"Toda política pública debe incorporar una visión de derechos"
Rodríguez asumió en diciembre de 2006 como primer defensor del vecino de Montevideo, figura más conocida con el nombre de «ombudsman» en varios países de la región y el mundo. Hasta el momento no hay otra figura que desarrolle la misma actividad oficialmente.
Receptor de reclamos
Su rol es atender los reclamos de la gente y asistir a los ciudadanos afectados por el accionar de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM). En entrevista con LA REPUBLICA Rodríguez expresó que los montevideanos deben abrirse como sociedad y que las soluciones deben construirse sobre la base de acuerdos, ya que muchas veces lo que encuentran frente a los problemas son «conflictos de intereses».
¿Qué evaluación realiza de estos dos años al frente de la Defensoría del Vecino?
He generado mucho aprendizaje desde los vecinos y desde el ejercicio de transitar las políticas municipales. Eso me ayuda a ejercer este rol de mediador. A veces manejo el concepto de colaboradores críticos de la administración, que en un Estado social de derecho es una herramienta que tiene la ciudadanía para garantizar sus derechos. No tiene sentido la administración pública si no está al servicio de los ciudadanos.
¿Qué tipo de denuncias hace la gente?
A veces tenemos cien reclamos de un mismo tema. Por ejemplo sobre el arbolado. Nosotros tratamos de evitar el caso a caso en este tema; ya tratamos como cuatrocientos reclamos de vecinos de este tipo y hoy sabemos cuál es la situación: a la comuna le falta un plan de arbolado a largo plazo.
¿No lo tiene?
La Intendencia tiene muchas debilidades en el tratamiento de las urgencias y en el tratamiento preventivo de los temas. Con el arbolado me queda claro que carece de un plan. La visión que tenemos los montevideanos y también la administración pública es que los 250 mil árboles que la ciudad tiene en la vía pública son un valor, pero después la prioridad que se le da a eso desde el punto de vista social, presupuestal y de seguimiento técnico no coincide con ese valor.
¿Se está redactando algún plan desde la Defensoría que proponga soluciones para la problemática del arbolado?
Sí. Yo incluso realicé un planteo de desafío y es que esta administración le deje a la siguiente independientemente de la que sea pero con un concepto de política de Estado todos los insumos necesarios para un plan a diez años. ¿Qué pasa si no se hace? Sucede que durante el primer año de gobierno de la próxima administración esta tiene que presentar un plan quinquenal y si en junio del próximo año el nuevo intendente no lo incluye en el presupuesto quinquenal, el problema seguirá sin solución.
¿Además del arbolado qué otros problemas denuncia la gente?
Las ferias vecinales. Estamos diseñando un plan a largo plazo que ya conversamos con el director de Desarrollo Económico, quien visualizó que nuestra propuesta tiene coherencia; ahora estamos trabajando en conjunto con el área de Defensa del Consumidor y la Intendencia.
La feria vecinal es un gran valor para la ciudad, es un controlador de precios, hay una relación muy directa con el productor; ahora, si el feriante llega a las tres de la mañana con las carpas, haciendo ruido y gritando, luego se va y deja todo sucio… A eso se le agrega que hay gente que vende sin permiso en una feria que permanece 56 años en un mismo lugar y la Intendencia no logra remediar eso, el gran valor se me viene abajo. Allí los vecinos en vez de visualizar un valor ven un problema y quieren que la feria desaparezca.
¿Cómo se soluciona ese problema?
Pensamos que debemos recuperar las ferias en mejores horarios y que no estén más de cinco años en un lugar. Entonces los vecinos saben dónde va a estar, se van a relacionar con ella pero sabiendo que la tendrán sólo por un período de cincos año frente a su casa y que luego deberán caminar dos o tres cuadras. Si no la revalorizamos seguro que las perdemos.
¿Qué otros reclamos hace la gente?
Nosotros todavía estamos analizando el 2008. Estamos viendo que arbolado, ruidos molestos y tributos aparecen en el ranking de los más reclamados. El tema de las ferias que tienen la particularidad de que cada reclamo tiene a 200 o 300 personas. En un reclamo de arbolado hay cinco familias afectadas.
¿Cuántas personas han estado afectadas por alguna de esas problemáticas?
El primer año trabajamos sobre 1.126 casos que representaban aproximadamente a 13 mil personas.
¿Qué tipo de ruidos le molesta a la gente?
Los ruidos molestos provocados por emprendimientos industriales instalados en zonas altamente urbanizadas. Por ejemplo una industria que crece, que tiene mucho más tránsito de montacargas, empresas que incumpliendo con la reglamentación trabajan en la calle en la carga y descarga. En segundo lugar están los espectáculos públicos y tercero las actividades de ocio: la noche, el pub, el boliche.
¿Recibieron muchas quejas por ruidos nocturnos?
Muchas. El año pasado tuvimos un universo muy importante de quejas por los escenarios de Carnaval. Trabajamos durante todo el año y hoy sólo hemos tenido dos reclamos. O sea que logramos impactar en ese sentido. Teníamos dos escenarios muy cuestionados por la gente: la Mutual y el Albatros, y ninguno de los dos está habilitado.
