TIENE LA PALABRA
Detener una nueva tergiversación de la historia reciente
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Los cincuenta años de la fundación de la Orquesta Sinfónica Municipal de Montevideo.
El 10 de febrero de 2009 recibí una invitación del Teatro Solís para colaborar, mediante la respuesta a un cuestionario, con los actos mediante los cuales se celebrarán «los 50 años de la creación de la Orquesta Filarmónica de Montevideo» (sic). Esto es falso. Falso de toda falsedad. Una falsificación de la historia. Otra más.
Respondí afirmativamente a la invitación, haciendo, entre otras, la precisión siguiente: lo que se conmemora este año es la fundación y el primer concierto de la Orquesta Sinfónica Municipal de Montevideo, el cual se realizó bajo la dirección de su fundador, Carlos Estrada, el 17 de julio de 1959, continuándolos luego, de manera ininterrumpida a lo largo de más de treinta años y hasta completar más de mil conciertos. Luego, por una decisión absolutamente discutible desde múltiples puntos de vista, se modificó su estructura, se le cambió el nombre y, sobre todo, se eliminaron los mecanismos de «contraloría social» de su trabajo. Estos últimos habían sido arbitrados desde el comienzo por los fundadores, para que la producción de la institución fuese fácilmente auditable por los usuarios, partiendo del principio de que por tratarse de un servicio público encargado, de ser posible, de producir belleza, pero no por ello menos «servicio» debía ser particularmente transparente en su gestión. Paradojalmente, esos mecanismos fueron eliminados por un gobierno de cuya ideología es parte sustancial la «contraloría social», instaurando con ello la opacidad en la gestión de la nueva institución sustitutiva de la originaria.
Lo que vamos a conmemorar, pues, y tengan la seguridad de que quien esto escribe lo hará gozosamente, son los cincuenta años de la Orquesta Sinfónica Municipal de Montevideo. La orquesta a la que le tocó en suerte nacer y crecer durante los peores años de la historia contemporánea del país. La orquesta que, cuando la noche más negra se cerró sobre la ciudadanía uruguaya, fue vista por muchos como uno de los últimos reductos de civilización y cultura en el cual refugiarse ante la barbarie desencadenada. Y así lo hizo sentir el público con su asistencia masiva, lunes a lunes, a los conciertos que en el Teatro Solís dirigía el suscrito. Conciertos que sumaron varios cientos, hasta el día en que fue destituido por la dictadura y obligado a exiliarse. Orquesta que tuvo el honor de dirigir desde 1964 hasta julio de 1976 con diversos grados de responsabilidad en su conducción y programación.
Hace tres años, en 2006, la Intendencia Municipal de Montevideo, publicó un costosísimo y primorosamente impreso libro conmemorativo del sesquicentenario de nuestro entrañable Teatro Solís. De esa publicación fueron literalmente «borrados del mapa» esos centenares de conciertos. Al eliminarlos, fue igualmente borrada junto con ellos, la participación de instituciones enteras, como la Escuela Municipal de Arte Coral también cerrada por la dictadura las Juventudes Musicales del Uruguay, los coros «Juventus», «Monteverdi» y «Discantus», entre otros, así como relevantes personalidades de la vida musical de la ciudad, el país y la comunidad artística mundial, incluido, ni que decir tiene, este servidor, quien los dirigía.
De modo, pues, que para que semejante exabrupto no se repita, ha decidido colaborar entusiastamente con ese proyecto del Teatro Solís. Pero lo hará desde donde debe hacerlo ahora, ya «del otro lado del río y entre los árboles». Desde la más libérrima independencia de conciencia, sin «líneas» a seguir, sin falsas lealtades ante las cuales inclinarse, excepto la debida a la búsqueda de la verdad.
