La Plaza Artigas de Punta del Este convive con el gran turismo
La Intendencia Municipal de Maldonado acaba de inaugurar la segunda etapa de las obras en la Plaza Artigas de Punta del Este, donde se mezclan lo pueblerino y el arte con el gran turismo del siglo XXI, exigente si los hay, pero que siempre busca «la plaza del pueblo».
Lo dijo el intendente Oscar de los Santos al inaugurar la segunda etapa de las obras: «No hay nación o pueblo que pueda desarrollar ciudades ni plazas, si no es capaz de desarrollar las identidades culturales en un lugar donde se encuentran durante todo el año y particularmente en verano».
La obra costó más de un millón de dólares, pero para el intendente de Maldonado el valor patrimonial es mucho mayor. «Queremos que en estos espacios públicos el trabajador, el empresario, el artista y el inversor se puedan encontrar en la misma mesa y recuperar la cultura del debate filosófico, de ideas, de lugar de encuentro donde se construyan junto con la ciudad, ciudadanas y ciudadanos con mayores derechos y responsabilidades».
La segunda etapa de la intervención en el espacio público de más de 3.000 metros cuadrados incluyó la demolición del viejo centro de informes que allí funcionaba, así como de la batería de baños y la pista de skate. Además se rescató la trama de diagonales de la plaza, que no era usada debido a la primera ubicación de la feria artesanal. Ahora, se levantó un nuevo y confortable centro de informes que comparte su estructura con la Oficina de Inversiones, con frente a la Avenida Gorlero.
La nueva plaza Artigas de la península luce un piso uniforme y sin escalones antiguos para acceder a ciertas áreas. El proyecto comprendió también un anfiteatro con gradas para espectáculos públicos, una nueva cafetería, dos baterías de baños (uno de ellos para personas con discapacidades) y una oficina para el comisario de feria. En el lugar que ocupaba la pista de skate se construyó un espacio para depósito y taller de mantenimiento, junto con un comedor para los artesanos.
Lento pero seguro
La remodelación de la Plaza Artigas de Punta del Este era un viejo anhelo de lugareños, artesanos y hasta visitantes. A fines de 2007 concluyó la primera etapa de las obras, con la remodelación de 1.400 metros cuadrados de la plaza, que fueron divididos en dos módulos con espacios artesanales de 1,25 metros de largo por 1 metro de ancho. Se trasladó además el monumento al prócer de su ubicación hacia el sector sobre la Avenida Gorlero, y se restauraron veredas para atravesar el espacio.
A partir de allí, más de 200 artesanos tienen un lugar apropiado para exhibir sus productos con mayor ventilación, iluminación y aislamiento del calor, mientras que el público puede transitar con comodidad. Más de US$ 600.000 dólares fue el monto de la primera parte de la remodelación, que incluyó iluminación, bancos y papeleras.
Junto con la segunda parte de las obras de Plaza Artigas, quedó abierta al público la Oficina de Inversiones de la Intendencia Municipal de Maldonado. Toda persona que tenga planteos sobre inversiones y trámites que debe realizar ante el gobierno departamental y nacional, será asesorada por el Instituto Uruguay XXI, Destino Punta del Este y la Cámara Empresarial Maldonado-Punta del Este.
Una vez analizada la propuesta, será derivada al organismo competente según el caso. La oficina atenderá todos los días de enero de 17.00 a 23.00 horas. En esta iniciativa, intervienen también los ministerios de Turismo, Educación y Cultura, Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas e Industria.
Desde aquellos tiempos
La historia de la Plaza Artigas de Punta del Este se remonta a épocas más tranquilas, en las que nadie pensaba en un futuro tan glamoroso como el del presente. En 1869 los herederos de Alejandro y Samuel Lafone dispusieron que el agrimensor Francisco Surroca procediera al deslinde y amojonamiento de los terrenos de Punta del Este, momento a partir del cual, como todo pueblo, Punta del Este contó con su plaza principal. En 1910 la Comisión Auxiliar de Punta del Este llamó a licitación para cercar la plaza.
En la década del 60, la intendencia permitió la instalación de los artesanos, quienes comenzaron a mostrar su obra realizada en la zona, entre las palmeras que dan sobre la Avenida Gorlero. El entonces Ministerio de Comunicaciones, Transporte y Turismo observó el potencial de la actividad en estudio conjunto con la intendencia y designó un arquitecto para construir los primeros stands, además de una cafetería y restaurante. En 1979 culminó la remodelación de la plaza.
Los tiempos cambian, pero la plaza de Punta del Este sigue, actualizada y de cara a más desafíos.
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