Dr. Federico Fasano Mertens

Inevitablemente tenemos que hablar de este tema. Todos aquellos a quienes el país nos interesa, desde todo punto de vista, estamos pendientes de las novedades, que son muchas y variadas, que se presentan en el espectro político. Por repetido no deja de ser fundamental lo siguiente: es un año electoral, y si todos los años electorales son importantes, el que transitamos lo es mucho más.

Para la izquierda es un año electoral diferente. Por primera vez no es oposición, por lo tanto deberá demostrar su crecimiento e intentar alcanzar la ecuación correspondiente para lograr en las próximas elecciones nacionales un triunfo que la lleve a un segundo período de gobierno.

¿Y qué encontramos en todo este panorama? El FA siempre resolvió su contienda previa electoral con unidad y con hegemonía de un candidato, o a lo sumo dos, y se llegó sin mayores enfrentamientos internos para alinearse tras él y sumar por el triunfo.

En esta oportunidad los acontecimientos han variado. Desde que el presidente Vázquez lanzó al ruedo los nombres de Astori-Mujica como posibles candidatos a la primera magistratura se han suscitado hechos, unos tras otros, que conmovieron las estructuras del Frente Amplio en toda su dimensión.

Por lo tanto es una novedad para los izquierdistas esta situación. Con estos nombres volcados a la opinión pública comenzó una lucha intestina dentro del FA que llevó a situaciones ríspidas en todos los sectores.

Por nombrar una: renuncia del presidente Tabaré a su afiliación al Partido Socialista (más allá de que se dijo que era por no acatar su partido la no aprobación de la Ley de Salud Reproductiva, en el Parlamento).

Más todos sabemos que también influyó, y mucho, la no aceptación, en principio, de esos dos nombres lanzados por el Presidente. Aunque el PS resolvió finalmente apoyar a Astori solamente, imperando para ello mayoritariamente la nueva generación de dirigentes.

En los demás sectores ocurrió lo mismo. Con dirigentes volcados hacia un lado o el otro, es decir con Astori o Mujica, en ningún caso con ambos dos. Por lo tanto la polarización llegó a su punto máximo en la fecha del Congreso en diciembre pasado.

Allí, con una discusión profunda y acatando la voluntad de los concurrentes, se colocó a Mujica como candidato oficial de dicho evento hacia las elecciones. Así surgió otra posibilidad de futuro: Carámbula, en segundo lugar. Quedando Astori relegado al tercer puesto.

Entonces tenemos que el intendente canario descomprimió esa polarización de que hablábamos. Y se ha instalado en la opinión popular, ya que su gestión ha sido exitosa, y es un muy respetado dirigente de una larga trayectoria en la izquierda. La otra alternativa: reelección de Tabaré, ha quedado en el camino, por su negativa a intentarlo.

El Partido Comunista, con algunas insinuaciones hacia otros candidatos, resolvió finalmente apoyar a Mujica, argumentando que era el candidato oficial devenido del último Congreso del FA.

Se han lanzado las campañas respectivas de los tres candidatos. Todos han manifestado una premisa: lograr en primera vuelta el triunfo electoral.

Y coinciden en un programa de continuidad de lo realizado hasta ahora por el gobierno y afirmar los proyectos en ciernes y concretar otros.

Mas los tres, en algunos aspectos piensan que se debe llegar a ello, pero por diferentes caminos. Este último detalle, no menor, merece un análisis más profundo y extenso.

Las elecciones internas dentro de pocos meses dirimirán, entre los que concurran a colocar su voto en las urnas, quién será el candidato tras el cual deberán alinearse las fuerzas tan heterogéneas que forman al Frente Amplio, quién será primero y quién será segundo.

Allí arrancaremos una etapa que debe ser, y lo será seguramente, de unidad, de lucha, de convencimiento de que el compañero que sea elegido, va a ser el mejor para lograr lo que tanto ansiamos los izquierdistas, y que tanto anhelamos: continuidad de un gobierno progresista en nuestro país, para no retroceder en lo ya logrado en esta primera etapa que culmina y no tener que lamentar errores en el futuro, dejando mezquindades de lado y pensando solamente en el bienestar de nuestra población toda.

Con un proyecto de país en avanzada, insertándolo en un mundo global, a pesar de las dificultades que existen y se asoman en el horizonte, e intentando darle a nuestros jóvenes la posibilidad de continuar dentro de nuestras fronteras, cuantificar y calificar a todos ellos en puestos de trabajo y así alejarlos de males endémicos que aquejan al mundo entero (alcoholismo y droga) y que permitan transformar definitivamente las estructuras conservadoras y añejas que existen, para un bienestar general construyendo un nuevo destino.

CARLOS SCOROVICH    [email protected]

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