La Clave ratificó sus virtudes: hasta ahora el mejor espectáculo murguero de la temporada
Lamentablemente la revista de Gianella Sventuratti y Diego Rodríguez quedó prisionera de una serie de accidentes, provocados por el estado del piso del escenario.
Uno de los puntos más fuertes de Nuevo Milenio es su cuerpo de baile, en su segunda pasada por el concurso, no fue ni por asomo el que estamos acostumbrados a ver, resbalones, caídas y desprolijidades varias fueron la tónica de su presentación.
Por encima de eso, la revista mostró su cualidades fundamentalmente en la parte actoral donde nuevamente la dupla integrada por Ludis Rodríguez y Lucia Sommers defendieron un libreto con altibajos.
Correctos los solistas, buena orquesta y algunos ajustes, le darían a Nuevo Milenio el pasaporte a la liguilla teniendo en cuenta que tres de cinco pasarán a la misma.
Desde San Carlos volvió al Parque Rodó la murga sensación de 2009; La Clave demostró que el concurso no le queda grande para nada y se paró sabedora de la responsabilidad que tenía.
A nuestro modesto entender es el mejor espectáculo murguero de este año, basándose en un excelente texto con crítica, sátira, poesía y, fundamentalmente, mucho humor.
Estos espantapájaros que buscan el camino a la fiesta nos divierten con sus peripecias y nos emocionan con su sencillez.
La puesta en escena y el trabajo lumínico son otro de los puntos altos del grupo, creando climas perfectos para lo interpretado.
Pequeños cuadros nos introducen en «el sueño de Cádiz», «Homenaje al Partido Colorado», «El reglamento» y «El candidato», cuplés notablemente interpretados que son de recibo en la afición.
Es una murga completa, con un muy buen vestuario, una murga que canta bien en líneas generales.
Estará en la liguilla y tendría que ser aspirante al primer lugar pero, esto es Carnaval y a veces pesan otras cosas (para algún jurado).
Buscando afianzar su espectáculo, La Gran Siete volvía con su tradicional locura y su maravilloso desparpajo.
Canta notablemente, pero la carencia fundamental es un texto con grandes mesetas, que pasa de lo sublime a la infantil con un vértigo que a uno lo desacomoda.
A pocos se le puede ocurrir realizar el salpicón metiéndole un personaje tan curioso como el «hombre ardilla» cuyo estribillo es «que salta de rama en rama para agarrar la semilla» o «que se trepa a los pinos y corre por la gramilla» solamente a Lamolle se le puede ocurrir y nosotros al final asombrados, terminamos riéndonos, no dando crédito a lo que veíamos.
El tema es que esta murga escribe sus textos para ellos mismos, si ellos se divierten también.
Cuando se lo propone, la murga tiene solidez, por ejemplo en la «explicación de las canciones populares» una joya imperdible o «construyendo el candidato de consenso» pero luego se pasa al «novillo rebelde» y volvemos a no dar crédito de lo interpretado.
Resumiendo: un año desparejo de esta murga que busca la liguilla y a esta altura depende de sus rivales.
Los Calmantes tienen un buen espectáculo, con momentos de gran humor y otros donde la interpretación supera lo textual.
Este grupo de gente, con años en el concurso llegó para pisar fuerte y ser uno de los mejores en la categoría, luego de ver todos los espectáculos de la primera rueda, podemos concluir que seguramente pase eso.
La primera humorada no tiene la contundencia deseada pero las interpretaciones de Cléber Esteche, Diego Montes de Oca y Laura Almirón son formidables y levantan un texto con muchos altibajos.
En la segunda parte está el fuerte del grupo, «La comisaría» rinde sus frutos y los actores se despachan con una serie de situaciones notablemente concebidas.
En resumidas cuentas: Los Calmantes estarán en la liguilla y deberán esperar a sus rivales para saben donde terminarán.
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