Nora Castro asumió en medio de muestras de apoyo, pero también de rumores de tensión con el sindicato del INAU, que no fue invitado oficialmente a su investidura. La jerarca admitió que recibió la solicitud de los trabajadores para tener una entrevista, que intentará “ubicar a la brevedad”. Si bien hizo hincapié en la necesidad de trabajar colectivamente y mejorar sus condiciones laborales (“Quiero trasmitirles que puedo imaginarme y hasta saber lo que es trabajar donde el estrés se tensa diariamente”, dijo en su discurso), también afirmó que tratará de informarse a través del Directorio, la Dirección General y la documentación disponible sobre la “verdadera situación” de los trabajadores, sobre los que admitió “se dice mucha cosa”. Castro sostuvo que hay que profundizar la atención sanitaria de los funcionarios. Fue enfática al afirmar que “quien no está en condiciones de trabajar en cualquiera de las dependencias, incluidas las del Interj, (…) deberá atender su salud”, porque, de otro modo, enfermará a la propia institución.
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