Asunción. Nora Castro es la nueva presidenta del INAU

Niños de la calle, adictos e infractores son prioridad

La maestra Nora Castro asumió la presidencia del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU), en medio de una crisis institucional que derivó en la renuncia del padre Mateo Méndez, coordinador del Interj, y el presidente del instituto, psicólogo Víctor Giorgi.

Castro toma las riendas del instituto con la confianza del presidente de la República, Tabaré Vázquez ­que la propuso inmediatamente para el cargo­ y las palabras elogiosas de la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, quien señaló que era un «orgullo» que su colega aceptara este desafío en un año electoral, renunciando así a la posibilidad de ser reelecta como legisladora.

 

El debe y el haber

Al asumir, la hasta hace poco diputada enfatizó la necesidad de elaborar políticas públicas con una perspectiva «político-técnica, y en ese orden», aunque sin partidizar. Reconoció los logros alcanzados por la administración Giorgi ­quien recibió una cerrada ovación de una sala colmada­, particularmente en materia de primera infancia, pero también recalcó la necesidad de «poner mucha fuerza y cabeza para buscar soluciones» para los niños y adolescentes adictos, infractores y en situación de calle, los «tres grandes temas» que hay que abordar, según ya había adelantado a LA REPUBLICA.

La nueva presidenta del INAU también señaló que los medios de comunicación no habían difundido apropiadamente esos logros ­que en su opinión «no se pueden perder» porque «han mejorado muchísimo las condiciones de vida de 67.000 niños»­ e hizo hincapié en que el «imaginario colectivo» nacional visualiza al INAU como una institución que «sólo debe ocuparse de los pobres, de los desamparados y de los infractores», cuando de hecho su misión es llevar a cabo «las políticas para todos los niños, niñas y adolescentes» del país.

 

Diálogo, corrupción, derechos

Castro recordó sus años de militancia y docencia para referirse a la necesidad de «escuchar con la máxima amplitud, que no es lo mismo que oír». Reafirmó que es necesario «reforzar los vínculos» tanto con los niños como con los funcionarios del instituto (ver recuadro) y señaló la necesidad de «delinear políticas transversales» con la «colaboración efectiva de varios ministerios e instituciones». La nueva presidenta del INAU afirmó no querer evadir las denuncias de corrupción que han recaído sobre la institución, aludidas incluso por el padre Mateo al renunciar. Se mostró partidaria de «investigar ajustándose a las normas del debido proceso», para preservar los derechos de los niños, así como de denunciantes y denunciados. En cuanto al Interj, Castro definió a los adolescentes infractores como «uruguayos y uruguayas que han sido doblemente condenados: primero por el tipo de sociedad en la que hemos vivido (…) y en segundo lugar porque la Justicia ha valorado así sus conductas». Como ya había adelantado a LA REPUBLICA, la nueva jerarca declaró, luego de su asunción, que no cree en los barrotes como mecanismo para educar a los adolescentes infractores, que el ocio (derivado del encierro permanente) es un gran enemigo de esta consigna y que la atención personalizada es un verdadero desafío que, aunque difícil de practicar incluso en un ámbito familiar, será preciso asumir.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje