TIENE LA PALABRA

¿Nadie hace nada?

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hace un tiempo la princesa Laetita D’ Arenberg, indignada ante la problemática social que vive nuestra sociedad, se hacía esta pregunta.

Sin embargo, ella misma es un claro ejemplo de que son muchos los que hacen y hacen, luchan y luchan, aportan y aportan, en bien de la sociedad.

El mañana será mejor en la medida que cada vez sean más los que siembren grandes o pequeñas cosas en beneficio de la futura cosecha de los más necesitados.

Sería imposible citar todos los ejemplos de solidaridad que hay y habrán en este bendito país al respecto, así que voy a citar simplemente dos ejemplos para la tranquilidad de todos, de que aquí en Uruguay se está haciendo muchísimo más de lo que se piensa en procura de una mayor igualdad de oportunidades, y que colocan a nuestro paisito en primer lugar a nivel mundial.

El primer ejemplo refiere a una brillante idea, desarrollada con fondos estatales, que se logró con el esfuerzo coordinado de varias reparticiones del Estado, gracias a la firme decisión política del Gobierno (pese a no estar en el Programa) y a la voluntad y entrega de muchísimos funcionarios (de esos que algunos llaman parásitos): el Plan Ceibal.

El Plan Ceibal es hoy una realidad y mañana lo recordaremos como una revolución en materia de formación, información, conocimiento, capacitación, etc., fundamental en el cambio cultural de nuestros hombres y mujeres del futuro, que incidirá no solo en las ventajas cualitativas del Uruguay con respecto a los demás países de la región y del Mundo, sino también en todos los órdenes de la vida cotidiana individual y colectiva, incluso el nivel de seguridad ciudadana que se alcanzará al implicar también un claro combate a una de las más poderosas causas de la delincuencia: la desigualdad.

Hubiese sido una utopía inalcanzable hace algunos años, el proponer una computadora para cada niño y niña. Sin embargo hoy Uruguay es mirado por el mundo entero como el primer país en alcanzar este formidable desafío.

El segundo ejemplo, mirado en perspectiva es más grande aún, porque no se trata de ser solidario, eficiente, brillante, revolucionario y generoso con lo que es de todos, sino que se trata de ser todo eso a la vez, pero con lo que es propio.

«El Futuro no se espera… se construye», rezaba un cartel en un local partidario en la última campaña electoral. ¡Vaya si era cierto!

¿Quién no quiere que la Universidad se descentralice y llegue a cada rincón del Uruguay, para que todos los hijos de la patria tengan acceso a una carrera universitaria y no sólo los hijos de quienes pueden costear su traslado a Montevideo? y ¿qué hemos hecho personalmente, cada uno de nosotros, para que esto sea realidad?

¿Quién no quiere que el Uruguay cuente con especialistas en cada una de las nuevas tecnologías que marcan el destino y la suerte de cada comunidad? y ¿qué hemos aportado para lograrlo?

Hay un hombre en Maldonado que sí lo ha hecho. Humildemente y en silencio, todos los meses desde que asumió el cargo de intendente de Maldonado por elección popular, fue depositando más de la mitad de su salario en una cuenta del Banco República para que la Udelar pueda llegar a Maldonado.

Más de US$ 200.000 juntó y donó este humilde obrero para que los hijos y los nietos de todas las familias de Maldonado, Rocha, Treinta y Tres y Lavalleja puedan acceder a una carrera universitaria gratuita en la zona Este del país, como él nunca pudo hacerlo.

Con los votos de todos los partidos representados en la Junta Departamental se pudo donar el terreno municipal en donde se construirá la Universidad.

Con los votos de todos los partidos también se pudo aprobar la Adecuación Presupuestal que incluía un aporte de la Intendencia de US$ 1.047.000 para la construcción del edificio de la sede del CURE (Centro Universitario Regional Este) en Maldonado.

Pero además, de su propio y humilde bolsillo, el intendente de Maldonado, donó esa fortuna para que «el cascarón se llene de contenido».

