Por una caja de galletas
Otros fraudes están en relación a la compra-venta de productos. Desde adquirir un artículo que ni siquiera existe; hasta que el producto que haya comprado no cumpla con las características que le especificaron. Es el caso de un joven que pensó que compraba un teléfono móvil… Y recibió un tarro de galletas. El comprador perdió una demanda porque en las condiciones del contrato -que no leyó minuciosamente- una cláusula especificaba que aceptaba pagar US$1.000 por una caja de galletas. Algunos estafadores crean toda una «ingeniería social» para conocer a sus víctimas. Es el caso de los novios cibernéticos. Durante meses, el timador chatea con su víctima, estableciendo una relación sentimental.
(Hay que) saber que esa cajita negra no es una entrada a un mundo donde todo es color de rosa. Andrés Velázquez.
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