TIENE LA PALABRA
Don Raúl Alfonsín: ¡chapeau!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«… Argentinos: Se acaba … se acaba la dictadura militar. Se acaban la inmoralidad y la prepotencia. Se acaban el miedo y la represión. Se acaba el hambre obrera. Se acaban las fábricas muertas. Se acaba el imperio del dinero sobre el esfuerzo de la producción…».
(En el cierre de campaña, allá por octubre del 83, hablaba así el hombre que despertó la ilusión de un pueblo, y de toda nuestra sufrida América, para salir de esa larga noche de crueldad, mentiras y cinismo.)
El político que había torcido el rumbo de un viejo partido de inmigrantes y clase media hacia el progresismo, dando la batalla contra el ala moderada-conservadora de Balbín, y luego De la Rúa. Partido que supo en 1890 tener como piedra fundacional dar la lucha contra el gobierno corrupto de Juárez Celman, quien no creía en el sufragio universal y quería entregar la obra pública a privados amigos. Así nace el primer partido político argentino, del cual es signatario Alfonsín, y lo llevará con el tiempo a la Internacional Socialista.
Funda la APDH. Cuántas veces llevamos allí nuestra lucha por los detenidos desaparecidos, y denuncias por nuestro presos en Libertad, por nuestros rehenes. Una y otra vez, atendidos por Fernández Meijide, Alfredo Bravo, su brazo derecho Lázara. Allí creo, y más que creo, estoy casi seguro, conseguí el testimonio de 50 páginas de Ramírez, sobreviviente del Olimpo, que había caído en la misma cita con mi hermano Helios.
Hay que remontarse a aquella época para dimensionar la propuesta de formar la Conadep, elaborar el informe que desembocó en el «Nunca más» y llevar adelante el «Nuremberg argentino» (como dicen en España), el juicio a las Juntas Militares.
Comienza una nueva relación regional, un nuevo relacionamiento con Brasil, sin tensiones, y es él, el artífice máximo para pacificar el esquizofrénico conflicto con Chile, que había estado cerca de generar impredecibles consecuencias allá por 1979.
Intentó ponerle «el cascabel al gato», en una de sus primeras medidas, contra la burocracia sindical, una verdadera «peste»; no pudo y le costó de parte de sus líderes 13 paros generales.
Hay que conocer la vocación democrática del hombre de la calle en la Argentina en aquellos años (…), luego de 50 años de interrupciones a la institucionalidad, para valorar al hombre que, una y otra vez, le decía al mundo: «… con la Democracia se come, se educa, se cura…». Constituía un gran desafío, frente al poder dictatorial mesiánico y lo sigue siendo hoy.
¡Gracias en nombre de todos!
Nos quedará en la retina y oídos, aparte de aquella frase, que estaba «persuadido», «un médico ahí …», la figura de un hombre honesto, con calidez de paisano, que reconoció que se equivocó frente a aquella infausta sublevación militar (para no derramar sangre inocente… decía …).
Recordaremos aquel 10 de diciembre entrando por Diagonal Norte con la bandera de los desaparecidos, gritando con todas nuestras fuerzas (habíamos peleado muchos en los organismos por la candidatura de Augusto Conte, padre de un detenido desaparecido, quien solía decir que este dolor sólo se superaba con la muerte…), recordamos la ilusión que despertaba esa oratoria en ese mar de gente, y nuestro reclamo tenía que estar allí.
Injuriado gratuitamente hace unos meses, ya enfermo oncológico, por la actual mandataria argentina, en pleno conflicto del campo, cuando con el aplauso de un coro de grillos habló con sorna en una ofensa increíble a semejante figura… que podía bien decir: «Felices Pascuas». Ahora, como dice el tango, «con su limosna de alivio a mi consuelo». Sin palabras.
Queda recordar a un hombre que fue una bisagra en la historia argentina, que pudo frente a aquella hora solemne, haber sido otra cosa, la fragua de algo distinto a aquella obediencia debida y punto final, tan dolorosos. Quedará en el juicio de la historia, en el debe, de un estadista como difícilmente la Argentina vuelva a tener en el futuro cercano.
