TIENE LA PALABRA

Por la justicia, por nuestra historia…por el futuro

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Erase una vez…Uruguay,

tierra amable, acogedora, orgullosa del patrimonio de una legislación de avanzada, de envidiables institutos de asilo político, país sin presos políticos, enseñanza vareliana laica, la separación de la Iglesia del Estado, país de moneda dura, donde crecía el mito de la «Suiza de América».

Las décadas del 60 y 70 trajeron, junto al estancamiento económico y el agotamiento del proceso industrializador, una cada vez más desigual distribución del ingreso. Quiebras bancarias, inflación… Todo ese cuadro de situación nos conduce de la mano de un innombrable ex vicepresidente al derrumbe institucional, con ataques a la Justicia independiente, al Parlamento y al avasallamiento de las libertades públicas. Se produce una fenomenal escalada de violencia contra trabajadores en huelga y estudiantes, intervención de la enseñanza, bandas armadas. Medidas Prontas de Seguridad, generalización de la tortura. Comienza a sucederse una larga lista de mártires, entre ellos uno de nombre paradigmático: Líber Arce.

Sonó así, como en 1811, otra «Admirable alarma», donde una generación irrepetible enfrentó ese estado de cosas con absoluto sentido de desprendimiento y entrega, como decía nuestro padre Artigas, «sin esperar nada sino de nosotros mismos», dando todo lo que de sí pudieron, sin pedir nada a cambio.

El pudor nos inhibe hablar de casos personalizados. Nuestro país fue (en proporción a su población total) uno de los más duramente castigados en muertos, torturados, presos políticos, destituidos, exiliados, emigrados, detenidos desaparecidos…

El disimulo, la negación o el silencio han quedado desnudos como los sostenedores o cómplices de la cacería perpetrada. Disciplinamiento social contra luchadores sociales, que había que quitar de en medio, y que no se resignaban, ni aun en las peores condiciones de seguridad para sí mismos.

La historia ya habló. Los cuerpos identificados nos vienen a decir que todo este círculo macabro de terrorismo de Estado: secuestro, cautiverio, vejámenes, ilegales privaciones de la libertad, el paradero y tantas otras más; y ese doble crimen, están testimoniados, corroborados por la ciencia y sentenciados en resoluciones judiciales.

Doble crimen, porque en el mismo momento que se ejecutaba a un detenido desaparecido en la tortura, el fusilamiento o lanzándolo adormecido al mar, se producía un segundo y tal vez más alevoso crimen: el de querer quitarlos de la faz de la Tierra, por siempre y para siempre, y no dar cuenta nunca de ellos, sumergiendo a todo el entorno familiar en una angustia infinita, interminable…; y a todo el entramado social de las víctimas una muy bien estudiada diseminación del terror.

Nuestra historia de poncho blanco. Nuestra rica Historia nos cuenta de la lucha de Bernardo P.Berro en los años 60 del siglo XIX, peleando con la jerarquía eclesiástica, vicario Jacinto Vera entre ellos, por darle el sagrado derecho de inhumar los cuerpos a protestantes masones, un derecho humano clamado por el teatro griego en «Antígona», veinte siglos atrás; y que fue un blanco, que no le permitió a la Iglesia Católica que nos lo arrebatara y secularizó los cementerios. Los orientales e inmigrantes de nuestro suelo tendríamos por ende, sea cuál fuese nuestro credo, el mismo derecho. (Francia casi 30 años después, 1887, decreta la Libertad de Enterramiento o Funeral)

De sobretodo batllista. Divorcio 1904, por decisión únicamente de la mujer 1911 (Italia 1970, España 1981, etcétera) tantas leyes sociales que se adelantaban en mucho a países centrales…

Tanto orgullo por la legislación que heredamos, para tener que ser «observados» en el mundo entero por esta Ley de Impunidad.

Nuestra familia oriental necesita sacarse el lastre de una ley que nos condena en el mundo (el informe de Human Right Watch, la ONU en Ginebra, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en el caso Gelman) y nos hace ver como un país donde se obstruye la búsqueda de justicia.

Esta mácula cae sobre el Uruguay todo, el Uruguay blanco, colorado, frenteamplista, y esta, su rica Historia, convierte a la Ley como decía el General frente al Armisticio al emprender el Exodo: en «…inconciliable con las fatigas del Pueblo Oriental».

Velar por el futuro de las nuevas generaciones es cicatrizar heridas, dejar trabajar a la Justicia para que se eleve sobre todos nosotros, sin distinciones ni privilegios. Es lograr que el pasado sea pasado, y no presente, al no castigar los delitos de lesa humanidad, que, por no ser castigados serán permanentes y seguirán ocurriendo.

Mirémonos en estos «espejos»:

España. No deseamos para nuestros hijos y quienes de ellos vengan, volver una y otra vez a este dolor inextinguible con la impotencia frente a la impunidad. Allí está el caso reveladoramente monstruoso de España, 70 años después volviendo sobre el tema de exhumar o no a Federico García Lorca, la sanción de la Ley de Recuperación de la Memoria Histórica en octubre del 2007. (La Guerra Civil fue en 1936-1939 y marcó como ninguna otra a nuestro pueblo)

Chile. Un caso similar con una salida condicionada, al punto de converger a la democracia con el inveterado asesino convertido en senador vitalicio. Y fueron las mismas instituciones de la democracia que terminaron sacándole los fueros. El Parlamento y por fin el pleno de la Corte Suprema.

Argentina. Donde apareció el «arrepentido» Scilingo (que recibió en España una pena de 630 años de prisión) y nos contó del lado genocida pormenores de los «vuelos de la muerte» y la implicancia de la Iglesia Católica en la inspiración y «originalidad» de no llevar adelante juicios sumarísimos ni sangrientas ejecuciones (como Franco y Pinochet) y darles a los compañeros un fin «cristiano» sin sangre ni cuerpos que ocultar…¡así como se lee…!

Y la Justicia, muy a los remezones, lleva adelante juicios orales, castigando con cadena perpetua a los genocidas y sicarios, en su inmensa mayoría por privación ilegal de la libertad y tormentos.

¡Quitemos de nuestro marco legislativo esta deshonra! Juicio y castigo a los culpables !Honremos la mejor tradición de Uruguay y sus hombres que a lo largo de la Historia lo hicieron respetado y respetable! No cejemos en dejarles a las próximas generaciones un futuro despejado y no tener que desandar, una y otra vez, los mismos dolores.

Respetuosamente

ARIEL SERRA SILVERA

 

Descuentos a pasivos de Caja Bancaria

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El compañero bancario don Roque Brancato expone sobre el descuento que se nos efectúa a las pasividades bancarias y llega a la conclusión de que el descuento es del 25,5% de los haberes.

El suscrito tiene una pasividad de $ 32.615, es decir bastante alta si vemos lo que cobra un jubilado en Uruguay.

Los descuentos a dicha cifra son:

IASS 2.093 6,42%

Ley Nº 18.396 (asistencia a la Caja de Jubilaciones Bancarias 3.261 10%.

La supresión de la prima por edad es consecuencia de la desfinanciación de la Caja Bancaria.

Los compañeros (bancarios jubilados que tienen descuentos mayores en porcentaje) tienen jubilaciones más altas que la indicada.

¿No es razonable que pague más quien gana más?

La asistencia a la Caja Bancaria es transitoria.

¿Cuál es la pasividad del que paga 20% de aporte por IASS?

Saludo al señor Director

WALTER PESQUEIRA – C.I. 611.945-5

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