. Inmersa en lo mejor de nuestra cultura con una actividad permanente.
*** Nace Ambrosio Walter Barreiro Sabbia. Es coronel retirado del Ejército. En 1996 ingresó al Partido Nacional y fue electo intendente municipal de Cerro Largo en 2000 y reelecto en 2005.
*** Cumple su día Carlos Alberto Giani Ferreri, toda una vida dedicada a la marina. Fue vicealmirante y por tanto comandante en jefe de la Armada.
LO PIENSO, LO DIGO
» Don Frutos matando amigos«, frase atribuida a Vaimaca Perú cuando comenzó la matanza de Salsipuedes.
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