Recuperó la vista en Cuba y aprendió a leer en Uruguay
Leticia Iruleguy tiene 65 años. Es clasificadora hace más de 10. Contactó el Mides en 2005 en una reunión con la ministra Marina Arismendi. Participa del programa Uruguay Clasifica. Viajó a Cuba para recuperar la vista. En 2008 aprendió a leer y a escribir con el programa «En el país de Varela: Yo, sí puedo».
Iruleguy empezó a trabajar en el campo a los 8 años en una estancia de su Paysandú natal. Se levantaba a las 4 para el desayuno de los peones y las tareas domésticas. No recuerda si hizo jardinera o primer año de escuela.
«Me vine a enterar de vieja que era obligatorio ir a la escuela», confesó al ser entrevistada para la página web del Mides.
De adolescente se mudó a Montevideo. Se casó por primera vez a los 16 años.
Trabajó en quintas, limpiezas, fábricas y panaderías criando a sus hijos. Ya mayor, la despidieron de la cantina de un club por reducción de personal. «Tenía más de 50 años, un bebito a cargo y me había quedado sin trabajo».
De regreso a casa se sentó en una plazoleta. Vio una mujer que recolectaba con carrito. «Me dijo que salía a barrios en los que nadie la conocía. A la semana ya tenía mi carrito, y salí».
«Ahora lo veo como un trabajo digno. Pero costó. Yo iba con mi hijo, muy chico, adentro de una cartera. Una vez paré para cambiar pañales y un muchacho que iba a entrar su coche me dijo «pichi de mierda, salí de acá» y me pateó el carro. Hoy no importa. Es mi trabajo. No le debo a nadie. Pago la luz y la comida que llevo a casa».
Cuando se creó el Mides, Arismendi convocó clasificadores para charlar.
En una de las reuniones, Iruleguy comentó que veía menos por un golpe que había recibido. Le dijeron que podría viajar a Cuba; única forma de recuperar la vista: el costo de la operación en Uruguay era inaccesible.
Terminó 2008 con otro logro: aprendió a leer y a escribir. «Capaz que escribo con faltas pero sé leer. Sé lo que firmo, lo que compro y puedo leer los nombres de las calles».
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