TIENE LA PALABRA
Referente al artículo «Vergüenza mundial» del 10 de enero
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quería expresarle por medio de la presente al estimado señor Víctor
Brindisi, a quien lamentablemente no conozco pero le digo estimado,
porque entiendo que si escribe en ese diario deberemos tener mucho en
común, que los 6.000.000 de judíos que murieron a causa del nazismo no habían atacado a nadie, no defendían ningún territorio pues no lo tenían, y mucho menos eran un grupo terrorista que luchaba por la desaparición de Alemania. Murieron gratuitamente 3.000 personas por día durante 6 años, el equivalente a un ataque a las Torres Gemelas jornada tras jornada, durante los más de 2.200 días que duró la guerra. Sin embargo, querido Víctor, pese a este brutal genocidio sin resistencia alguna y sin otra razón que «la purificación de la especie» y no como dice otro periodista en Contratapa para «alcanzar la paz» ya que los judíos no representaban el menor peligro para ella, pese a esta masacre nunca vi, estimado Brindisi, que una embajada alemana, un templo alemán o una escuela alemana, tengan que estar con los montículos de hormigón en la vereda por si algún suicida judío se cargue de bombas y la haga estallar. Quisiera informarle que a la mitad de la colectividad judía que quedó viva se le dio un pañuelo de tierra y otro a los palestinos, quienes jamás aceptaron compartir esa zona del mundo con Israel, así llamado el Estado judío.
Desde el primer día de su fundación, hace más de 60 años, el Estado de Israel fue atacado por casi todos los países árabes que negaban su existencia (Egipto… ¿se acuerda de Nasser?, Siria, Jordania, Arabia Saudita, El Líbano, etc.).
Durante 25 años la guerra se llamó «árabe-israelí». A partir del año 73, después de la última derrota árabe, cansados de perder bélicamente sus batallas, los gobernantes árabes, no sus pueblos, o mejor dicho, quizás, el centenar de familias dueñas de toda la riqueza petrolera árabe, reemplazaron sus ejércitos por grupos terroristas… (Setiembre Negro… ¿se acuerda de Munich 72?… la OLP y luego Al fatah (hoy mucho más tranquilos y verdaderos hacedores de la paz)… la Jihad Islámica,
el Hezbolá, Hammas y hasta Al kaeda…) la mayoría de estos grupos quiere, y manifiesta, la destrucción de Israel.
Los ultra megamillonarios jeques, emires, reyes y príncipes petroleros, eternos ausentes de esta historia, jamás van a ver con buenos ojos, en el seno de su reino, a un país democrático, por ende con elecciones libres y Parlamento, por ende con representación popular y donde los hombres y las mujeres tienen los mismos derechos. No objeto en absoluto la forma
de vida que quieran llevar, lo que es inaceptable es la intolerancia que rodea a Israel hace seis décadas. La actitud política de reemplazar los ejércitos por grupos de terror, tiene la ventaja de que los países no se comprometen bélicamente, la simpatía que generalmente despiertan «los que luchan», le dio al megacapitalismo petrolero no sólo el anonimato necesario en este conflicto, no sólo la generación de odio a Israel y por ende a su sistema, sino que hasta las izquierdas del mundo (de las cuales me siento parte) enceguecidas muchas veces por su odio a EEUU, confunden a Alá con Marx, con todo el tremendo respeto que ambos me merecen. Sabe, señor Brindisi, que no creo que los miles de muertos que ya lleva este conflicto por más de 60 años, puntualmente ahora, se deba a un posible triunfo electoral, o que Bush, o que Obama, sobre todo porque la tregua la dieron por finalizada los de Hamas al atacar a Israel. Creo que esta guerra va a terminar el día que se gaste la última gota de petróleo.
Ahora otra cosa, querido Víctor, vaya si los judíos aprendieron la lección del holocausto «purificador de la especie» y no como la «solución final» en nombre de la paz como leí hoy en el diario… créame, estimado Brindisi, que nunca más, pero nunca más van a ver a familias enteras de judíos, desnudos, con sus niños en brazos, haciendo cola frente a las cámaras de gas camino al exterminio sin que a nadie le importe un comino, eso es un güeto, y no la Franja de Gaza como también leí. Pensar que hay países que hoy alzan su voz contra Israel que tuvieron el descarado orgullo de llamarse «neutrales». En algo estoy seguro coincidimos, querido Víctor, yo también no veo la hora de que toda esta locura termine. Créame que como judío y zurdo que soy, sería uno de los primeros en ir a abrazar al pueblo palestino, a los árabes todos, vivir y disfrutar sus culturas, bailar sus músicas, cantarlas, confundirnos en estrechos vínculos y cagarnos de risa con nuestros mutuos hijos… y le confieso, estimado amigo… no pude escribir estas últimas palabras sin llorar.
Algunas definiciones a tener en cuenta
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Belinuleando…
Belinún: La Real Academia Española de Letras, no tiene una definición precisa.
Podríamos inferir sin mayores errores, que es una expresión «rioplatense», probablemente pariente del lunfardo.
Por eso nos tomamos la libertad, de sugerir una de sus posibles acepciones.
Belinún: Expresión de carácter vulgar, utilizada en el Río de la Plata, para referirse a una persona que dice o hace cosas que no se ajustan al promedio de racionalidad de la mayoría.
Basados en esta definición, podemos desgranar distintos tipos de «belinunes».
El «belinún táctico». Es aquel que responde en forma abrupta, sin pasar por el mínimo tamiz «racional» su respuesta. De este modo actúa, muy por debajo del promedio de la racionalidad circundante. Esto conlleva a la veloz pérdida de credibilidad del que la emite.
El «belinún estratégico». Es aquel que «irracionalmente» hipoteca su futuro, para satisfacer una necesidad que él considera perentoria. Por ejemplo es el que quema los muebles para calentarse, y luego no tiene dónde dormir o sentarse.
En ocasiones los casos (a) y (b) aparecen juntos.
c) El «vulgo belinún». En general no tiene una identificación concreta.
Muchas veces representa a un colectivo, que puede estar integrado por miles de «belinuncitos». Son los que asisten impávidos, sin «raciocinio», sin capacidad de respuesta, y/o de propuesta, para que no pululen los dos anteriores.
LUIS FERNANDEZ – [email protected]
¡Qué pena!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me dio mucha pena la contratapa de La Republica del lunes 12. Pena porque el tan laureado poeta Juan Gelman, con su trágica historia personal, no comprenda la gravedad del fundamentalismo islámico ni la calidad de grupo terrorista que tiene Hamas. Me dio pena por el diario que pierde credibilidad al poner una foto trucada de la bandera de Israel (país amigo con el cual mantenemos relaciones de todo tipo) con una esvástica, como si la legítima defensa de un Estado que se ve atacado pueda equipararse con el bestial nazismo alemán.
La verdadera izquierda (no la ultra) lucha por la paz, por la autodeterminación de los pueblos, de todos los pueblos, por la creación de un Estado palestino al lado del Estado de Israel, por la convivencia pacífica. Me da pena porque el Frente Amplio está perdiendo miles de votos judíos con estas posturas.
Lo saluda atte.
MIGUEL FELDMAN – C.I. 540.030-4
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