Otra oportunidad para 1.400 niños: el objetivo es cero repetición en la escuela
Los niños de primer año buscan el 17. Los cartones de la lotería sobre la mesa apenas se mueven y la maestra va cantando los números a medida que saca las fichas.
Los pequeños de túnica y moña colocan las suyas encima del número respectivo, sin errores.
Lo que más cuesta es la lectura y escritura, una de las razones que provoca que miles de niños repitan el primer año en la escuela. Allí están los cinco pequeños de primer año de la escuela 110 de Sayago (Ariel y Garzón) en Montevideo, donde se implementó un nuevo plan piloto que, de ser exitoso, colaborará a revertir la repetición en la escuela.
En cientos de centros de primaria de todo el país comenzó este año la iniciativa que más que una lotería «es una esperanza», tal como dijo la maestra Elisa Valiente, de la escuela 110. Ella tiene a su cargo a doce niños que en diciembre repitieron y que en marzo -prueba de evaluación mediante- tendrán las oportunidad de promover a segundo.
El problema de la repetición
«Repetir», según el Diccionario de la Real Academia Española, es la «acción de repetir o repetirse». Para la educación, la repetición tiene un significado más profundo: un problema. Uruguay no está ajeno a este problema, el cual afecta cada vez más a los escolares de los países en desarrollo.
El Consejo de Educación Primaria (CEP) tuvo que afrontar este problema histórico de una educación que en los últimos cuarenta años fue acentuando en resultados el fracaso en la escuela. También en los niveles superiores, por ejemplo en el Ciclo Básico liceal, la repetición hace estragos. Allí uno de cada cuatro estudiantes repitió o abandonó hasta el año 2007, cifra que bajó un 6% en 2008 según el Consejo de Educación Secundaria.
La similitud de la escuela y el liceo es que cuanto más desfavorecidos los contextos, más se acentúa la repetición. En la escuela primaria hace nueve años un 20,4% de los niños de primer año no promovió. El pico más alto se registró en 2001, cuando en primer año repitió el 20,9% de los niños. En plena crisis económica nacional y regional, en el año 2002, la repetición en primero comenzó a descender paulatinamente hasta ubicarse en el 16,1% en 2008. En lo que respecta al resto de los grados escolares, el descenso también se notó en los últimos años, bajando del 16% de la repetición en el año 2000 al 7,7% en 2007, según los datos publicados en 2008 por el Anuario Estadístico del Ministerio de Educación (MEC).
Pero la repetición escolar no es patrimonio exclusivo de Uruguay, ni de América Latina. Según el Informe 2009 de Educación Para Todos, uno de los bastiones de los Objetivos del Milenio planteados por Unesco, hay más de un 20% de repetición en 11 de los 31 países del Africa Subsahariana, en lo que respecta al primer año. Este mismo informe revela que los gobiernos de América Latina y el Caribe gastan unos 12.000 millones por año a causa de la repetición.
Estrategias
La intención de las autoridades educativas era al principio de este período de gobierno disminuir la repetición en un 40% al final del quinquenio 2005-2010. Pero los datos de los dos años anteriores revelan que la tasa de repetición se estancó sin subir ni bajar. Esto provocó una medida urgente para colaborar en el abatimiento de este problema. Así este año comenzó a aplicarse un nuevo plan educativo.
«Basándonos en las reglas vigentes que indican que un niño puede promover en cualquier momento del año, aplicamos un plan para aquellos escolares con posibilidades de aprobar el año tengan clases en el verano», explicó el consejero Oscar Gómez a LA REPUBLICA, que aclaró: «El plan es para que los niños aprendan, y si tienen la oportunidad de pasar de año, que lo hagan».
Este plan se enmarca en el proyecto Verano Educativo que permite que los niños hagan uso de la premisa de la escuela «siempre de puertas abiertas».
Desde hace más de un decenio los niños durante las vacaciones de verano reciben alimentación y realizan actividades de recreación en la escuela. Este año, el nuevo plan de apoyo educativo beneficiará a 1.400 niños con posibilidades de aprobar el año, en grupos con hasta 16 estudiantes, donde recibirán clases de apoyo durante un mes y si las evaluaciones son positivas, podrán promover el año escolar.
