TIENE LA PALABRA
Al profesor Luis Franco
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La verdad que en principio pensé no comentar la nota que el profesor (?!) Luis Franco envió a la sección de «Tiene la Palabra», pero como mujer me cuesta creer que «en el último año de la primera década de este siglo» haya aún quien mantenga esos razonamientos.
Su carta no ahorra ni desperdicia una palabra para dejar clara su opinión. Comencemos:
Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid:
Embestida: f. Acometida, ataque violento, especialmente el llevado a cabo por animales que topan.
¿Será este ilustre ciudadano de esos que al referirse a una mujer, en lugar de usar ese término, que significa que pertenece al género femenino de la raza humana, usan simplemente el femenino de algún cuadrúpedo?
«… en Uruguay, votar una ley anticonstitucional como la llamada de violencia doméstica en 2002…» Se interpretaría como que es constitucional la violencia doméstica (o por lo menos algunos así lo desearían).
«Parte de la premisa simplista y manipuladora que vivimos en una sociedad machista y patriarcal». ¡Profesor! Sería interesante que se diera una vueltita por este mundo, que tomara nota de cuántas mujeres han tenidos cargos relevantes, salvo que usted sea de los que afirma que es por incapacidad, esto solo puede corresponder a una discriminación.
«En las constituciones… se establece la igualdad de todos los ciudadanos sin tener en cuenta el sexo», y los hombres han siempre sabido usar eso en su favor, pues el masculino que algunos interpretan como integrador, es en realidad excluyente, la practica así lo demuestra y para ejemplo un botón: Hasta que no se comenzó a denominar «Declaración Universal de los Derechos Humanos» y generalizar este nombre a la que siempre nos enseñaron como declaración de los derechos del hombre, no se comenzó a tipificar como delito la violencia física y sicológica contra la mujer, es más, gracias a ese masculino «integrador», si alguna mujer osaba poner denuncia, el agente de guardia directamente le preguntaba y usted qué hizo para que su marido le pusiera ese ojo negro?
«… en las que se exige que en las listas a cargos electivos haya el mismo número de varones que de mujeres… o no estando preparadas … «. ¡Habrase visto! ¿A dónde iremos a parar siendo las mujeres en mayor número habitantes de este planeta y se les concede solo el 50% de los cargos? En cuanto a la preparación: ¿son genéricamente incapaces sostiene usted?
Mi estimado profesor, en cuanto al «mito de la discriminación salarial de las mujeres» no me crea a mí, diríjase a fuentes como el Banco Mundial o la ONU y ahí encontrará todos los datos, no es un mito.
«… se da en el tema de los hijos…» En la mayoría de los casos (quiero dejar en claro que conozco hombres que asumen su rol en la sociedad y en la familia comprendiendo su igualdad con la mujer, tanto a la hora de disfrutar de la comida como a la hora de hacerla o lavar los platos), los hombres, por una cuestión de nariz o de piel han dejado la tarea de cambiar pañales, llevar a los hijos e hijas al(a) médico/a, ir a las reuniones en la escuela, levantarse por las noches cuando están enfermo/as, etc., etc., etc. a las madres, ¿qué juez/a daría la custodia de un/a menor a quien no está dispuesto a cumplir con estas tareas imprescindibles para el crecimiento de la descendencia? Recuerde usted que el/la juez/a debe velar por el bienestar del/a menor.
«… los padres no saben que las llamadas pensiones alimenticias pueden ser servidas, por ley, en especie».
El problema, mi querido profesor, es que muchos padres no tienen ni la más pálida idea de en qué especie pueden servir esas pensiones. Haga la prueba y pregúntele a sus amigos cuánto cuesta el litro de leche, el quilo de naranjas, qué verduras se le ponen a un puchero…, pregúntele sobre la pirámide alimentaria, por la necesidad de proteínas diarias que tiene un menor, por cuánto calza su hijo/a, qué talla de ropa usa, encontrará más caras de ignorancia que respuestas (a propósito, ¿usted podría responder a estas preguntas?).
«… por solo una denuncia sin ningún fundamento…» A ojos suyos puede ser sin fundamento, pues a la vista está que para usted tratar a una mujer y a todo lo que su universo femenino se refiere con términos pertenecientes a la zoología («hembrismo» no existe en el diccionario, pero supongo que venga de hembra.
Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe S.A., Madrid:
hembra f. Animal del sexo femenino, Embestida: f. Acometida, ataque violento, especialmente el llevado a cabo por animales que topan) es lo más natural, lamento comunicarle, estimado profesor, que esa es una de las típicas y más antiguas manifestaciones del (¿vio que no es mito?) machismo y patriarcalismo, disminuir a las mujeres a la categoría de animales, pero en esta sociedad que estamos formando de paridad de género, el maltrato verbal ha asumido la jerarquía de delito, pues numerosos estudios demuestran que el maltrato verbal de forma sistemática, lleva a cambios, cuando no trastornos de la personalidad.
«…guerra de sexos desencadenada por las feministas hembristas que copan todos los resortes de la familia y ahora del poder político y judicial…». No confunda guerra con reivindicación, en cuanto a los resortes de la familia, siempre o casi siempre los hemos tenido nosotras, pues al margen de mojar el aro del WC, comer lo que se les preparó, agarrar la ropa limpia cada mañana, jugar un rato con lo/as gurise/as y practicar sexo cuando ustedes quieren, descalificarnos, etc. los resortes los hemos manejado, por comodidad de ustedes, nosotras.
Suerte para las próximas generaciones que día a día son más los hombres que asumen roles protagónicos en la familia y en el hogar, no como deber, sino como algo natural llegando a disfrutar, como nosotras lo hacemos, de numerosas tareas domésticas o de ese placentero rato de juegos que siempre se da con el/la bebe/a a la hora de bañarlo/a o cambiarlo/a. En cuanto a la segunda parte de la oración, el hecho de que una mujer pueda estar de ministra o de jueza, parece que lo deja sin saber para dónde agarrar, de que en esa mentalidad machista y patriarcal con la que fue educado y que usted no ha tratado de transformar, nunca se hubiera pensado que eso pudiera llegar a suceder, reafirma esta mi percepción cuando dice: «…han conquistado ministerios, organismos del Estado, cargos en las intendencias, donde siguen en su negocio antivarón y dando cátedras a los hombres de cómo comportarse», sería bueno que usted como profesor, le recomendara algunas técnicas didácticas, pues al parecer las cátedras no han dado buenos resultados…
El final, debo reconocer que es de oro: «… pongamos la actitud viril de la amabilidad, la tolerancia y la gentileza…» Si amabilidad, tolerancia y gentileza es lo que demuestra su carta… del país del pasado. ¡Exacto! Pasado
SOLEDAD ERRANDONEA – [email protected]
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