Jorge Basso. "Naturalmente al que le va bien no dice nada y al que le va mal se queja"

"Es imposible pensar en beneficiarse de una reforma sin hacer cambios"

«Tenemos un sistema de financiamiento en tránsito, y un 50% de la población está asegurada. Otra parte sigue pagando de su bolsillo y otra tiene carné de asistencia porque no tiene vínculo con la seguridad social al no tener trabajo formal», explicó a LA REPUBLICA Basso al definir el sistema de salud uruguayo actual.

 

Sin sorpresas

El jerarca indicó que hay una hoja de ruta y un calendario que es conocido desde hace tiempo por todos los involucrados, incluidas las mutualistas. «Esto no puede sorprender a nadie», aseguró.

Para Basso la crisis que vivieron algunos prestadores de salud «no es problema del diseño de la reforma sino de su progresión. «El sistema no estuvo pensado sobre la realidad de las distintas instituciones, sino sobre las prioridades sanitarias del país», indicó aludiendo a las críticas que recibió el ministerio por parte de algunas empresas de la salud, las cuales acusaron a la cartera de «apurar» la reforma sin tener en cuenta la situación económica de varios prestadores privados.

La reforma sanitaria es para el presidente de la Junta Nacional de Salud (Junasa) un nuevo diseño que apunta a tener empresas de salud modernas, con la participación de los trabajadores y usuarios. «Nadie puede pensar que una institución pueda mejorar si no asume liderazgo en los cambios», indicó.

Para Basso, también director general de Salud, las instituciones tienen que transformarse totalmente. «Algunas comenzaron a realizar los cambios necesarios y les está yendo bien. Pero otras no lo hicieron y tienen algunos problemas», acotó.

«Es imposible pensar en beneficiarse de una reforma sin hacer cambios y es responsabilidad de la autoridad sanitaria establecer con claridad hacia dónde se va», afirmó el jerarca.

 

Transición escabrosa

Basso entiende que el país está en un proceso de transición y se está haciendo «una brutal reforma sanitaria, que se suma a una reforma impositiva y otra del Estado en general».

El jerarca entiende que es natural que haya conflictos porque

los problemas son escabrosos y complejos. «Todas las reformas sanitarias en el mundo, a lo largo de la historia y en democracia, han sido de los temas más complicados», explicó.

Para el médico también es natural que a los actores de la salud que les va bien no digan nada y «al que le va mal se queje». Sin embargo, «los números demuestran que a la gran mayoría le va bien», precisó.

Basso recalcó que incluso la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE) ha duplicado su presupuesto y está mejorando varias áreas y servicios que estaban prácticamente abandonados.

 

Evolución

«Estamos pasando de un sistemoide a un sistema de salud, donde las instituciones pasaron de hacer lo que les parecía a hacer lo que la evidencia científica demuestra que sirve», aseguró el jerarca.

El Ministerio de Salud Pública también se está reformando y espera que este año se pueda comenzar a funcionar con un nuevo organigrama. «Es preciso fortalecer los controles y establecer un buen sistema de vigilancia que permita dar respuestas rápidas a las emergencias sanitarias que se puedan dar dentro de las fronteras y también en el Mercosur», afirmó.

Basso explicó que por primera vez, por ejemplo, las 48 instituciones tienen protocolos y guías para trabajar con hipertensión y diabetes, dos enfermedades que, unidas, afectan a casi el 50% de la población.

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