Oscar De Los Santos, el pintor de obra, el soñador, el utópico, el incansable, el humilde vecino, el sindicalista, el intendente que no para de generar más y más obras (aunque no las inaugura, sólo las hace porque se necesitan), deberá ser recordado como el primer gobernante de la historia que además de hacer con lo que es de todos, hizo con lo propio, desprendiéndose generosamente de mucho más de lo que aún posee y mucho más también de lo que jamás volverá a tener.

Que el rector se acuerde de su nombre a la hora de inaugurar la obra, porque quiero ver el cartel que diga: Udelar­Cure­Sede Maldonado ­ «OSCAR DE LOS SANTOS».

Cuando estampó su firma, dijo: «Ta’ hecho!!». Muchos pensaron que se refería a haber podido cumplir con su sueño, pero en realidad se refería a haber podido cumplir con su palabra: «El Futuro no se espera… se construye».

Me hiciste sentir orgulloso de tenerme entre tus colaboradores.

Sinceramente gracias, Flaco. Y gracias a tu señora Ana y a tus hijos Lucía y Nacho, porque también era de ellos lo que acabas de entregar.

Cr. RAUL B. CASTRO SILVA C.I. Nº 2.903.472-1

 

No voy a firmar

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

«Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena» (Mahatma Gandhi).

Señores es posible derogar una Ley, pero no es posible darle efecto retroactivo a la derogación. ¿Cuál sería el efecto entonces? ¡ ¡Olvidemos el pasado que nos divide! ¿Por cuánto podrá ganar quien gane, por un 50% y un +- 5% entre unos y otros, o sea 53 a 48 o 52 a 47 o 51 a 46? ¿Eso es lo que buscamos? Pirro los aplaudiría entusiastamente y los conduciría como el flautista de Hammelin al despeñadero. Pero continuemos analizando con serenidad. ¿A qué nos arrastraría como comunidad, bajo la pátina del no olvido, de la dignidad, etc.? ¿Estudiaron la realidad de España dividida severamente por atrocidades entre hermanos desde 1936 al 1939 y secuelas posteriores de aproximadamente 40 años? Nadie creyó posible una transición ejemplar y duradera que hoy todos atesoran. ¿Nunca se preguntaron pues ¿a qué sabios gobernantes, partidos políticos, periodistas, ciudadanos y familias que «donaron» a la patria y al futuro el improbable encuentro con la verdad, les debemos agradecer que hoy no existan ni menciones destacables ni serias a un pasado sin solución en la madre patria?

Solamente el afán de protagonismo de Baltasar Garzón intentó hace muy poco y brevemente perturbar la coexistencia lograda después de muchos años. ¿Con qué resultado?

Ninguno, casi nadie quiso volver atrás en búsqueda insensata de más dolor. ¿Qué podría sobrevenir a la venganza de ambos lados, paz, satisfacción, tranquilidad y concentración en la construcción del futuro, o más odios, insatisfacciones, revanchismos pendientes y pendulares? ¿Dónde está la sabiduría del verdadero sacrificio que todos debemos hacer de las cosas que serán permanentemente inconducentes e insatisfactorias?

Con el corazón en la mano les digo que no creo en la mala ética de la explotación del dolor colectivo y en el uso indebido de la memoria de los muertos, no creo en los réditos políticos que ello genera, ni en los costureros de la rotura, ni en quienes se dedican permanentemente a abrir zanjas y ahondar divisiones en lugar de rellenarlas, unir y zurcir.

Pero, aunque no creo en el uso injusto e indebido de las causas justas, ni en la inmensa pequeñez de estas supuestas grandezas es que les contesto desde el fondo del alma y les pido que, por los hijos y los nietos de todos, relean señores, detenidamente, el acápite del mensaje que enviaron a nuestras familias… y se miren en el ejemplo del «alma grande» que lo forjó. ¿De qué lado estaría él?

«Lo más atroz de las cos
as malas de la gente mala, es el silencio de la gente buena» (Mahatma Gandhi)

¡No abusen excesivamente de estas cosas, porque comienza la gente buena a tener ganas de romper el silencio!

No cuenten con nosotros. Gracias igual.

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