TIENE LA PALABRA

Goes: El ídolo  caído

Señor Director de LA REPUBLICA Dr. Federico Fasano Mertens:

Ya terminando 2008, tengo que pronunciarme sobre la indiferencia pública que recibió la suspensión de la afiliación por un año de la actividad a un club de basquetbol. Nunca en la historia de la Federación Uruguaya de Basquetbol había ocurrido algo similar, y este año el Tribunal Arbitral, que integran el Dr. Alvaro Ezcurra, el Dr. Jorge Rodríguez, Washington Germano, el Esc. Gonzalo Berlin y la Dra. Hebe Martínez Burlé, lauda con tan drástica posición.

Son casi 90 años de actividad permanente en los que muchas instituciones compitieron casi diariamente, buscando la meta del triunfo.

Esas competencias protagonizadas por jugadores, dirigentes, parciales que han sido focos de choque de intereses, que muchas veces excedieron la normalidad y surgieron enfrentamientos que debieron ser juzgados y castigados, como ocurrió varios días después del encuentro Aguada-Goes, cuando en una cancha del barrio Malvín, ocurren incidentes que determinan la suspensión, por parte de los árbitros al no poder continuar ante las agresiones ocurridas en la cancha, y que siguieron fuera del rectángulo con roturas de vidrios, de autos, comercios, escuchándose disparos de armas, quedando varios lesionados y según el juez penal de 10º Turno; se procesó a una persona de 18 años.

Llama la atención que ante hechos tan dispares se haya dispuesto fallos tan diferentes. Como considero al baloncesto el deporte más completo que le exige al individuo la aplicación máxima de todas sus habilidades, ha sido mi preferido desde que lo conocí.

En la zona donde nací tuve la oportunidad de convertirme en simpatizante de uno de los clubes de mayor arrastre popular de mi país. Ese cariño por este deporte me empujó a ejercer la actividad que controla la Federación para lograr el mejor desarrollo de cada partido, por lo que fui designado como veedor oficial honorario imparcial, y así obtienen mi opinión escrita imparcial sobre cualquier anormalidad.

Fueron 32 años como veedor que me avalan estar en condiciones de opinar sobre el tema. Tanto en Primera División como en Segunda o Tercera de Ascenso debía concurrir a esos encuentros que ocurrían a lo largo de la ciudad. Muchas veces recibía presiones, amenazas, intentos de sobornos, al verme en la ocasión. A mi casa, al trabajo o hasta en la propia cancha y acompañado por mi esposa llegaban los insultos o las presiones. Finalmente decidimos que ya habíamos cumplido, sea por la edad o por motivos familiares que me impedían disponer del tiempo necesario. Recuerdo que fueron varias las veces que tuve que retirar algún árbitro en mi automóvil para que no fuera agredido. En tantas ocasiones presenciamos enfrentamientos correctos, pero en algunos era necesario recurrir a la fuerza policial. Tanto peleas, agresiones a golpes de puño, a veces por boxeadores profesionales, y en ocasiones con palos, cadenas y hasta con armas. Todo esto me lleva a recordar el ingrato hecho ocurrido el 30 de diciembre de 1963 cuando murió un jugador luego de recibir una golpiza en el piso del Palacio Peñarol.

Hace 45 años que falleció Alejandro Martínez solo por ir a jugar al basquetbol y a pocos días de comprometerse, el 6 de enero. Por ser muy amigo de su prometida, sabemos que la muerte surgió por los puntapiés recibidos y no como se quiso justificar por una enfermedad congénita. Este caso es el ejemplo de la diferencia de criterios que emplean los distintos Tribunales.

A ningún club se le suspendió la afiliación a pesar de una muerte, sin embargo ahora en el 2008, se sanciona a Goes por los disturbios ocurridos en el Cilindro en el encuentro con el club Aguada. Nos parece desproporcionado y nos llama la atención que nadie a ningún nivel de la sociedad saliera en defensa de este club. Salvo algunas expresiones de lectores, la sociedad toda se ha callado. En lo deportivo se aceptó tranquilamente, los periodistas lo mismo, los dirigentes convalidaron la sanción sin comentarla.

Me pueden reprochar por lo que expongo, pero hay mucha gente que desconoce la historia de la institución goense. Fue fundada el 10 de abril de 1934 y luego de 74 años de vida, participó en todas las divisionales, salió campeón Federal de Primera en 1939, 1947 y 1958 bajo la dirección técnica de Jorge Báez, Prudencio «Pencho» De Pena y Bernardo Larre Borges respectivamente. Varias figuras nacionales han sido partidarias, como presidentes en distintas épocas, el Dr. Juan Carlos Patrón, don Ramón Casariego (primer presidente de Acodike), el periodista Carlos Muñoz, don Edmundo Mautone, el Dr. Raúl Caputti, el flaco Lespada, el Dr. Gumer Pérez, varias familias de profesionales como el Dr. Armando Tommasino y el Dr. Humberto Tommasino o la familia De Gregorio, Samuel Lichtenjstein ex ministro de Cultura y ex embajador, es otro goense de alma, así como también varios jugadores de fútbol como don Roque Gastón Máspoli o el «Cotorra» Oscar Omar Miguez o el actual «Manteca» Sergio Martínez y en el periodismo el recordado Máximo Rivera, pasando por el mencionado Carlos Muñoz hasta el polifacético Julio Toyos. Pero Goes no es solo un club deportivo, también ha trabajado en la faz social y cultural, tanto en la sede como en el campo deportivo. Como Teatro de Barrio organizó espectáculos de carnaval visitados por verdaderas muchedumbres que colmaron las instalaciones y han desfilado figuras como Julio Jaramillo, Elza Soares, Ary Barroso, Alfredo De Angelis, Alberto Castillo y los mejores conjuntos de cada categoría. La esencia filosófica de los directivos ha sido la de atraer a toda la familia y por eso en cada casa de los alrededores habitan quienes defienden a Goes como el mejor. Goes siempre se caracterizó por tener una parcialidad muy vehemente que lo sigue a todas las canchas, no negamos su agresividad, pero es cierto que también ha sido víctima muchas veces ante circunstancias muy penosas, como por ejemplo la ocurrida el 30 de diciembre de 1965, cuando a pesar de ir perdiendo el primer tiempo, es declarado ganador por 2 a 0 por el juez Roberto Fernández, ya que en el intervalo y cuando intentaban volver a la cancha, fueron impedidos de salir del vestuario por la parcialidad de Larre Borges, siendo agredido el técnico profesor Alberto Espasandín y también el propio juez Fernández.

Desde 1957 ocupa la Plaza de las Misiones y año tras año fue mejorando las instalaciones hasta que el 10 de mayo de 2005 inauguró el estadio cerrado que fuera bendecido por el Padre Juan Carlos Bonilla, y el 29 de julio de 2006 estrenó el piso flotante convirtiéndolo en el estadio cerrado más cómodo de todo el país.

Reflexionar sobre esta sanción merece este comentario, Goes es parte importante del basquetbol nacional y haber sido castigado de esta forma no parece ser la pena apropiada. Quienes lo hicieron tendrán sus razones, pero también queremos que se sepa que nos parece exagerado y que es oportuno que se conozca nuestra discrepancia. Nunca olvidaremos nuestra consigna «Tranquilo el Goes».

WASHINGTON LAURIA

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