TIENE LA PALABRA
Sufragistas y poetisas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El 21 de marzo fue el Día Internacional de la Poesía y casualmente, tarde ya en la noche, vi una película llamada «Angeles de Hierro» que trata sobre la lucha de las mujeres, en tiempos de la primera guerra mundial, en Estados Unidos por obtener su derecho a votar.
La principal asociación de mujeres sufragistas es partidaria de una lucha tenaz y paciente, sin extremismos, por lo que Alice Paul y Lucy Burns, más expeditivas, crean un partido de las mujeres, que negará su apoyo a cualquier político que no respalde claramente el voto femenino; y organizan un piquete que está permanentemente ante la Casa Blanca día y noche, llueva, nieve o haga calor.
Las cosas se calientan con la entrada de EEUU en la guerra, la detención de mujeres, y un movimiento de huelga de hambre.
Dirigida por la alemana Katia von Garnier y con las memorables actuaciones de Hilary Swank y Julia Ormond, la película cuyo título original es «Iron jawed angels», algo así como «los ángeles de las mandíbulas de hierro», nombre que otras mujeres les pusieron a las sufragistas, cuenta que éstas fueron encarceladas por atreverse a discutir esos temas como los hombres y se declararon en huelga de hambre.
La película muestra en algunas escenas cómo se las obligaba a comer mediante entubamiento (algo que recuerda cierta forma de «submarino» utilizada como tortura ya desde la Inquisición), pero sufrieron toda clase de vejámenes que aparecían en escenas del guión original pero que luego fueron eliminadas.
Ni Alice Paul o Lucy Burns eran poetisas, pero en su partido figuraban unas cuantas que sí lo eran, de ahí la asociación de ideas de la poesía femenina con la lucha sufragista.
Concluye la película cuando el presidente Wilson apoya el voto femenino con su discurso ante el Congreso y en 1920 Estados Unidos firma la 19ª Enmienda que lo consagra.
En Uruguay
A pesar de que el Uruguay era, en cuanto a los derechos de la mujer, uno de los países más adelantados en los albores del siglo XX y la ley de divorcio por causal, la primera aprobada, fue en 1907 y la mujer obtuvo en 1913 la ley de divorcio «por su sola voluntad», el derecho al voto femenino tuvo que esperar hasta 1932.
María Eugenia Vaz Ferreira y Delmira Agustini, dos mujeres ensalzadas por su poesía, nunca pudieron votar.
Otra de nuestras grandes poetisas, Juana de Ibarbourou, Juana de América, aunque pudo votar, jamás fue elegida para cargo político alguno.
¿No es hacer política dedicar miles de horas de militancia, de entrega, de cuidados, de estudio, de poesía, de novelas, de ensayos?
¿No es hacer política estar en un CAIF, en la Comisión de la Escuela, en el Comité de Base o Club Político, bastión o como quieran llamarle, en el Sindicato, en el PIT-CNT? En la escuela, en el liceo, en la facultad, (como estudiante o como maestra o profesora), en la fábrica, en el hospital, en la mutualista (profesionales y no profesionales), en la oficina, en el taller, en el supermercado, en la iglesia o donde quiera que desarrolle su actividad, la mujer siempre ha estado y estará luchando contra la discriminación.
La discrimina el patrón al pagarle menos salario que al hombre; la discrimina su compañero de tareas al recargarle el trabajo; la discrimina su compañero en la vida también recargándole el trabajo en la casa.
Y ahora la discrimina el «hombre político» porque pasa horas discutiendo si darle o no darle una cuota. Eso más que discriminación, es un insulto a la inteligencia de las mujeres.
Esa inteligencia que deberían usar ahora para no quedarse sólo con una cuota si no presionar con su voto para obtener la igualdad de oportunidades.
Y oportunidades tienen con su voto en las internas, en las convenciones, en los congresos, en los comités y también en las elecciones nacionales de octubre de 2009 y en las municipales de mayo de 2010.
