Doce niños felices. Bicicletas para que los pequeños de un hogar de INAU paseen su alegría

Los Reyes llegaron a "La Siembra"

Camila se cae de la bicicleta. Siempre está cerca Jennifer para acompañarla, consolarla y decirle que se vuelva a subir. Camila se vuelve a caer, aunque quedan más oportunidades para volver a subir. En un hogar del INAU, «La Siembra», en Lorenzo Carnelli y Durazno, llegaron los Reyes Magos.

 

Los doce niños

Son seis varones y seis niñas. Ayer estaban Mauro, Noelia, Sofía, Tatiana, Flor, Kevin, Gonzalo, Carlitos, Alan y Camila. Gonzalo se fue una semana «de licencia», explican los educadores del centro. Algunos de los niños, tal como Santiago, mantienen contacto con sus familias, y por eso Gonzalo pasó el Día de Reyes con su madre.

Estos niños de 6 a 12 años estudian en escuelas cercanas al hogar, reciben apoyo educativo y conviven diariamente. Algunos son hermanos, y «se procura que sigan juntos para estrechar los vínculos», explicó la educadora Natalia Bandeira.

Ella, junto a Gastón Ceballos, otros 10 educadores, una maestra, una cocinera y un auxiliar de servicio llevan adelante el cuidado de los niños.

 

Cuidado, niños jugando

>»Dejame sacar una foto», dice Kevin y allí Lucía, fotógrafa de LA REPUBLICA, puso el visor en su pequeño ojo. El hogar la Siembra, con un árbol de Navidad sobre la chimenea, parecía más un estacionamiento que una casa. Los Reyes habían traído bicicletas y triciclos para todos, de acuerdo a la edad y la estatura. Eso provocó que la mañana tranquila de Palermo tuviera a una decena de pequeños rodando en la vereda, enojándose de a ratos, y llorando sin hablar. Luego, los juguetes, que en principio estaban guardados en una habitación junto a una pila de camas destartaladas, regaron el piso entre sonrisas y llantos.

«No es difícil ser la más grande», dijo Tatiana, de doce años con una timidez casi constante que perdió ya en la plaza, cerca del mediodía. Jennifer no respondía casi ninguna pregunta, salvo las básicas. Noelia, de ocho años, en principio tampoco quería hablar, pero no tardó mucho para que fuera ella la que comenzara a hacer las preguntas.

«¿Y vos que hacés?», «¿Por qué anotas lo que decimos?» «¿Vamos a salir en las fotos?».

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