Diferencias sociales perjudican acceso de los adolescentes a la enseñanza
Siteal relevó la situación de los adolescentes de Argentina, Chile y Uruguay (grupo 1), Brasil y México y Colombia (grupo 2), Costa Rica y Panamá (grupo 3), Ecuador, Perú y Bolivia y Paraguay (grupo 4) y El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala (grupo 5). Allí se explican los mayores problemas de la población adolescente en nuestro continente.
Las situaciones de vulnerabilidad social, si bien las hay en nuestro país, no son tan acentuadas como en otros de la región, según lo mostrado en el informe.
El trabajo de los padres o de los familiares, y que algunos de éstos mejoren la economía del hogar, hace posible que los jóvenes puedan a estudiar. La seguridad social, el trabajo y la adecuada cobertura en salud alcanzan a un 42% de las familias con adolescentes. En Uruguay, en casi el 58% de las familias donde ellos viven están dadas estas situaciones para que ellos accedan a la educación, según Siteal.
El informe de la Unesco resalta que un tercio de los adolescentes de este continente se integra al mercado de trabajo a corta edad. Un tercio de los jóvenes de 14 a 17 años son económicamente activos, algo que se incrementa en los países más pobres.
Relevamiento
A la vez, también un tercio de los hogares latinoamericanos albergan al menos a un adolescente. Si se divide el número de jóvenes por el total de hogares, habría un adolescente cada dos hogares en la región.
En Uruguay, Chile y Argentina viven adolescentes en poco más de un cuarto de los hogares. Esto se contrarresta con lo que ocurre en los países más pobres de Centroamérica, donde en casi la mitad de los hogares vive uno. En este caso «no sólo hay más hogares con adolescentes, sino que además hay más adolescentes por hogar», explica el informe de Siteal presentado el mes pasado, donde se resumen todos estos datos.
De acuerdo a Siteal, en nuestro continente la mayoría de los jóvenes entre 12 y 17 años vive con sus padres. Asimismo, el 85% son, según las encuestas, hijos de los jefes de hogar. El informe agrega que «el resto vive con sus tíos, sus abuelos u otros familiares».
Recién a los 17 años de edad comienzan a verse los primeros indicios de la transición hacia la vida adulta y la conformación de su propio núcleo familiar, asevera el estudio. A la vez, «casi el 2% de los varones están al frente de un hogar y poco más del 5% de las mujeres aparecen en el lugar de cónyuges».
Vulnerabilidad
En América Latina, la mayoría de los hogares donde viven adolescentes está en una situación de bajos ingresos y vulnerabilidad social. Es la región con mayores desigualdades sociales del mundo, afirma el informe de Siteal. Especifica que «la mayoría de los países que la componen ´no son pobres´, pero conviven en ellos ´amplios sectores de la población en condiciones de pobreza extrema con otros sumamente ricos´». Uno de los principales problemas sociales de la región es «la desigual distribución de la riqueza».
Estas desigualdades afectan directamente a la población y el acceso a los servicios. Siteal se detiene en los adolescentes del continente en cuanto a su acceso a la educación y el trabajo, o sus condiciones de vida de acuerdo al panorama económico que viven nuestros estados.
Según este informe, «el desafío de incluir a los adolescentes en la educación es mayor en aquellos países donde hay menores recursos disponibles para ello». En el caso de los adolescentes que viven en familias monoparentales y que atraviesan una situación social vulnerable, se «genera un tipo particular de dificultad» para su mantenimiento en el sistema educativo.
Esta situación puede provocar más fácilmente (además del abandono de los estudios) que un adolescente «se lance al mercado de trabajo como trabajador adicional; una suerte de pasaje a la adultez más precoz».
Agrega también que en los hogares donde hay hermanos menores, «la responsabilidad sobre todo para las adolescentes de cuidarlos, si ambos padres trabajan, es también un factor que puede estimular el abandono».
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