TIENE LA PALABRA

Rambla del   Cerro está  convertida en  velódromo

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Vecinos de la Villa del Cerro nos dirigimos a usted para plantearle la situación que padecemos.

No es un tema reciente, ya que desde que se construyó la rambla de la playa del Cerro, la misma comenzó a ser utilizada como «velódromo» por autos y motos.

Esta situación ha ido empeorando y actualmente puede haber por momentos entre 40 a 60 motos y algún auto haciendo picadas por la calle Suiza, su continuación José Gurvich y parte del tramo a contramano desde la calle Grecia.

En esta temporada ya hubo varios accidentes y uno de ellos fatal.

A esto se agrega el ruido continuo que producen dichos vehículos corriendo o calentando el motor, lo que impide a los vecinos descansar, dormir, estudiar, e incluso dificulta el desarrollo de una conversación normal.

Por todo ello la rambla de la playa del Cerro dejó de ser un lugar donde las familias podían disfrutar de un paseo tranquilo, ya que además se corren riesgo de vida, tanto al intentar cruzarla como al transitar por la vereda (uno de los accidentes fatales fue en la vereda, dado que hay motociclistas que suben a la misma).

Como las gestiones hechas hace años, y actualmente, ante la Intendencia Municipal de Montevideo no han tenido éxito (presentamos una nota acompañada de más de 600 firmas de vecinos de la zona dando lugar al inicio de un expediente), recurrimos a este medio de prensa para dar a conocer nuestra situación con la seguridad de que contamos con el apoyo mediante la difusión e invitándolos a concurrir a la rambla un fin de semana para ser testigos de los hechos relatados.

Desde ya muchas gracias.

Vecinos de la rambla de la playa del Cerro y adyacencias.

JULIO MANCEBO  C.I: 622.496-1

 

Carta abierta al profesor Luis Franco

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Al leer su carta en La Republica del 24.02.09 no pude menos que decidir darle mi opinión al respecto de «hembristas»… que, dicho sea de paso es la primera vez que veo. Siempre creí que «feministas» era lo contrario de «machistas», usted disculpe.

Entiendo, eso sí, porqué su mujer se separó de usted y porqué lo separó de la posibilidad de criar a sus hijos el señor juez actuante en la causa.

Usted habla de «actitud viril de la amabilidad, la tolerancia y la gentileza» (tres palabras del género femenino) y aclara «los que fueron valores positivos y mayoritarios de los varones del país del pasado», cosa con la que estoy plenamente de acuerdo. (Estoy felizmente casada con uno de ellos desde hace casi 50 años).

Pero creo que usted está desubicado en casi todas su aseveraciones.

Dice que «la mayor de las iniquidades se da en el tema de los hijos. En caso de separación o divorcio, los niños son confiados en la mayoría de los casos a las madres, perdiendo el hombre no sólo el derecho de vivir con ellos sino de decidir el tipo de educación, salud, cultura que van a recibir y también va a ser alejado del manejo de su propio dinero en lo que tiene que ver con sus hijos».

Es cierto que los niños generalmente quedan al cuidado de la madre en casos de divorcio, pero ningún juez impedirá al padre ver a su hijo, educarlo o transmitirle la cultura que pueda aportarle. Tampoco le impedirá ver a su ex consorte para intercambiar ideas al respecto.

La tenencia compartida también existe aquí, aunque usted no lo crea. No hace falta un juez para ello, sino el acuerdo de la pareja.

Su misoginia, señor Franco, parece ser tan incontrolable, que pretende culpar al gobierno, a los legisladores, jueces y a todas las mujeres del Uruguay de su propia situación.

Créame, en este paisito hay muchísimos hombres felices, bien casados, solteros y divorciados conformes, parejas estables…

Yo, que usted, consultaría a algún profesional, ¡para ayudarle a salir de su amargura y resentimiento y así poder disfrutar plenamente de su futuro!

Respetuosamente

DRA. MED. RUTH  RAPPAPORT BURGEL   [email protected]

 

El derecho a la información

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Me es grato dirigir a usted la presente para saludarle y una vez más expresarle mi admiración por su gran labor en pro de uno de los derechos fundamentales de los pueblos: La información.

Soy un ciudadano uruguayo de 39 años que reside en Valencia (España) hace ya un buen tiempo y esto hace que me informe de lo que pasa en mi país por medio de su tabloide en la red, como también la comunicación continua de familiares y amigos, de cómo está la situación en Uruguay ya que los que un día hemos partido tenemos esa ilusión de volver aunque sea con la «frente marchita».

Si, es verdad que se ha dado un gran impulso con el cambio de política social que el nuevo gobierno está desempeñando, pero habremos muchos en el extranjero que aun así no lo tenemos muy claro. Es verdad, vivimos y hablamos otros idiomas.

Estamos a miles de kilómetros de nuestras madres, hermanos y padres, amigos, de nuestro Nacional del alma y Peñarol de amores, estamos lejos de aquellos asados entrañables y llamadas por mi barrio Palermo.

Y también es verdad que hemos adquirido otras costumbres, otras formas y maneras, pero también hemos adquirido experiencia en todos los sectores: cultura, trabajo y política.

Hemos visto cómo son otras formas sociales más justas, más certeras a la hora de defender los derechos de los ciudadanos. Hemos visto cómo un hospital público desempeña su labor para todos por igual, no importando cuál sea su condición económica.

Hemos visto cómo hay una seguridad social que abarca todas las necesidades de los ciudadanos, aun de aquellos más desprotegidos. Hemos visto cómo las fuerzas de seguridad del Estado funcionan como es debido protegiendo al ciudadano.

Hemos visto que trabajando sí llegamos a fin de mes, que podemos destinar parte de nuestro sueldo a la cultura, el ocio, los estudios y el deporte de nuestros hijos, que podemos darnos ese fin de semana tan deseado después de una fuerte temporada laboral, que también podemos ayudar a nuestras familias con un giro postal de vez en cuando.

Pero a pesar de todo esto, algunos queremos volver a estar con los nuestros. Pero sin trabajo no podemos, con hospitales en paro, con escuelas y liceos para nuestros hijos en paro, con la inseguridad ciudadana que hay en las calles nos es imposible volver.

Sin dejar de contar el problema de vivienda que sufre Uruguay con la ley de alquileres que exige una garantía inmobiliaria, con los préstamos hipotecarios que sólo existen para unos, nos es imposible volver.

Con esto quiero dejar claro que queremos al Uruguay, que quiero a mi Uruguay, a mi Montevideo de mi vida, la playa Ramírez, el parque Rodó y todos los barrios desde Viejo Pancho hasta Aires Puros, los medio tanques en las esquinas, el olor a asado de obra por las calles. Ese es mi Montevideo, espero poder recorrer sus calles y ver desaparecer los barcos en el horizonte del «río ancho como mar».

Esto es lo que siento y sé que muchos así lo sentimos, señor Fasano, con lo cual quiero decirle que: «podrán sacar a los uruguayos del Uruguay, pero nunca sacarán al Uruguay de los uruguayos».

Sin más y agradeciendo nuevamente su oportunidad, le saludo muy cordial y atentamente.

JUAN M. VOGCHUMIAN LE PERA

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