TIENE LA PALABRA
Mucha efervescencia, un solo destino
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens:
Desde que el último Congreso del Frente Amplio culminó con una votación bastante ‘movida’, en lo que respecta a la elección del precandidato de esa conjunción política, los uruguayos hemos asistido a una situación efervescente, dentro y fuera de las filas del partido de Gobierno.
La trilogía de compañeros precandidatos a la Presidencia, amén del lugar que ocuparon en la votación de dicho Congreso, ha llevado a un escenario, yo diría diferente y paradojal, para los que hemos asistido a varias pujas electorales.
Se creó, como ya lo hemos expresado en notas anteriores, una situación muy peculiar para la izquierda de nuestro país. Trajo aparejado escenarios nunca vividos dentro de la coalición. Conversaciones, acuerdos, discusiones, por qué no, entre los diferentes grupos que forman el FA. Algunas de ellas no fueron públicas, otras sí, pero han llevado a que los izquierdistas estemos alerta, esperando que surjan novedades a diario. Y las hemos tenido.
¿Por qué pienso así? Considero fundamental para llegar a un triunfo en cualquier orden de la vida, sea familiar, institucional, deportivo, sindical, estudiantil: unidad. Y en el Congreso de diciembre, no imperó esta idea. Por lo tanto, la imagen que se proyectó no fue la mejor, hacia una población ávida de ver a sus líderes, a pesar de sus matices, confluyendo en una única candidatura. Bueno, pero ese hecho ahora, es referencial, debemos apuntar más alto en el futuro.
También, hizo mover las estanterías de la oposición, llevando a que inmediatamente, tras aquel acontecimiento, se lanzaran al ruedo buscando mejorar posiciones.
El Partido Nacional, que lleva notoria ventaja sobre el Partido Colorado, pero este último también tuvo que idear estrategias nuevas para lograr arrimar votos a su divisa, muy menguada últimamente. Utilizando, los dos partidos, toda su artillería a denostar lo realizado por el Gobierno en sus cuatro años de trayectoria, y no presentando soluciones o planes a futuro.
Pero lo que me lleva a escribir lo que antecede, es lo que he notado en el ómnibus, en los medios de comunicación, todos, sin distinción de banderías, en la calle, en las paradas del transporte colectivo, en la feria, en los tablados en el pasado Carnaval, en fin en donde confluyan varios uruguayas/os, es el tema central (ya que el fútbol está muy alicaído), ha puesto en la cabeza y en la boca de todos el tema elecciones.
No creo exagerar. Y me parece muy saludable que esto acontezca. Que se respire el aire de aquellos años de mi niñez y de juventud en un barrio que transpiraba (y transpira) política: La Teja.
Donde convergían todos los matices de las divisas existentes en el momento. Aunque siempre ha sido un bastión fundamental dentro de la izquierda.
Con una población proletaria, trabajadora, solidaria, y que participaba y mucho de lo que fueron en aquellas décadas (1940/50/60) los muchos conflictos de enfrentamiento obrero-patronales, y que en algunos casos se llevaron vidas de obreras y obreros.
Decía que percibo en nuestra ciudad, y me imagino que el Interior se debe sentir de la misma forma, un aroma enfervorizado a política.
Donde un porcentaje de ciudadanos se involucran en lo que debe ser primordial en este año. Y como ha sido desde siempre, tan natural como el mate, florecen los colores de los diferentes sectores que intentan y aspiran llegar a consolidar sus ambiciones electorales.
Dentro del FA, como decía, se está dando lo que tantos y tantos amigos, compañeras, compañeros, que nos estrechamos en un abrazo fraterno, en la Explanada Municipal el último viernes 26, festejando otro aniversario de la creación de nuestra agrupación política, y que con ansias nos preguntábamos los unos a los otros: ¿a quién vas a votar?