El pedido de las autoridades del Teatro Solís llegó en el momento en que la conmemoración personal, que privadamente ha estado preparando este autor, se encuentra en su etapa final. Un libro. Casi pronto para la imprenta. Un trabajo musicológico árido, sobre el cual se tejen las vivencias, ciertamente menos áridas, de un joven director en un país sometido a dramáticos acontecimientos. Musicología y testimonio. (¡Otro más…!). Trabajo al cual, de manera casi previsible, Haydn ese Haydn que ocupaba sitio de excepción en el repertorio de la OSM le ha dado el título: «Concerti in tempore belli». (Conciertos en tiempos de guerra). Nada más pertinente. Todos y cada uno de los conciertos de la OSM a cargo del por ese entonces joven director, lo fueron in tempore belli. No se eligen los tiempos en los cuales actuar…
Cabe entonces invitar a los amantes de la música y de la libertad a sumarse a los festejos de los cincuenta años de la fundación de la Orquesta Sinfónica Municipal de Montevideo. Ya habrá tiempo, dentro de treinta y tantos años, para festejar los cincuenta años de la otra joven orquesta. Pero ahora, es tiempo de recordar a la institución primigenia. A la que hubo de producirse en una democracia enrumbada a la pérdida de las libertades y de las conquistas culturales alcanzadas en ejercicio de ella.
Ex subdirector de la Orquesta Sinfónica Municipal de Montevideo y su director de hecho de 1970 a 1976.
Mérida, Venezuela, 11 de febrero de 2009.
HUGO LOPEZ CHIRICO – [email protected]
¿Será cierto el rumor…?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Damos a Ud. un cordial saludo como siempre y le rogamos nos aclare el panorama frente a un rumor que va cobrando fuerza: ¿es cierto lo de los infectados en San Ramón, hombres y mujeres de una enfermedad sexual definida como HPV?
Al parecer la misma la trajeron al pueblo citado unas prostitutas extranjeras y hay mucha gente tanto de un sexo como otro que estaría padeciendo el problema. ¿Hay algo de cierto en todo esto? Dicen que en la mujer el proceso infeccioso es muy grave, obligando a la extirpación de útero en algunos casos, en tanto en los hombres, el tratamiento es muy doloroso pero más accesible a la curación.
¿Que dice el Ministerio de Salud Pública sobre el asunto y el Centro de Higiene, si lo hay, de San Ramón?
Lo saluda muy efusivamente.
TOMAS GALARREGUY – C.I. 1.567.345-4
Racismo en el deporte
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Se supone que el deporte debería estar más allá de la política. Lamentablemente no es así. Hace pocos días, los organizadores del Torneo de Tenis de DubaiEmiratos Arabes se negaron a extender la visa correspondiente a la tenista israelí Shajar Peer, invitada por el organismo internacional que dirige estos torneos. Esta actitud racista no es nueva. Hay antecedentes de actitudes similares en países de la región ya sea hacia israelíes como así también hacia judíos procedentes de distintos países del orbe.
El hecho de que al otro tenista israelí Andi Ram de origen uruguayo sí se le haya permitido participar a los pocos días como concesión «especial» (seguramente debido a las protestas, reacciones y probables consecuencias por lo ocurrido con Shajar Peer), no invalida la actitud racista en el caso que nos ocupa.
Impedir a la tenista Shajar Peer su participación en un torneo y vamos a decirlo claro: por su condición de judía e israelí es totalmente discriminatorio.
El pretexto utilizado por las autoridades de Dubai la reciente operación de Israel en la franja de Gaza es simplemente eso, un burdo y absurdo pretexto.
La política externa o interna de Israel, que como la de cualquier Estado puede ser aceptada o discutida, no puede servir de pretexto para actitudes discriminatorias.
Espero y confío en que los defensores de los DDHH, muchos de los cuales miran con lupa lo que hace Israel pero no miden a todos con los mismos parámetros, sean ca
paces de reaccionar y estar a la altura de las circunstancias ante estos hechos tan lamentables. Y que el deporte, blanco en este caso así se le llama al tenis no sea más objeto de manchas que lo terminen ensuciando y desvirtuando definitivamente. Provengan de donde provengan.
LIC. RAFAEL WINTER – [email protected]
Compartí tu opinión con toda la comunidad