Víspera de Reyes con feria en 8 de Octubre
Vendedores y compradores, pungas y policías, inspectores de tránsito y automovilistas molestos, reyes y camellos. Ayer todos estaban en la feria tradicional del 5 de enero, que hace vigilia para esperar a Melchor, Gaspar y Baltasar. Más que una Vía Blanca, es un lugar de color y alegría, por momentos de tedioso transitar, y por otros de aliviado camino.
A las 14.00 horas, el implacable sol calentaba los techos de nailon de los puestos. «Traéme agua», pedía el vendedor del primero de ellos, un tienda de ropa de niños que intentaba conectar los parlantes. Unos 1.500 vendedores se apostaron a lo largo de la avenida 8 de Octubre desde José Batlle y Ordóñez, obligando el desvío para ómnibus y automóviles, ya que detrás del doble vallado se encontraba el inicio de la feria.
Los sonidos de la feria
Detrás del primer vendedor se escucha la música de cumbia, y a diez metros, Los Ramones se mezclan, desde un gran minicomponente, con el aviso de una señora que vende «Torta Fritas calentitas».
«Hace cinco años que vengo y siempre estuve en lugares diferentes; ahora pruebo acá, aunque en cada cambio me fue bien», explicó «Cacho», sin remera, con un vaso plástico con refresco en la mano, y un cigarro apagado en la oreja derecha. Así, este vendedor de sillas para niños se terminaba de instalar junto otro de camisetas, que intentaba ser equitativo con las de Peñarol y Nacional. «Estas son las que más se venden, las manyas, porque somos el 50% más uno», afirmó. Ambos están en la esquina de Cipriano Miró, donde al mirar hacia adelante, las personas que caminan por el medio de la calle parecen una interminable fila de hormigas.
Mejores ventas
Las ventas darán, en total, ganancias millonarias. «Yo espero vender más que el año pasado. Me fui con una sola venta, de una pollera», dijo Inés, que agregó que su anterior ubicación, casi al final de la feria, la «perjudicó».
Claro que el primer año en que estuvo, 2006, «hice lo que no hice en todo el año y quedé debiendo mercadería que tuve que entregar en la mañana», contó.
Miles de personas transitaron por la avenida 8 de Octubre, donde la tradicional Vía Blanca permite que miles de familias «puedan hacer un mango» dice Cacho, uno de los vendedores, que tal como el resto, espera que los Reyes Magos lleguen para todos.
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