Mier. "Las instituciones que eran superavitarias (antes de la reforma) ahora están equilibradas y otras tienen déficit"

FEMI denuncia que el MSP no controla  hospitales igual que el sector privado

El doctor Mier conversó con LA REPUBLICA sobre la brecha de asistencia entre los subsectores público y privado. Según su criterio, las diferencias en la atención sanitaria han aumentado en vez de disminuir, e indicó que los hospitales están mal gestionados.

­¿Cuál es la situación económica de las instituciones de la FEMI luego de más de un año de reforma de la salud?

­Estamos transitando una etapa donde no se prevé que ingresen más colectivos al sistema. El número total de afiliados en la FEMI creció alrededor de 25%. Pero en las últimas semanas ha disminuido levemente la cantidad de socios por el aumento del desempleo y la crisis. Estamos cerca de lo 680.000 afiliados.

Desde el punto de vista de la situación económico-financiera, paulatinamente se ha ido verificando una situación de equilibrio. Aquel superávit que tenía la FEMI en enero-febrero, cuando fue el ingreso masivo, ha venido bajando. Presentamos una situación de equilibrio en la que ya no hay superávit; algunas tienen un déficit muy ligero y otras pérdidas más importantes.

La inmensa mayoría atraviesa proyectos de inversión y de crecimiento. Aumentan su capacidad, su nivel de respuesta a nivel de policlínicas, consultas externas para cumplir con los tiempos de espera y las metas prestacionales, con todas las exigencias que la reforma indica.

Vemos con preocupación lo que va a suceder de aquí en más con los índices de desempleo y los reajustes en las cuotas y salarios.

 

­¿Cuáles serían las causas de este equilibrio económico, luego de haber pasado por un superávit?

­Son de fácil identificación: primero tenemos la readecuación que hemos sufrido para cumplir con las nuevas exigencias del MSP: habilitaciones de las plantas físicas, aumento de los recursos humanos médicos y no médicos y una cantidad de nuevas prestaciones que están incluidas en la canasta y no tuvieron el adecuado correlato financiero.

Por eso es que nosotros decíamos que había que esperar un año hasta que todo se cimentara antes de «toquetear» ninguna cosa o ningún tipo de recurso humano o financiero. Este proceso viene demostrando que las instituciones que eran superavitarias al inicio, en este momento están equilibradas o con déficit.

 

­¿Cree que el MSP va muy rápido con la implementación de la reforma y con las exigencias hacia las instituciones, por ejemplo con las metas asistenciales?

­Tenemos visiones paradójicas. Compartimos el concepto de las metas asistenciales, como forma de ir modificando el modelo, porque nos parece una herramienta muy buena apuntar a cumplir prestaciones para la mujer embarazada o el niño.

Pero eso significa una readecuación de nuestro sistema. Por ejemplo, es difícil identificar a las mujeres embarazadas en el primer trimestre. Incluso algunas de nuestras instituciones han implementado Evatest gratuitos para promover la consulta precoz y la captación del embarazo.

Todo este proceso, el MSP lo ha desarrollado en el subsector privado, pero, en general, en el subsector público no.

La ley prevé que en noviembre de este año el subsector público tendrá que brindar las mismas prestaciones y el mismo nivel de exigencia que tiene el subsector privado; sin embargo, ha aumentado la brecha en cuanto a calidad y cantidad de prestaciones.

En el Interior sigue habiendo dos niveles asistenciales muy dispares, en el subsector público y en el privado.

Estamos absolutamente seguros de que en noviembre el subsector público no va a estar equiparado al nivel del privado, como está definido en la reforma de la salud.

Por más que nos estamos desarrollando mucho en el Interior, el subsector privado no puede dar respuesta a toda la población. Indispensablemente si la reforma quiere cumplir con sus objetivos, los hospitales de ASSE tienen que mejorar. Entonces el afiliado realmente puede optar entre dos sistemas, el privado y el público, que le brinden el mínimo de calidad exigible.

 

­Entonces, ¿usted dice que las exigencias del MSP hacia el subsector privado aumentaron la brecha con el subsector público?

­Exactamente. Las metas prestacionales las está intentando cumplir el subsector privado.

En el subsector público esas exigencias no existen, ni tampoco (lo decimos respetuosamente) percibimos que haya procesos de mejora de gestión en los hospitales. Esto viene demostrando que las instituciones que eran superavitarias al inicio, en este momento están equilibradas y algunas con déficit.

En noviembre seguramente se va a votar una prórroga para el subsector público, porque se ha exigido tanto al subsector privado que la brecha es aun mayor que cuando partió la reforma.

 

La «pata renga»

­Según su criterio ¿qué medidas debería tomar el ministerio para subsanar la brecha existente entre la salud pública y la privada?

­Como presidente de la FEMI, pero también como ciudadano y médico del Interior del país, es indispensable que los esfuerzos de las autoridades de gobierno pasen también por empezar a mejorar la gestión de los hospitales públicos, porque teóricamente los recursos son los mismos. Recordemos que la cápita para un hombre de 45 años es la misma para un hospital que para una institución privada. E incluso el subsector público tiene dinero del Estado.

Los recursos con que cuenta hoy un hospital público son iguales o mayores que los del subsector privado, porque además hubo una descompresión: 400 mil personas pasaron de los hospitales al subsector privado.

Hay más cantidad de dinero, más recursos, menos gente para atender y sin embargo no se ven mejoras de ningún tipo. No es problema nuestro, pero como médico y habitante del Interior vemos una «pata renga», donde al Estado no sólo no se le está exigiendo lo mismo, sino que además no vemos allí muchos esfuerzos para que a fin de año estén al mismo nivel, porque así está puesto en la ley.

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