No se nos hubiera ocurrido años atrás esta pregunta, ya que un candidato absorbía esa interrogante. Más en esta oportunidad se dio diferente y aparece, a la cual respondí, con cierta ironía: ¡Al Frente Amplio!
Ellos no lo tomaron seriamente. Más no es así.
Porque parto de una base, y no pretendo tener la verdad en mis puños. Y que me perdonen los que elaboraron las reglas de juego para elegir a los candidatos electorales de los partidos políticos.
Aunque las respeto y las aplico, votando en las elecciones internas. Pero para mí, elecciones son las nacionales. ¿Por qué? Las internas no son obligatorias, por ello el porcentaje de adherentes no es elevado en ellas, que concurren a sufragar.
Los tres candidatos tienen carismas diferentes, y bien marcados.
Pero de cualquier forma noto más una estrategia de enfriamiento, a una polarización extrema de los dos ex senadores, que a una verdadera opción, sin menospreciar, para nada, la hombría de bien y la trayectoria del intendente de Canelones.
Felizmente, a pesar de la coyuntura actual, en la que nos hemos visto envueltos, con la posibilidad de tener tres precandidatos a la Presidencia, se conjuga el verbo unir. Y lo han demostrado los actos realizados en el Interior, en los que confluyeron los tres, con matices en sus alocuciones, con diferentes fórmulas para llegar al pueblo elector, pero con un trasfondo muy sutil, que los enhebra.
Considero, y los que tenemos algo de olfato, podemos augurar que surja quien surja electo en junio, lo apoyaremos y transitaremos un camino que no va a ser fácil, que va a ser arduo, y en el cual deberemos convencer con el boca a boca, y con todas las armas lícitas posibles, a todos aquellos uruguayos/as que puedan tener duda de lo realizado por el Gobierno actual, y que para profundizar los cambios ese voto debe ser para el Frente Amplio.
Y en el acto del viernes en Montevideo, donde rondaba el espíritu que supo marcar a fuego el General Seregni, creo que con buen criterio, los tres hombres a los cuales el Congreso designó, hablaron claro y sin tapujos (no podía ser de otra manera), y manifestándolo abiertamente, que había un solo camino: la unidad.
CARLOS SCOROVICH la [email protected]
La salvajada de Peñarol contra niños y mujeres de Defensor
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
No caigan ustedes en complicidad con otras impunidades.
Lo que se vivió el sábado en el estadio Centenario fue una masacre. Un acto de salvajismo y cobardía que en mi vida había visto ni esperaba ver en Uruguay.
Turbas de gente enferma, drogada o borracha, con camisetas de Peñarol, agrediendo con furia asesina a niños de 8 y 10 años que salían con su madre, orgullosos con su camiseta violeta. Mujeres revolcadas por el piso por estos asesinos. Pedradas, tiros.
¿Códigos? Hasta en las peores guerras perdonan a los niños.
Un colega de ustedes también agredido. No hubo un solo efectivo policial en el momento de una agresión multitudinaria.
Llegaron 2 pobres policías a contener a 500 tipos, cuando más o menos la gente pacífica de Defensor los había hecho retroceder. Les fue muy mal a los policías, quedaron muy lastimados.
Yo sé que publicar esto puede
ser malo para la gestión del gobierno, pero me parece que es parte de la «cama» que le están haciendo a la ministra algunos oficiales.
Porque hay dos posibilidades: o son retrasados mentales que no pueden prever que los problemas después que pierde Peñarol son siempre con la hinchada visitante, o son agentes de la derecha tratando de hacer los operativos lo peor que se pueda.
No me pareció que el diario del domingo diera toda la trascendencia a lo que ocurrió el sábado. Yo hasta ahora estoy descompuesto y no se me va de la cabeza la imagen de un niñito siendo pateado en el suelo por seis o siete adultos. Y minimizar eso, por razones de rating como hace Julio Ríos, es complicidad y casi coauto
ría.
UN LECTOR
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