Escrito por: Matías Rótulo |

Arocena dialogó con LA REPUBLICA sobre la polémica compra de butacas para el Paraninfo.
–La Udelar y usted están en el ojo de la tormenta. ¿Cómo lo vive?
–Estamos viviendo momentos donde se nos somete a ciertas presiones, y muy duras por cierto. Creo que hay algunas acusaciones que en vez de centrarse en discutir criterios, sólo intentan descalificar. Yo siempre daré argumentos sin descalificar a nadie.
–Se dijo hoy (por ayer) que la compra se hizo para no devolver el dinero a Rentas Generales.
–No es cierto. Lo que sí es cierto que algunos gastos que eran más urgentes, al llegar diciembre no se habían podido ejecutar porque se demoraron algunos trámites. Para evitar no ejecutar ese dinero, se decidió comenzar el trámite para comprar el mobiliario para el Paraninfo. Quiero aclarar que se había detectado tiempo atrás un serio deterioro de ese mobiliario; basta con ir allí.
–Entonces se hizo la licitación…
–Sí, y el proceso fue transparente, tanto que el gasto lo avaló el Tribunal de Cuentas. Quiero aclararle que yo no le paso la responsabilidad a nadie; me hago responsable de todo esto. Por otro lado, no fue el rector el que tomó la decisión. Se hizo un estudio por comisiones técnicas entendidas en el tema, y se consideró la mejor oferta disponible de acuerdo a las normas. Es un precio alto, pero de acuerdo a los informes se llegó a ver que es una inversión buena.
–¿Pero era un gasto programado? Hay también otras reformas necesarias en infraestructura.
–Sí. Se tenía previsto desde hace tiempo renovar las butacas. Esos recursos se iban a ejecutar en 2009, pero debido a la situación que antes expliqué no fue posible. Sí hay otros gastos que importan y mucho a la institución, que como ya dije, no se pudieron ejecutar.
–¿Por qué el Paraninfo?
–Es un lugar donde se realizan sí actividades universitarias de gobierno, pero también de índole no universitaria. Algunas personas de la Udelar han recomendado restringir su uso. Nosotros no lo creemos así, ya que es de la gente, y no sólo de la gente de la Universidad.
–El Observador recogió la opinión de un experto argentino que dijo que cada butaca no tendría que haber costado arriba de 800 dólares, sino, como mucho, 150.
–Recoge la opinión de Ricardo Schmid que dijo, y cito, que acá “debe haber algo raro”. Me puedo equivocar, como todo el mundo. Pero si alguien dice que hay algo raro que venga a los ámbitos correspondientes y lo pruebe.
–Al principio usted mencionó que estaba sometido a ciertas “presiones”. ¿Qué tipo de presiones?
–Yo prefiero no suponer nada. Creo que nuestra contribución debe ser siempre centrarnos en los temas que a la Udelar le importan, y no agraviar a nadie.
–En estos momentos en que se cuestiona tanto su persona y su gestión, ¿llegó a pensar en dar un paso al costado?
–Mi cargo siempre está a disposición del colectivo universitario. Si en algún momento creo que es necesario, así lo haré.
–¿Ahora lo cree necesario?
–No, porque no sería positivo para la institución.
–¿Se lo han planteado?
–No he tenido ninguna señal al respecto. Más allá de los posibles errores cometidos o no, tengo la conciencia tranquila porque he actuado de manera transparente.
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