
Por tal motivo, la Dirección General de Tránsito de la Comuna Canaria, en sintonía con la demanda y la preocupación que las Juntas Locales, cuerpos de ediles y grupos de vecinos expresaron acerca de la temática, dispuso a partir del pasado 1º de enero una serie de operativos tendientes, en una primera fase que duró 15 días, a informar sobre las disposiciones y la obligatoriedad que recae en aquellos conductores que utilizan la vía pública en la observancia de la ordenanza de la mencionada Dirección.
En lo fundamental: la utilización de los elementos de seguridad y circular con la habilitación debidamente expedida por la autoridad competente, de acuerdo a lo expresado a LA REPUBLICA por el director de Tránsito de la Comuna Canaria, Marcelo Fernández. Los operativos realizados y que se mantendrán mientras dure la temporada arrojaron hasta el momento algunas cifras significativas. En dos meses, se requisaron más de 500 vehículos, en su gran mayoría por poner en riesgo la seguridad de terceros y de los propios sancionados, con las tristemente famosas “picadas”. Por otra parte, sólo en la zona balnearia se aplicaron 1.500 multas.
El accionar del personal de la Dirección de Tránsito motivó que se levantaran algunas voces de protesta por parte de algunos “perjudicados”, quienes aducen que “no es oportuno” ni “justo” realizar estos operativos en verano. Al respecto, Fernández señaló que “las tareas de control, a los uruguayos nunca nos caen bien”, y que es consciente que muchos opinan que “cómo se va a fiscalizar en un balneario”, cuando además “se está descansando”; pero recordó que las ordenanzas de tránsito rigen en todo el territorio nacional en todo el año. Fernández explicó que las 1.500 multas aplicadas, fueron motivadas por sólo 4 ítem: circular sin casco, no portar la habilitación correspondiente, no tener la libreta de circulación del vehículo y por “temeridad”, imprudencia o conducción inapropiada que pone en riesgo la seguridad de las personas (las tantas veces denunciadas “picadas” en los balnearios). Estos cuatro motivos de multas, son determinantes en cuanto a que “queda claro que no existe afán fiscalizador”, asegura el jerarca. Fernández recordó que la imprudencia en los balnearios ha sido un tema reiterado por parte de los ediles y de la comunidad en general, y se ha actuado en consecuencia. Si bien hay personal efectivo apostado en Atlántida, de manera aleatoria y periódica se controlan otros importantes balnearios de la Costa de Oro, siendo alentadora la respuesta de los vecinos.
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