Creo ser uno entre tanta gente que ni por asomo comulgaba con sus raíces, idiosincrasia y hombre sincero y frontal, que un día se la jugó y escribió la página imborrable del juicio a los sanguinarios.
Don Raúl Alfonsín: ¡Chapeau!
ARIEL SERRA [email protected]
Las circunstancias
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Las circunstancias siempre anteceden a los hechos, frente a determinadas circunstancias puede ocurrir tal o cual cosa. Las circunstancias pueden ser de carácter natural, como un tsunami o un terremoto o pueden ser también obra de la propia humanidad, como ocurre hoy frente a este descalabro financiero, obra de los propios beneficiarios que han tejido con minuciosa dedicación tales «circunstancias» que como por ejemplo un solo hombre pueda robar, estafar, la módica suma de cincuenta mil millones de dólares.
Que circunstancias ¡eh!…, pero este es un delincuente solitario que se aprovechó de la codicia de sus propias víctimas, y los que actúan asociados en bandas de grandes ejecutivos de empresas multinacionales o banqueros que han hecho desaparecer cientos de trillones de la moneda que se quiera y que aún cobran sus «regalías» en compensación de sus desvelos… ¿que son?, ¿angelitos o disciplinados funcionarios?
Ahora el G20 quiere arreglar las cosas, ¿y por qué 20? ¿y no 22 o 50? Allí en Londres, en el antiguo Banco Mundial del siglo XIX en la City, veinte países reunidos disentirán qué forma van a tener las cosas de ahora en más, sabiendo de antemano que los pobres no van a querer pagar la cena. Ya se vio cómo el pueblo acorraló a la Policía más disciplinada del mundo.
Frente a estas nuevas «circunstancias» el mundo sigue expectante, ¿el monte parirá un ratón o por fin la Humanidad encontrará el camino de la justicia y de la piedad?
Seamos optimistas, por lo menos un negro en la Casa Blanca (bendito sea) fue capaz de despedir al mandamás de la G.M. y de cobrarles el 90% de impuesto a las Ganancias Elevadas a los ejecutivos de la AIG.
LUIS ENRIQUE ANSUAS BOLLO C.I: 429.007-7
Libertad no es una ciudad de presos y carceleros
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Pregunto. ¿Alguna vez alguien tendrá la «celeridad» de reconocer que durante todo el tiempo de la dictadura militar a los libertenses se nos asoció con esa infame cárcel y que el mundo tiene la percepción que Libertad es una ciudad de presos y de carceleros, tan sólo porque a alguien se le ocurrió asociar el nombre de esa jaula con el de nuestro pueblo? La sociedad uruguaya toda y quienes reivindican el cumplimiento de los DDHH deberán reconocer y subsanar esa infame asociación que la historia hizo.
Los libertenses nada tenemos que ver con esa gran jaula de tortura, represión y muerte y como pocos en este país debimos soportar esas cercanías.
Por si les interesa saber, Libertad fue fundada por inmigrantes europeos hartos de la guerra y de la hambruna y que querían por sobre todo, vivir en libertad.
Año 1872. Aquí encontraron su lugar en el mundo y el nombre de nuestra ciudad no es una casualidad ni un bochazo tirado al azar por algún iluminado. Así lo sentían, eso anhelaban. «Libertad».
Y orgullosamente ese es el nombre de mi pueblo. Entonces es tiempo de cambiarle el nombre a esa cárcel y deslindarla definitivamente de los libertenses. Me extraña muchísimo que no hayan reparado en este detalle de fundamental importancia para nosotros, al menos. Sepan bien que mientras no se deslinde definitivamente el nombre de esa cárcel del de nuestro pueblo, nuestros muertos no podrán descansar en sus tumbas en paz.
Yo sugiero que averigüen quien fue el impulsor de esa «obra» y que le p
ongan su nombre, dedicado a su memoria. El FA no puede dejar pasar por alto esta obligación histórica que tiene con nuestro pueblo, si lo hace hará lo mismo que Batlle, dijo y no hizo nada.
DANIEL BERTO [email protected] CIUDAD: «LIBERTAD»
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