Nochecita como para no olvidar; más que de fallos, resultó ser de polémicas multiplicadas
¡Qué nochecita para no olvidar nunca! Dios Momo iluminó bastante poco a quienes tienen que impartir justicia. Más que noche de fallos fue noche de polémicas multiplicadas. Comenzó con la revelación de los puntajes de la prueba de admisión, parecía que habíamos visto unas pruebas diferentes, porque los números no cierran por ningún lado.
Siguió luego con la clásica diferencia de puntajes y posiciones secundarias, porque, eso sí, debemos consignar que los primeros premios se inscribieron dentro de la lógica, más allá de gustos personales y apasionamientos propios de la competencia. Pero, del segundo puesto para abajo, ¡vaya que si dará para hablar! Especialmente en la categoría de murgas, podría definirse como una cosa de locos. Conjuntos que quedaban sepultados en la primera rueda y que por arte de magia pasaban a ser sensación más adelante, otros que caían vertiginosamente en su rendimiento, tremendos espectáculos que pasaron inadvertidos, otros mediocres que eran sobrevalorados.
Todo esto inmerso en un Carnaval en el que pasó de todo: denuncias de plagio, sanciones para algunos conjuntos por determinado motivo, mientras que otros por similar infracción eran perdonados; conjuntos a los que se les dijo: «¡Quédense tranquilos, esos problemas que padecieron no inherentes a ellos no les va a pesar en el puntaje!»… Y al verse los resultados ¡vaya que sí incidieron!, si no, pregúntele a Milenio o Kimbara.
La nómina de menciones especiales no podía ser excepción en la regla. Salta allí a la vista la ausencia del primer premio de parodistas, entre los tres mejores espectáculos de la temporada, en cambio sí lo está su escolta, el segundo premio… Se nos dirá que la suma de rubros no equivale al mejor espectáculo y tienen razón. ¡Cuántas veces lo hemos expresado en distintas notas a lo largo de los años y siempre se ha hecho oídos sordos!
Pero, en cambio, ¿qué excusa cabe en referencia a las menciones que responden a criterios técnicos y que son propuestas por los jurados respectivos? Y si un botón basta de muestra, observen los propuestos como arregladores… Sí le decimos, que en esa especialidad hay tres arregladores que obtuvieron el 100% de los puntos que se otorgan, seguramente razonaría: son los tres propuestos, pero, como esto es Carnaval, le decimos que se equivoca, dos sí están, pero para el tercer integrante se eligió a uno que obtuvo el 92,42% de los puntos. Podrán pensar que está bien, que es un guarismo elevado pero, deberíamos agregar que es el número 17, que hay otros dieciséis arregladores que lo superan en el índice.
Igual, de esta dupla no hay que quejarse, cumplieron cabalmente la consigna de no dar paso a las murgas. ¡Qué mala suerte, cómo se pudo filtrar Queso Magro!
Fantasmas de febrero
Pero como toda gran fiesta merecía un final digno y lo tuvo, gracias a la cooperación de «los fantasmas de febrero» que tomaron como blanco al sistema informático de la IMM y se ensañaron con el programa instrumentado para llevar los puntajes del concurso y pusieron, como por arte de magia, a Demimurga y Crazy’s, en la Liguilla, desplazando a Los Carlitos que había obtenido mayor puntaje.
Dentro de todo, menos mal que eligieron a Demimurga que había hecho sobrados merecimientos para estar… Les pido perdón por esta última frase a los Jurados del rubro uno, pese a los años transcurridos, sigue teniendo el estigma de murga joven. Y como quien no quiere la cosa, el reino de la farsa va llegando a un nuevo final.
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