EL LADO BUENO DE LA CRISIS
La crisis de 2002 dejó a gran número de mujeres sin trabajo, pero también estimuló su creatividad. Marisol Vera y su amiga Yoselin, estudiantes de UTU, decidieron confeccionar ropa. Se acercaron al Cedel Casavalle de la IMM, que les ofreció la máquina que no tenían durante un año, así como capacitación. De vender en la feria zonal pasaron a confeccionar para las expo y, sobre todo, apostaron a los uniformes. Compraron su propia máquina, otra, y otra más. Hoy son ocho las que integran el proyecto.
«No hay ninguna consideración para las empresas chicas. Por ejemplo, pagamos lo mismo que todos en seguridad social», dijo Marisol. El fuerte del proyecto es que trabajan en red con el resto de las pequeñas empresas de la zona.
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