El Gran Tuleque se puede convertir en la sorpresa murguera de la temporada gracias al reglamento
C1080 tenía una gran responsabilidad: colocarse en uno de los lugares que adjudica la liguilla para la categoría de negros y lubolos.
Su espectáculo de la temporada, «El Memorial Negro», arrancó con gran ritmo, dando muestras de que el «trille» por los barrios ajustó los tiempos de la obra interpretada.
La figura de Emilio Pigot narra los momentos históricos que desencadenan uno a uno los cuadros que, entre sí, tienen un rendimiento dispar.
La cuerda de tambores es sin dudas uno de los puntos altos que tiene este conjunto. Liderada por Wellington Silva, los intérpretes se mueven al son del ritmo y dibujan figuras altamente creativas.
Vale resaltar la tarea de un cuerpo de baile muy ajustado que baila mucho y lo hace bien, también el trabajo de mamas viejas y gramilleros que cumplen su cometido, un aparte para los escoberos Gustavo Berlangieri y Julio González, realmente un placer verlos realizar su faena.
El punto de inflexión de este conjunto es el rubro 1 (voces, musicalidad y arreglos); ahí la comparsa de Waldemar «Cachila» Silva tiene un rendimiento dispar, pues la calidad interpretativa de sus solistas dista mucho de ser pareja y simplemente destacaremos a Lina Pacheco, llamándonos la atención la escasa participación de Javier «Bambuco» González.
En resumidas cuentas, un año dispar de C1080, que es sin dudas la que más sufrió el cambio de reglamento, aunque a nuestro modesto entender puede pelear por el último cupo de la categoría; dependerá del jurado.
Momolandia volvió al Parque Rodó casi un mes después de su primera presentación.
No pudo sostener un espectáculo que, si bien vemos que tiene mucho ingenio, la resolución del mismo presenta altibajos notorios, fundamentalmente en el medio de la murga.
Buen vestuario y un excelente maquillaje dan el entorno para una murga grande que se recambió en demasía para esta temporada y evidentemente eso se sintió.
El coro es muy potente, sobresaliendo la voz de Darío García quien además de cantar mucho tiempo en la cuerda, realiza los solos y hasta se animó a cupletear.
En resumidas cuentas, un año dispar de este grupo que tendrá que esperar la siguiente temporada para tener revancha.
El Tuleque
El Gran Tuleque, para nosotros, se va a convertir en la sorpresa. Hablando en términos turfísticos, sin dudas no es el favorito ni el enemigo, pero a nadie extrañe que la murga de amigos termine en una posición que no muchos esperan.
Su espectáculo, «La Murga Memoria», transcurre muy fluidamente gracias a la notable puesta en escena que muchas veces opaca las carencias de algunos desniveles en el texto.
Destacaremos la labor de Marcel García interpretando al hombre que se pierde en el callejón de la memoria e intenta recuperarla ayudado por los «guardianes».
El momento mas destacado del medio es «Olvidio Sin Memoria», un candidato que se presenta a tratar de convencer al personaje de que un país peor todavía es posible.
Ahí hay aciertos en el texto y buena participación de Charly Alvarez, complementados por un despliegue de vestuario pocas veces visto en la temporada.
La murga juega su gran carta al canto del coro, alcanzando ribetes de excelencia y mostrando nuevamente la maestría de Andrés Atay en los arreglos.
En un posible entrevero de conjuntos, esta murga saca ventaja por el rubro anteriormente mencionado y llegará al disco tapada, pero esperando atropellar en los últimos cien metros.
Parodistas
Crazy’s no tuvo un buen año y, a pesar del esfuerzo de la producción del espectáculo, no logró atrapar con sus textos.
El estilo de los parodistas de Fernando Couto no tiene la contundencia de estos tiempos y, si bien la estética es muy buena, da ventajas notorias frente a sus rivales.
Replantearse el camino será la tarea que tendrá este grupo que no pudo enganchar a la gente a pesar de la increíble labor de Miguel «Pendota» Meneses.
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