Variedad. En familia, con amigos, hacia todos los destinos

Todos los que pueden se largan a hacer distancia

Por una semana las calles de Montevideo cambiarán su aspecto y las zonas tradicionalmente concurridas por trabajadores, empleados, oficinistas, serán objeto del interés de los turistas del Interior del país. Mientras, los montevideanos se meterán tierra adentro, compartiendo tradiciones, amistades y vivencias.

 

Salida en barra

El fenómeno es de característica muy singular, por eso mismo miles de personas circulaban ayer por la Terminal de Tres Cruces apurando el inicio de las vacaciones. Eran los que «primereaban» de una legión que ­sólo por esa estación­ llegará a los 180.000 movimientos a lo largo de la semana.

Era fácil darse cuenta quién partía o llegaba. Familias y grupos de jóvenes cargaban carpas, sobres de dormir y mochilas repletas, dentro y fuera de la terminal. LA REPUBLICA habló con muchos de ellos, casi todos jóvenes, la mayoría reconocieron estar «cortos de plata», pero también casi en forma unánime dejaban en claro que para visitar a la familia «siempre aparecen los recursos».

Alvaro y José estaban a punto de embarcarse rumbo a Mercedes. Contaron que viajan cada vez que pueden, «pero en Semana de Turismo es como una obligación». Dijeron además que para visitar a la familia tiene que haber dos cosas importantes: «dinero y días libres» y que son, «factores difíciles de combinar». Planean quedarse cuatro o cinco días en Soriano y retornar luego a Montevideo.

Valentina se dirigió de tarde a la terminal para comprar el pasaje y salir rumbo a Florida en horas de la noche. Su semana va a ser bien variada puesto que estará en familia hasta el mañana, vuelve luego a Montevideo a trabajar, y sobre el fin de semana se va a alguna playa de la Costa de Oro.

Pero no todos viajan a ver a la familia, las barras de amigos que acamparán en el norte del país también son una constante estos días. Lucía de 20 años, partió a Salto, en grupo. No tienen previsto arrimarse a la Semana de la Cerveza en Paysandú, aunque por ahora es una opción que no descartan.

En la tarde tampoco faltaron los olvidos importantes: dos chicas se dieron cuenta en la misma estación, y en el momento que el ómnibus iniciaba la travesía a Buenos Aires que se habían olvidado de los pasajes. La madre de una de ellas llegaría un rato después, precipitada y en taxi, con cara de angustia y los dichosos pasajes en la mano. «Las voy a matar…», decía la señora, mientras que las viajeras, entre risas y nervios apuraban la subida al coche.

 

Más servicios

Las empresas con destinos hacia el norte del país, eran las que presentaban más horas de espera. Otros servicios como el cambio de dinero, los baños y algunos quioscos de comida también estaban saturados.

Oficialmente se estiman que al concluir el fin de semana, unas 180 mil personas habrán circulado por la terminal de ómnibus.

Mientras eso sucedía, en otros puntos de la terminal, y en las zonas circundantes, muchos pasajeros pasaban con sus equipajes, recién llegados, la mayoría de ellos hablando portugués.

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