Albatros está funcionando en la Rural del Prado, un lugar que propusimos porque es excelente para este tipo de espectáculos, pero en un momento sus dueños se resistían a los cambios. Hoy por hoy se dieron cuenta y los propios gestores dicen que no hay mal que por bien no venga; se escucha mejor, la gente está más contenta y nadie se queja.
Por eso digo a veces que nos resistimos por un conservadurismo. Tenemos muy claro que hay que preservar la identidad. Nunca propondría sacar una feria del Cerrito de la Victoria y pasarla a Reducto, no. Pero tampoco hay que encasillarse en que esa es la única cuadra en que tiene que estar la feria. En el Carnaval pasa lo mismo. Pudimos demostrar que la gente sigue al Carnaval porque es un buen producto, no porque le queda más cerca.
Debemos abrirnos como sociedad y construir una base de acuerdos, porque mucha veces lo que encontramos son conflictos de intereses. Tenemos que desarrollar los temas como un valor y no como un agente agresivo. El Carnaval, el árbol, la feria, son valores pero se tornan agresivos si no hay una buena gestión.
¿La gente choca con un sistema frío?
Frío, un cálculo, una cifra, una fórmula. Yo creo que toda política pública tiene que incorporar una visión de derechos humanos. El Estado no puede estar al servicio de una recaudadora. Es obvio que tiene que recaudar porque de eso se sustenta, pero debe ser cuidadoso porque la política recaudadora no puede vulnerar los derechos de aquellos que no pueden pagar. ¿Es ciudadano el que es contribuyente? ¿O es más valioso ser contribuyente que ser ciudadano? Lo primero que se tiene que tener en cuenta es al ciudadano.
¿Está conforme con su gestión?
No. Conforme no. Estoy entusiasmado, motivado, pero aspiro a mucho más. Mi sueño al cabo de mi período es que acá quede una institucionalidad muy dinámica y flexible. Si nosotros podemos generar propuestas de cambio para que se vaya transitando hacia una administración cada vez más al servicio de los vecinos, habremos aportado algo en función de seguir un reclamo, pero no a la transformación y al cambio de las políticas públicas. Esa es nuestra obsesión.
RECLAMOS SOBRE LOS TRIBUTOS DE PATENTES
Con respecto a los tributos, ¿la gente de qué se queja?
La patente de rodado ha sido el fuerte en los últimos tiempos. La gente reclama sobre todo la diferencia en el pago que tiene Montevideo con el interior del país.
Un auto del 2007, cero kilómetro, empadronado en 2008, paga menos que
uno del 2005. Pero no se tocaron los usados, entonces un auto con tres o cuatro años de antigüedad paga más que uno nuevo.
Hay situaciones de gente que se mudó a otro departamento. Tiene un convenio firmado por una deuda anterior, la está pagando pero no puede reempadronar hasta que no termine el convenio.
¿A cuáles de los reclamos la Intendencia ha accedido con menos facilidad?
A nosotros nos ha resultado infinitamente más complejo trabajar los temas vinculados a los tributos.
¿Se cierran puertas?
Es tan complejo que no lo sé. Seguro que son temas complicados, pero sentimos que tampoco hemos sido escuchados como para descomplejizar. Con un tema complicado pretendo una mayor amplitud y que se nos escuche. No he encontrado esa actitud en está área.
«SISTEMA CALCULADOR»
¿La gente quiere pagar, pero se encuentra con un sistema calculador que no atiende su problemática?
Por ejemplo, en el área de la Contribución Inmobiliaria el foco problemático es que hay gente que tiene una deuda importante porque atravesó una situación financiera mala en algún período y no puede pagar la cuota fijada por la comuna. Al no poder pagar, la deuda se incrementa. Hay personas que tienen mucha voluntad de pagar, pero necesitan una fórmula de pago que esté de acuerdo con sus ingresos. Hay un caso de una vecina de Malvín Alto que nos llamó y planteó su problema; no tiene nada atrasado, siempre estuvo al día, vive con su marido, que está enfermo, ambos son jubilados.
El gasto médico que tiene es enorme. Cuando salió un poco de su situación, fue a la Intendencia a realizar un convenio para poder pagar. El convenio le fijó 48 cuotas de 4.800 pesos, aun con la refinanciación. Es imposible que un jubilado pueda pagar eso con un único ingreso y con un enfermo. Es un problema que no hemos podido solucionar. Son los últimos años de su vida y se enfrentan al riesgo de perder la vivienda cuando ya pagaron 25 años al Banco Hipotecario. En la Intendencia se aplican fríamente algunos mecanismos. Entonces tenemos que buscar otros pasos, que se hagan acuerdos caso a caso. Que vaya un asistente social, que verifique la enfermedad, los ingresos y que diga «Bueno, usted puede pagar 700 pesos por mes», por ejemplo.
¿Eso hoy no se hace?
El caso a caso no se hace. Funciona el Tribunal de Quitas y Esperas pero también es un mecanismo bastante rígido y se basa en el valor de la casa y en el ingreso de la persona. Pero el valor de la casa y el ingreso son relativos a la situación de las personas. Porque la gente quiere pagar. A mí muchas veces me asombra la insistencia de la gente en pagar.
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