Decreto prohibirá trabajos peligrosos para menores
Un decreto del Poder Ejecutivo definirá este año cuáles son los trabajos que no podrán efectuar los menores de 18 años, debido a su peligrosidad. Actualmente, los empleadores y los integrantes del Comité para la Erradicación del Trabajo Infantil (CETI) integrado por varios ministerios, el INAU, la Cámara de Industrias, Anong y el PIT-CNT analizan la lista final.
Se basarán en una ya existente, por resolución, en el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). El decreto pretende dotar a esta resolución de mayor jerarquía, que permitirá efectuar los controles y sancionar a quienes incumplan la disposición con mayor facilidad.
Por otra parte resulta imprescindible, dado que Uruguay firmó el Convenio sobre las Peores Reformas de Trabajo Infantil (182) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1999, que insta a los países a elaborar este listado lo antes posible. Una vez pronto el decreto, INAU deberá reglamentarlo y continuará fiscalizando y sancionando.
Cuatro muertes
Graciela Pardo, secretaria técnica del CETI, recordó que el diálogo entre las partes ya se inició el año pasado, no sin ciertas rispideces. Los trabajos donde el consenso será más arduo son el modelaje, el Carnaval mayor el de las Promesas, en cambio, está excluido de las restricciones y, particularmente, las tareas rurales, que incluyen tanto la agricultura como la ganadería. Las federaciones ligadas a estas áreas han planteado su discrepancia respecto a que los adolescentes no puedan cumplir funciones en esos rubros.
Por otra parte, la Unión de Clasificadores de Residuos Urbanos Sólidos (Ucrus) insiste en que es necesario que los menores de edad participen de estas tareas. «Muchas veces nos encontramos formularios solicitando permisos para menores donde aparece que su horario de trabajo será ‘de sol a sol'», dijo Pardo. Ese es, precisamente, uno de los desafíos. «Si bien ya se establecieron las ocho horas para los trabajadores rurales, eso no se cumple en muchos casos; la cosa no es distinta en el caso de los adolescentes», agregó.
Los riesgos en el campo son, además de un horario excesivo, las maquinarias y los propios animales, incluyendo el caballo.
El año pasado cuatro chicos fallecieron trabajando: uno era clasificador de residuos; el otro fue herido de muerte por una motosierra; los dos últimos perecieron en accidentes causados por caballos. «Se necesita un cambio cultural muy importante. No es lo mismo ir a la escuela a caballo, quince minutos, que trabajar horas», dijo Pardo.
Por otra parte, el Código de la Niñez y la Adolescencia prohibe el horario laboral cortado para los menores de edad, un aspecto que, según Pardo, «debería flexibilizarse» pensando en lo mejor para los jóvenes.
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