EL TABLADO DEL CIELO
Suena un acordeón, la melodía serpentea en las nubes y con la brisa llega a todos los viejos barrios. Es el recordado Johny que acompañaba como acordeonista a Los Fígaros Armónicos. Pérez y Novo sacaban a ese conjunto con el talento inigualable del maestro Ricardo Riera. Fueron un motivo de orgullo de La Comercial pues ensayaban en una antiquísima casa de Nueva Palmira y Democracia. Los pibes y las gurisas del barrio admiraban a sus integrantes, entre los cuales recordamos a Víctor Bacci y Ricardo Rivadavia. El comerciante Don Ojeda, dueño de una mueblería de Goes al lado del Bar El Timón, iba seguido a los ensayos de esos imborrables Fígaros Armónicos y les daba una mano en lo económico. También desde ese Tablado del Cielo nos llega la voz y la picardía del querido Boyero.
Había empezado como integrante de aquellos míticos conjuntos gauchescos que en sus actuaciones esquineras hasta le regalaban tortas fritas a los vecinos.
Con ellos anduvo el Boyero junto a «Juan Cruz Tranquera y los suyos», una agrupación llena de chinas, gauchos payadores y el infaltable «Pericón» en la despedida. Luego Servando Ruiz, allá por los años 50, se dio el gusto de tener su propio conjunto, al que llamó Mascarada 55. Antes de cada cuadro musical, donde abundaban los candombes de Romeo Gavioli, el inolvidable «Boyerito» recitaba unas glosas de su autoría. Por esos años apareció revolucionando al Carnaval La Escuelita del Crimen con los originales muñecos y fantoches que hacía don Jaime Urrutia. El «Tornillo» Gamero en un principio les hacía los libretos, demostrando su ductilidad para adaptarse a todos los géneros. El animador del conjunto era un muchachito de enorme nariz y gran contador de chistes llamado Guarnerio. En El Tablado del Cielo todos admiran al «Macho» José Antonio Lungo, el descubridor de la gran Martha Gularte e inventor del personaje de «la vedette» en las comparsas de negros y lubolos. En aquel carnaval de antaño brilló una agrupación que interpretaba guarachas, jotas y los típicos candombes. La dirigía «el Macho» Lungo, tenía más de 50 integrantes y se llamó Las Follies Marcianas en homenaje a las estrellas del Moulin Rouge parisino. Un conjunto humorístico que ya desde el nombre nos hacía reír fue ¿Quién le pegó al perro?. Lo dirigía el exquisito carnavalero don Julio Silva con las pícaras letras del creativo Hugo Balle. Se los recuerda por un desopilante personaje que satirizaba a la estrella sexy del momento, de nombre Silvana Pampanini, que ese año había llegado al Festival de Cine de la pituca Punta del Este. También provocan muchas risas desde ese Tablado del Cielo los muchachos dirigidos por «Pololo» Agustín Ferreira y «El Colorado» Lorenzo Lemos. Se llamaron Los Humoristas del Betún y salían de un boliche de Burgues casi San Martín donde era locatario su animador, «El Cachila» Tito Perdomo. Muchos años antes esos recordados Humoristas del Betún, allá por principios del 40, eran dirigidos por «El Loro» Ramón Collazo.
Bailan haciendo vibrar al tablado de allá arriba Los Jardineros de Harlem, dirigidos por Basilio Alves y con las letras de «El Pardo del Barrio Reo». Se los veía seguido por el Café Quiroga de Joaquín Requena y Dante. Suben al tablado y andan por los corsos vendiendo sus versos «las máscaras sueltas» Mustafá y el queridísimo Menecucho. Las voces de todos ellos dicen que aún resuenan muy fuerte en el hermoso Tablado del Cielo. Con más recuerdos y música los esperamos en la 40, Radio Fénix, todos los sábados a las 18 horas.
Coordinación: ANGEL LUIS GRENE
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