Celebración que profundiza en las raíces más hondas
Mario Delgado Gerez |
La sociedad criolla Tizones de Ansina, que presentó una impactante y espléndida reconstrucción de un pueblo misionero de San Borja, se llevó el primer premio de la Patria Gaucha en el rubro fogones. De la reconstrucción participaron decenas de vecinos de Ansina, orientados por el sacerdote local, Miguel Berriel.
El segundo premio en la construcción de fogones fue para «Lazo, Rienda y Boleadora» de San Gregorio de Polanco, que presentó una insuperable reconstrucción de una pulpería de época, edificada en piedra. El tercero fue para la aparcería «El refugio de los Gauchos», que representó otra réplica de una pulpería.
Sobre las fundamentaciones que llevaron a Tizones de Ansina a presentar una réplica de un pueblo misionero, con su capilla, viviendas y elementos de época, Berriel dijo a LA REPUBLICA que fue él, personalmente, el que históricamente fundamentó y diseñó el tema presentado por la sociedad criolla Tizones de Ansina.
«Intentamos llevar a cabo, del modo más acabado posible, la reconstrucción de un pueblo de las Misiones de San Borja, cuyas estancias llegaban hasta el río Negro, al norte del Uruguay y al este del río Tacuarembó, en cuya región están Villa Ansina y Caraguatá».
Berriel explicó que la elección del tema, que se presentó en el concurso de aparcerías, «surge de la memoria y de la identidad. La idea es descubrir algo, que recupere la identidad de la zona», señaló.
«En ese trabajo de investigación surge como dato contundente y poco estudiado, el aporte indígena misionero a la gauchería. Muchas de nuestras costumbres camperas son herencia de la cultura guaraní. Al ponernos a investigar eso, descubrimos que Ansina estaba sobre un territorio de una estancia misionera y que mejor, entonces, que reproducir el casco de la estancia, que no era más que un pueblo de las Misiones orientales, que era San Borja».
El sacerdote contó a este periodista que el tiempo de armado de esta reconstrucción les llevó un mes, «pero el de prepararlo, mucho más».
«Aquí pueden faltar muchas cosas, pero lo que está es pertinente, no hay nada desubicado. Un pueblo de las Misiones no se puede representar en su totalidad en 15 metros por 22, que es el pedazo de tierra que nos dan para hacer el fogón».
Berriel añadió que «hay imágenes que son directamente de las Misiones, por lo que tienen más de 300 años».
Señaló que para conseguir los diferentes elementos que contenía esta reproducción se recurrió a vecinos, amigos, parientes.
«Además en Villa Ansina hay un museo comunitario, donde hay una copia de elementos, lo que permite lograr un buen resultado para esto».
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