Cada escuela, de las 120, tendrá cinco educadores, un director, dos maestros y dos docentes especializados. Los niños concurrirán a clase entre las 8.00 y las 13.00 horas, y recibirán desayuno y almuerzo.
Problemas de lectura
La escuela 110 de Sayago tiene como directora a Marcela Salgado, que durante el resto del año es maestra del centro. Explicó que el centro escolar «es de contexto crítico». Ubicada al norte de Montevideo, recibe a niños de varias zonas cercanas. Una de las mayores dificultades en el aprendizaje, además de que los niños provienen de un contexto social vulnerable, «es en la lectura y escritura», señaló.
Un informe divulgado el año pasado por LA REPUBLICA y concedido por el propio CEP revelaba que las mayores dificultades en primer año escolar radicaban en la comprensión lectora de los niños. La falta de hábitos de lectura (y de libros) en los hogares incide directamente en este caso.
Según el informe, si bien por encima del 70% de los niños identificó signos léxicos de dibujos, sólo el 41% de los alumnos de primer año localizó correctamente la información solicitada en un texto. A su vez, sólo la tercera parte realizó narraciones «enriquecidas por elementos descriptivos y valorativos». Estos resultados se acentuaron de manera negativa en los últimos informes PISA, donde Uruguay mostró en alumnos de secundaria bajos resultados en lectoescritura.
Falta de interés
En la escuela de Sayago, los padres se comprometieron a llevar a sus hijos para que tengan una nueva oportunidad para pasar de año. En otros casos, en escuelas también de contexto crítico, los padres rechazaron la propuesta, dijeron algunas maestras consultadas que prefirieron no darse a conocer.
LA REPUBLICA conversó también con Silvina Ferreira, directora del plan en la escuela 83 del departamento de Artigas en su capital, que escuela acoge en esta experiencia a niños de varios centros educativos y hogares infantiles.
«Tenemos a 12 niños inscriptos pero vienen 8 o 9″, explicó la docente. Allí, el problema principal fue la falta e interés de los padres para que los niños concurran en verano. Sin embargo, el ausentismo escolar durante el resto del año es bajo y la cobertura educativa en primaria alcanza casi el 100%, cumpliéndose casi a rajatabla la obligotoriedad de la escuela.
Según las recomendaciones de Unesco, es necesario aumentar la escolarización en el mundo. Uruguay tiene cerca del 100% de los niños escolarizados. Es decir que el problema de la repetición no redunda en una falta de escolarización. El Informe de Estrategia Nacional de Infancia y Adolescencia (ENIA) del año 2008 destacó que en nuestro país se viene registrando una tendencia a reducir «las brechas sociales asociadas a la repetición». El informe de la ENIA explica que de acuerdo con las tendencias dadas históricamente «las escuelas que más redujeron los índices de repetición global fueron las de Contexto Sociocultural Crítico» en los últimos años. Este mismo informe destaca el bajo porcentaje de repetidores en las escuelas de Tiempo Completo, que reclutan su alumnado de contextos socioculturales «desfavorables».
Carencias del programa
Según supo LA REPUBLICA, entre los reclamos realizados por los maestros al CEP, estuvo presente la falta de un programa curricular para la aplicación del programa. Según la maestra María Elisa Valiente, esto es una carencia, así como otros maestros consultados coincidieron en lo mismo.
Los maestros reclaman a las autoridades que se implemente un programa que permita seguir un plan coordinado de acción. «No debería ser
que esto sea al gusto del maestro, sino que pedimos una evaluación previa, y que con base en esa evaluación, estándar, se pueda seguir un plan de trabajo con los niños.
La idea no es mala, el programa me parece bueno, pero si no lo hacemos de manera coordinada y con una base pedagógica firme, vamos a fallar», explicó una de las directoras consultadas, que prefirió mantener el anonimato.
Lo cierto es que las maestras coinciden en que estos niños deben no sólo pasar de año, sino que crecer, aprender, y sobre todas las cosas, «ser felices», ya que la vida no es una lotería.
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