Hoy se debate en las cámaras la «cuota política» de las mujeres dentro de las listas de los partidos políticos. Los hombres discuten entre sí el derecho de la mujer a integrar los gobiernos.
Porque de eso se trata, se resisten a entregar ese poder casi absoluto que usan para nominarse entre ellos sin tener en cuenta a las mujeres en el reparto de cargos.
«Ahora todo el mundo empieza sus discursos diciendo «compañeros y compañeras», pero cuando la mujer se larga a la actividad política la dejan más sola que a nadie». Beatriz Argimón.
«¿Qué haría yo, en las elecciones internas de 2009, siendo mujer, y pensando en mis intereses como mujer? ¿Y en las nacionales de octubre? ¿Condicionaría el hecho de ser mujer lo que vote? ¿Me encontraría representada, como mujer, en los candidatos y sus propuestas?», Constanza Moreira.
Internas Partidarias Candidatos
Frente Amplio: José Mujica Danilo Astori Marcos Carámbula
Partido Nacional: Jorge Larrañaga Luis Lacalle
Partido Colorado: Pedro Bordaberry Luis Hierro José Amorín
Partido Independiente: Pablo Mieres
El 48% de la población tiene 9 candidatos para las internas de sus partidos. El 52% de la población, ¿no tendrá a nadie?
¿Los candidatos estarán pensando en esto o estarán tan seguros que «sus» mujeres no los van a «traicionar»?
Con cuota no hay equidad.
HERNAN ZUNIN
Treinta años del Tratado de paz Israel-Egipto
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El largo e interminable conflicto del Medio Oriente ha tenido algunos momentos esperanzadores. Uno de ellos lo recordamos por estos días.
Fue un 26 de marzo. Hace treinta años, en esa fecha, en 1979 se firmó un histórico Tratado de paz entre Egipto e Israel con la mediación de Estados Unidos. Representantes de sus respectivos países fueron: Anwar El Sadat, presidente de Egipto, Menajem Begin, primer ministro de Israel y el presidente de los Estados Unidos de aquel entonces Jimmy Carter.
En dicho Tratado Israel se comprometía a devolver a Egipto por etapas, toda la Península del Sinaí cuya superficie era es 6.0000 Km2 aproximadamente casi tres veces la superficie de Israel, incluyendo dicho territorio (Sinaí) ciudades y pozos petrolíferos.
Egipto se comprometía, previo reconocimiento del derecho de Israel a existir, a normalizar sus relaciones en los distintos ámbitos, incluyendo el intercambio de representantes diplomáticos. El Tratado se firmó en la Casa Blanca, en Washington.
En realidad hubo todo un proceso previo que finalmente desembocó en el tratado. Podemos quizás remontarlo a la Guerra de Iom Kipur (1973) en la cual prácticamente no hubo vencidos ni vencedores. Años después el presidente de Egipto Sadat dio un paso fundamental al visitar Israel y hablar en la Kneset, Parlamento israelí (1977) reconociendo el derecho de Israel a existir en paz en la región y planteando obviamente sus reivindicaciones. Como consecuencia se firman los acuerdos de Camp David entre ambos países (setiembre de 1978) base del acuerdo final y como corolario, el Tratado al que estamos haciendo alusión se firmó el veintiséis de marzo de 1979.
El Medio Oriente no se acostumbra a la paz y quienes pelean por ella muchas veces, pagan con sus vidas. Fue lo que ocurrió con el presidente egipcio Sadat asesinado en 1981 por fundamentalistas de su propio pueblo. Lo mismo habría de ocurrir con el primer ministro israelí Rabin, impulsor de los acuerdos con los palestinos, años después, en 1995.
Pasaron treinta años de la histórica firma del acuerdo entre Egipto e Israel, actualmente vigente y esperemos que para siempre. Esto no soluciona todos los problemas en la región y sin duda que falta aún camino por recorrer.
Pero por lo menos, y no es un detalle menor, el acuerdo comenzó a pavimentar el camino hacia la paz que esperamos, algún día no muy lejano, sea global, justa y
duradera.
LIC. RAFAEL WINTER [email protected]
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